Jueves, 26 Mayo 2016 22:07

Sexo: 10 verdades ocultas

Según la Superintendencia de Notariado y Registro, por cada 10 parejas que se casan, tres se divorcian y el promedio va en aumento. En Estados Unidos, la cifra es 50-50. La causal de divorcio más común en ambos países es la infidelidad.

Las relaciones sexuales extramatrimoniales son causal de divorcio ante la ley, pero la inmoralidad sexual irremediable por alguno de los cónyuges es uno de los motivos aprobados incluso por la Biblia. Muchas parejas simplemente llegan mal preparadas al matrimonio (sin conocimientos previos, con demasiadas experiencias pasadas o con un valor distorsionado de la sexualidad) y enfrentan una deficiente vida sexual.

Peor aún, cada vez es más alta la cifra de parejas que simplemente aparta la sexualidad de su vida, olvidando que fue instituida por Dios como una bendición para los matrimonios. Según investigaciones de Robert Epstein, famoso psicólogo de San Diego y fundador y director del Centro Cambridge de Estudios del Comportamiento en Beverly, Massachussetts, entre 10 y 20% de los matrimonios en Estados Unidos no tienen sexo, (cerca de 40 millones de personas). Se cree, además, que esta cifra podría ser más alta en realidad, ya que muchos rehúsan hablar de su vida sexual y tampoco reconocen que carecen de ella. Para Epstein, una pareja sin sexo es aquella que tiene menos de un encuentro al mes o menos de 10 al año.

Y aunque en Colombia no se han realizado investigaciones similares, los problemas en la vida sexual son bastante comunes. Al parecer, hay un error recurrente en la manera en la que se perciben o comprenden las relaciones sexuales, de manera que se han convertido en un fuerte problema y no en un punto de deleite como es la voluntad de Dios.

Así lo define el pastor darío Silva-Silva en su libro “El Sexo en la Biblia”: Un vistazo -u orejazo- a los medios de comunicación permite concluir, bajo el reflector y sin reflexión, que vivimos en una sociedad hiperfreudiana. El sexo es todo y todo es el sexo.

Hoy no existe nada radicalmente distinto a lo que ya se vivió en la civilización cainita, antes del diluvio; nada diferente a lo que acontecía en Sodoma, Babilonia, Egipto o Grecia; nada, en fin, que no se parezca a lo que Roma derrochaba cuando el Cristianismo hizo su irrupción en la historia. Lo que hoy es explícito en las revistas, el cine, la televisión y el internet ya fue tratado a espacio por Ovidio en su Arte Amatoria, Petronio en el Satiricón, Bocaccio en el Decamerón, o Aretino en sus Sonetos. Solo que hoy hay más corrupción porque hay más gente y se difunde con mayor rapidez y efectividad porque los medios son más numerosos, rápidos y efectivos.

Necesitamos con urgencia una reforma sexual que le permita a la iglesia cristiana salir de su parálisis teológica y encarar este asunto con objetividad y sin mojigatería, despojándose de los prejuicios acumulados en largos siglos de libre interpretación –más libertina que libre francamente- que ha originado grandes contradicciones en el análisis de tema tan delicado.

El sexo es bueno y, a través de él, Dios ha delegado en el hombre parte de su capacidad creadora para generar nuevos seres, pero Dios reglamenta todo cuanto crea, y es salirse de sus reglamentos lo que hace que las cosas funcionen mal. Hay que aproximarse a la cruda realidad sexológica circundante con una gran dosis de objetividad y tolerancia”, concluye.   

Con el fin de que las parejas de esposos puedan deleitarse en su vida sexual, la escritora María Josie Hernández, publicó recientemente en el blog ‘Yo amo ser mamá’, 10 verdades acerca del sexo que todos debemos conocer:

1- Los hombres y las mujeres funcionamos de forma distinta. Mientras el hombre necesita muy poco para que su cuerpo esté listo para el acto sexual, la mujer necesita tiempo y trabajo para llegar al mismo nivel de excitación. Si el hombre no está consciente de esta diferencia, las relaciones sexuales para su mujer serán sumamente frustrantes y hasta dolorosas.

2- El acto sexual comienza en diferente momento para ambos. Tanto para él como para ella, el acto sexual comienza con varias horas de diferencia. El hombre solo necesita un guiño de su esposa para “encender motores”. En cambio la mujer necesita sentirse querida, admirada y consentida a lo largo del día, con mensajes de texto, ayuda en el hogar, abrazos, besos, piropos, y un largo etcétera.

3- El sexo debe sentirse bien. Si algo no se siente bien: física, moral, emocional, o hasta espiritualmente, quiere decir que no lo estamos haciendo bien.

