Miércoles, 07 Septiembre 2016 21:49

Bullying hecho en casa

Mi hijo de cuatro años llegó a casa con un raspón muy fuerte en su mentón. Cuando lo recogí en el jardín, no lo noté, pero camino a casa me contó que una compañerita lo había empujado contra un tronco.

Más tarde, la profe me llamó para explicar lo sucedido. Me aseguró que todo había sido un accidente, pero cuando le pregunté a mi hijo, él me respondió que la niña tuvo toda la intención de pegarle y que cuando lo hizo le gritó: “¡te vas a morir!”

Quedé helada. No puedo negar que como mamá, al principio sentí rabia con la muchachita aquella por hacerle daño a mi nené. Pero luego pensé, ¿qué hace una niñita de cuatro años diciendo esas palabras? ¿Dónde pudo aprender eso? Y recordé el caso de otro compañerito de mi hijo hace un par de años: mordió a una niña tan fuerte que casi le arranca su cachetito. Le dejó con sangre las marcas de sus dientes y un morado que casi no se borra en un mes. ¿Culpamos al niño? ¡Pero si solo tenía dos años! Así que de nuevo me pregunté: ¿por qué hay niños tan agresivos desde tan tierna edad? ¿Qué influye en ellos para que actúen de esa forma?

Niños que maltratan a otros ¿dónde aprenden sus costumbres?

El life coach, Darío López, explica para el portal Bebé a bordo Colombia, bajo los conceptos de neurociencia, que el bullying o matoneo se fabrica en casa. El experto asegura que los comportamientos de las personas obedecen a una dominancia en el cerebro. Quienes tienen dominancia en el hemisferio izquierdo se consideran lógicos o racionales y los del hemisferio derecho, son emocionales. Los padres tienen empatía con los hijos con quienes comparten dominancia. El problema comienza cuando tienen hijos con diferente dominancia, porque parece que no “encajan” en la familia. Mucho peor cuando tienen hermanitos que comparten la misma dominancia que los padres.

Bullying entre hermanos

La explicación dada por la madre del niño que mordió a su compañerita es que su hijo es el menor de tres hermanos y que los mayores son bastante bruscos al jugar. Aseguró que incluso, el pequeño era frecuentemente agredido por ellos, supuestamente como parte de sus juegos.

Diversas investigaciones han revelado que esta puede ser una primera etapa de bullying de la que poco se habla. La razón más frecuente es pensar que todos los hermanos pelean. Dos estudios recientemente publicados en Estados Unidos, revelaron graves consecuencias cuando el matoneo se da en casa.

El primero se publicó en la prestigiosa revista norteamericana Pediatrics, bajo el título “Relación de agresiones entre hermanos y problemas mentales en la adolescencia”. El trabajo, liderado por la psicóloga Corinna Tucker, entrevistó a 3.500 niños y jóvenes y descubrió que, comparativamente, se daban más situaciones de bullying en familia que en el colegio: un tercio en el hogar frente a un cuarto en las aulas. El informe, que fue reseñado por la Academia Americana de Pediatría, también destacaba que mientras la intimidación entre compañeros de escuela es un problema reconocido, cuando sucede entre hermanos es despachado como algo normal.

Las agresiones identificadas variaban del abuso psicológico al físico, en diversos grados (de los golpes al robo y rotura de juguetes, pasando por los insultos). En general, eran percibidas por los padres como algo corriente, incluso, saludable: una manera de enseñar a los hijos a lidiar ante las situaciones difíciles que les deparará la vida. Sin embargo, el estudio también concluía que los niños y niñas que habían sufrido agresiones de este tipo tenían más posibilidades de padecer problemas mentales.

“La violencia entre hermanos es un tipo de violencia prevalente en las vidas de muchos niños y niñas, pero se sabe muy poco de este fenómeno”, destacan desde la publicación Journal of Interpersonal Violence, especializada en el análisis de la violencia. Esta entidad, que también publicó un estudio sobre el impacto del bullying en casa, denuncia asimismo que se haya hecho mucha investigación sobre esta cuestión en la escuela pero apenas se haya reparado en el acoso en familia.

El Journal entrevistó a 30 de parejas de hermanos, de los cuales 78% aseguró haber sido acosado durante su infancia (un tercio, durante varios años). Muchos aseguraron haber sido tanto víctimas como perpetradores. Como el estudio publicado en Pediatrics, éste también destaca que los índices de acoso son más elevados dentro de casa que en las aulas. Asimismo, el 85% de los entrevistados aseguró ver este tipo de violencia como normal.

“El problema con esto es que el hogar, es el lugar en que todo niño tiene que sentirse seguro. Es el lugar en el que encaja, donde se crean las bases para lo que será en el futuro. Si son tratados con amor y respeto, serán personas seguras y serenas que tratarán a los demás con amor y respeto, pero si enfrentan situaciones de matoneo, que además no son cortadas tajantemente por los padres, los niños crecerán sintiendo que poco valen y con una baja autoestima”, asegura Diana Hernández, psicóloga clínica.

Si a esto se suma el maltrato propiciado en muchos casos por los padres, las burlas, los juegos que derivan en abuso emocional o en ridiculización del niño, es mucho más comprensible lo que está ocurriendo en las aulas educativas.

Enrique Chaux, especialista e investigador de la Universidad de los Andes, explica frente al también llamado matoneo, que aunque en el mundo no es frecuente que la agresión física y verbal constante de un colegial lleve al suicidio, ésta problemática sí deriva en depresión, ansiedad, inseguridad, actos de venganza violenta, bajo rendimiento académico y deserción escolar en las víctimas.

En el más reciente estudio de la Universidad de los Andes, donde se evaluó la respuesta de cerca de 55 mil estudiantes en 589 municipios del país, en las Pruebas Saber de los grados quinto y noveno, se encontró que el 29% de los estudiantes de 5° y el 15% de 9° manifestaban haber sufrido algún tipo de agresión física o verbal de parte de algún compañero.

Colombia, las cifras más elevadas en matoneo Según Enrique Chaux, los estudios indican que en Colombia uno de cada cinco estudiantes son víctimas del matoneo en todas sus formas y que este problema presenta unas cifras elevadas en las regiones caracterizadas por la presencia del conflicto armado.

“También tiene que ver con el rol de los padres, pues muchos no están pendientes de sus hijos, no ponen límites en su casa o maltratan a los menores, con lo cual pueden estar promoviendo que éstos traten mal a otros”, indica Chaux al hacer referencia a cualquier región del país.

Además, precisa este especialista del Harvard Graduate School of Education (Estados Unidos), que el fenómeno del bullying en Colombia mantiene un promedio cercano al de Latinoamérica, la región con los índices más elevados de abuso escolar en el mundo.

“Las cifras que manejamos en Colombia son más altas que los promedios mundiales, son relativamente cercanas a los promedios latinoamericanos, que a su vez son los más altos en comparación con las demás zonas del mundo”, concluye Enrique.

Los niños son maltratados en casa, aunque sea por juego a través burlas, sobrenombres, juegos bruscos, etc. “No se trata de que los padres no puedan jugar o hacer bromas a sus hijos, se trata de no caer en la ridiculización, no pasarse con las bromas. No ofender, no herir y sobre todo, que las bromas no sean sobre lo que son los niños para que su identidad no se vea violentada”, asegura la doctora Hernández. Este trato, formado en la propia casa, es el caldo de cultivo para que los niños pasen de víctimas a “bullers” o agresores con otros niños.

Por: María Isabel Jaramillo | @MaiaJaramillo

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