Jueves, 16 Junio 2016 14:54

Futuro incierto de refugiados por la guerra

Son las 6am, el sol resplandece en Atenas, ciudad que por su gente es alegre pero que ha dejado a Dios a un lado, el mar Mediterráneo sigue recibiendo migrantes y refugiados, la mayoría procedentes de Siria, Irán, Irak, Afganistán y Yemen.

Aunque Grecia ya cerró la frontera y no deja pasar más refugiados, ellos siguen buscando asilo y al llegar a Atenas el gobierno los ubica en los campos de refugiados donde viven en las peores condiciones: En un cuarto duermen entre 5-6 familias, y el gobierno griego no sabe qué hacer con los refugiados.

Me preparo para dictar mi clase de inglés donde asisten mujeres que caminan desde los campos de refugiados. Todas ellas hablan Farsi, Kurdo o Árabe. Llegan sonriendo a pesar de la situación en la que viven, esto hace que mi corazón se alegre para comenzar la clase. Iniciamos con una pequeña oración en inglés, todas atentas y respetuosas cierran sus ojos con mucha fe. Durante la clase se ve el interés de ellas, esas ganas de seguir adelante, comenzar una nueva vida y dejar al lado la guerra que ha destruido sus países, una guerra sin sentido en Medio Oriente!

Dicto la clase con entusiasmo, las hago participar, todas por las historias que han vivido son tímidas, y cuando escriben sudan sus manos, les da miedo equivocarse o que se burlen de ellas... Yo las abrazo y les digo: Eres la mejor, tú ya ¡lo has logrado! Dentro de mi clase tengo estudiantes procedentes de Damasco - capital de Siria, Alepo entre otros.

Termino mi clase que dura una hora, todas se despiden de mi con besos y abrazos, agradecidas porque están aprendiendo una nueva lengua y sus únicas palabras son: ¡gracias, gracias, gracias miss Susana! Mi corazón al verlas y escuchar las historias que poco a poco me han contado se estremece, recuerdo que Dios es quien me ha traído a este país con un propósito y es Él quien está trabajando en ellas para que crezcan en Dios.

La mayoría de familias refugiadas ya no pueden volver a sus países, porque la guerra ha destruido sus pueblos, muchos de ellos al llegar a Europa por la situación y necesidad en la que se encuentran prefieren comenzar una nueva vida y conocen de Dios por medio de los voluntarios/organizaciones/iglesias etc, que los ayudan. Al convertirse al cristianismo corren un riesgo puesto que sí regresan a sus naciones de origen sus vidas corren peligros por los yihadistas/ ISIS o grupos extremistas, así que quedarse en Europa para estos refugiados es única solución.

Días atrás, tuve la oportunidad de visitar un campo de refugiados, el gobierno griego abrió este campo hace un mes, y aunque está prohibido el acceso por razones de seguridad, pude entrar, ver y hablar con familias que viven allí - 400 refugiados, 200 niños, un edificio de 4 pisos, en los dos primeros pisos viven los Sirios y los otros dos pisos viven los afganos. La mayoría necesita asistencia médica y es triste ver como hacen fila para recibir un alimento diario por día. Son los últimos refugiados que cruzaron la frontera desde Turquía y los han dejaron pasar cuando llegan en botes inflables.

Sentir y ver por lo que estas personas están pasando hace que mi fe crezca en Dios cada día. Y ese amor que poco a poco también crece en los corazones de ellos me hace ver ese Dios real. Muchos ya tienen una biblia en sus manos traducida al kurdo, farsi o persa y árabe, la leen cada día, y me ha tomado por sorpresa que algunos ya la han leído más de 6-7 veces y tienen una fe tan fuerte que la situación que están viviendo hace que Dios esté con ellos.

Todo lo que estoy viviendo me hace recordar de igual manera a mi país, Colombia, pienso en la paz que pronto vendrá, el perdón, reconciliación y confianza que pronto acogerá cada corazón colombiano que de una u otra manera ha sufrido la guerra. Solo pienso que es Dios quien traerá la paz, y es Él quien acogerá a cada víctima del conflicto armado con su perdón, y pronto vendrá esa confianza que todos anhelamos en nuestras vidas.

Foto y texto: Susana Lozada Arce - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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