4- A veces implica un sacrificio. Las mujeres tenemos diez mil cosas en la cabeza, y una lista de otras diez mil por hacer. Cuando por fin los niños están en la cama y nosotras completamente exhaustas, la última tarea que tenemos en mente es la de tener relaciones sexuales. En cambio en la cabeza del hombre solo hay una cosa en “su lista” y ésta es tener intimidad con su esposa. Las mujeres a veces tenemos que vencernos y hacer un pequeño sacrificio por el hombre que amamos. Finalmente, lo disfrutaremos.

5- Los cuentos de hadas. Si bien es cierto que las mujeres quisiéramos un hombre naturalmente romántico y detallista como el de las películas de Disney, también es cierto que ellos tienen una mente solucionadora y práctica. Si ella le comunica a su esposo claramente lo que espera de él, ten por seguro que hará un esfuerzo por el amor que le tiene. No sobra recordarles lo que nos gusta.

6- Los anticonceptivos hormonales. La función principal de la “píldora mágica” es evitar la ovulación, pero pocos conocen la cantidad de efectos secundarios que obstruir este mecanismo natural produce en la mujer. Además de poner en riesgo su salud, el organismo de la mujer alterado por hormonas sintéticas sufre de altibajos emocionales, depresión y disminución del apetito sexual entre muchas otras cosas, lo cual repercute enormemente en la relación de pareja. Lo mejor es consultar con el médico sobre los métodos de planificación adecuados para cada pareja, a fin de tener una vida sexual más satisfactoria.

7- La pornografía. El problema con la pornografía es un poco más complicado. Cuando alguien (hombre o mujer) ha estado expuesto a la pornografía, su percepción no solo cambia por completo en cuanto a la forma de relacionarse con el sexo opuesto, sino que este tipo de estímulo se vuelve una adicción, más fuerte incluso que algunas drogas. La persona que consume pornografía debe ser tratada por expertos para poder superar su adicción y poder “normalizar” su libido y su percepción de la realidad. De otra forma, no podrá disfrutar de su sexualidad en el matrimonio ni podrá satisfacer a su cónyuge, lo cual pone en grave riesgo el futuro de su relación. Aunque algunas personas crean que el consumo “con medida” de la pornografía sea normal o beneficioso para una relación, la realidad es que una mujer que sabe que su esposo consume pornografía se siente traicionada y herida. Comprende que su esposo solo usa el cuerpo de ella para satisfacer las fantasías que ocurren en su mente, a manera de película erótica con chicas perfectas. ¡La pornografía siempre es un cáncer que debe ser eliminado del matrimonio!

8- Los beneficios del semen. Algunas personas conscientes de los efectos secundarios de la anticoncepción, prefieren usar métodos de barrera como los preservativos. Sin embargo muchos desconocen los beneficios que producen en la mujer las relaciones sexuales “al natural”. Entre otras cosas, según un estudio realizado en la State University of New York, el semen es un antidepresivo natural para la mujer y además introduce en ella información genética de su esposo, de manera que si llegara a haber un embarazo, el sistema inmunológico de esa madre, reconoce los genes de su pareja en el nuevo ser humano y tiene menos probabilidades de experimentar preclamsia durante el periodo de gestación según el US National Library of Medicine, el National Institutes of Health y el Journal of Reproductive Immunology.

8- Es necesario para fortalecer la relación. El sexo es un excelente canal de comunicación, de cercanía y de fortalecimiento para la relación. A menos que existan razones poderosas para evitarlas, las relaciones sexuales son fundamentales para mantener la relación viva. La oxitocina que se produce durante el acto sexual mantiene a los esposos enamorados y entusiasmados uno por el otro. Además, está reglamentado por Dios:

Paso ahora a los asuntos que me plantearon por escrito: «Es mejor no tener relaciones sexuales». Pero en vista de tanta inmoralidad, cada hombre debe tener su propia esposa, y cada mujer su propio esposo. El hombre debe cumplir su deber conyugal con su esposa, e igualmente la mujer con su esposo. La mujer ya no tiene derecho sobre su propio cuerpo, sino su esposo. Tampoco el hombre tiene derecho sobre su propio cuerpo, sino su esposa. No se nieguen el uno al otro, a no ser de común acuerdo, y sólo por un tiempo, para dedicarse a la oración. No tarden en volver a unirse nuevamente; de lo contrario, pueden caer en tentación de Satanás, por falta de dominio propio. 1 Corintios 7:1-5.

10- La pureza. Contrario a lo que nos enseña la cultura moderna, vivir la castidad o pureza previa al matrimonio aumenta las probabilidades de tener una sexualidad más sana y satisfactoria entre los esposos. Algunos estudios han demostrado que entre más parejas sexuales tengamos a lo largo de nuestra vida, el acto sexual se vuelve menos significativo y unitivo. ¡Guárdase para esa persona que será suya para siempre! Vale la pena. Huyan de la inmoralidad sexual. Todos los demás pecados que una persona comete quedan fuera de su cuerpo; pero el que comete inmoralidades sexuales peca contra su propio cuerpo. 1 corintios 6:18.

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