Washington D.C. no está acostumbrada al clima bajo cero que padecimos  durante el actual invierno (enero y febrero 2014). Añoro el momento para llegar a casa después del trabajo, para encontrar un hogar cálido con mi esposo, dos hijas adolescentes y dos perros juguetones. Cuando salgo del metro, veo una indigente, una mujer adicta mendigando en la parte superior de la escalera. No lleva abrigo ni guantes. Está oscuro y la llovizna de aguanieve ha comenzado.

Durante mucho tiempo, casi toda mi vida adulta, yo no creía en un Dios bueno a causa del sufrimiento, la enfermedad mental, la tortura, el genocidio, los indigentes con las manos congeladas. Mi vida ha sido muy bendecida o, mejor, muy afortunada. Tuve una buena familia, buena educación, salud y un significativo y valioso trabajo. Pero con la vida que yo tenía, no concebía creer en Dios. ¿Quién no desearía una vida como esa? Lo que yo veía difícil era la aparente ausencia de un Dios amoroso en la vida de los que sufren, los despreciados, los violados y los hambrientos. Mi negativa a disfrutar de comodidad y alegría a través de la fe era mi propio acto de solidaridad con ellos.

He aprendido que la gente siente la presencia de Dios cuando se encuentra en las profundidades del sufrimiento y ha perdido algo. Una ugandesa sobreviviente de minas antipersonales llamada Margaret, me aclaró algo cuando la conocí en el 2001 en una conferencia internacional para prohibir estas minas.

Margaret iba en un autobús de regreso a casa del trabajo, cuando este fue emboscado por fuerzas rebeldes ugandesas del Ejército de Resistencia del Señor (LRA - de la sigla en inglés). Los combatientes sacaron a empellones a las mujeres y las niñas del autobús y las violaron. Para escapar, Margaret se arrastró por la carretera hacia el monte y fue, entonces, cuando pisó una mina antipersonal que destrozó su pierna.

En mi cosmovisión de 2001, vi que las lesiones horrendas de Margaret –el muñón de su pierna estaba muy infectado cuando nos conocimos y ella sentía un dolor increíble- deberían haber sido motivo suficiente para que ella maldijera a Dios y se ocupara solo de sí misma. Pero no lo hizo. Cuando se levantó en el podio para hablar con varios cientos de activistas de todo el mundo, Margaret dio gracias a Dios por su amputación. Ella dijo que experimentó la presencia de Jesús mucho mejor después de su lesión, que la había bendecido todos los días con amor, y le había dado un buen trabajo por haber ayudado a otros sobrevivientes de minas antipersona.

Me daba vergüenza haber sido atea durante toda mi vida, más de lo que fueron la mayoría de mis amigos. Esta mujer fue al parecer una fanática religiosa ¿quién lo sabe? Pero mis pensamientos me avergonzaron.

Margaret tenía algo que yo no tenía; era poderosa, estaba llena de gracia y vivía una radiante vida de gratitud. Yo no vivía una vida de agradecimientos. Además de sentirme avergonzada, sentía envidia.

Yo no creía realmente en Dios hasta años más tarde. Pero el discurso de Margaret fue un hito en el camino. De alguna manera, ella me ayudó a conciliar un mundo miserable con un Dios bueno, amoroso y poderoso. Margaret misma era evidencia del plan de Dios para sanar a un mundo arruinado. Como creyente cristiana, tomó literalmente las palabras de la Biblia para ella en búsqueda de la justicia y la protección de los débiles. Esta mujer logró avanzar con una sola pierna en un mundo de sufrimiento y lo mejor que hace es estar ahí donde está hoy.

No estoy más cerca de comprender la aleatoriedad de sufrimiento en la actualidad de lo que estaba cuando me encontré con Margaret. No sé por qué he tenido la riqueza y las oportunidades que una mujer indigente adicta no lleva consigo. No merezco la vida que tengo y ella tampoco. Pero entiendo vagamente que la manera de vivir en alegría y gratitud es experimentar un poco de su dolor y compartirlo.

Ahora, con los ojos abiertos en lugar de mantenerlos cerrados (como estuvieron durante la mayor parte de mi vida adulta) puedo ver con más claridad el sufrimiento, pero también sentir alegría con más agudeza y experimentar gratitud con frecuencia. Ahora necesito que el compañerismo que nos enseñó Jesús me dé suficiente bondad, paciencia y generosidad que me faltan para que yo pueda compartir, sonreír y, por ejemplo, regalar mis guantes nuevos a alguien cuyas manos estén más frías que las mías.

Yo no me formulé muchos propósitos para el Año Nuevo 2014. Esa época siempre me incita a abrir una que otra cerveza. Pero este año quiero orar con más frecuencia para obtener la ayuda de Jesús, para ser más como fue Él. Tal vez serlo a cada hora o a cada minuto de mi existencia. No lo dudo, en mi limitada experiencia como cristiana, de esas oraciones con frecuencia recibo respuestas que me enseñan que sí existe un Dios en los problemas de salud, de hambre y de sufrimientos en general.

Por: Holly Burkhalter. Christianity Today. Traducción: Carolina Zamora

Holly Burkhalter es autora de Good God (El Buen Dios), Lousy World & Me (Un pésimo mundo & Yo). Además es una notable activista de derechos humanos.

“Pero ustedes que me escuchan les digo: amen a sus enemigos, hagan el bien a quienes los odian, bendigan a quienes los maldicen, oren por quienes los maltratan. ¿Qué merito tienen ustedes al amar a quienes los aman?” Lucas 6:27, 28 y 32.

¿No crees que el anterior sea uno de los pasajes bíblicos más retadores? Me imagino a Jesús mirando a sus discípulos mientras les decía esas palabras y me imagino la cara de los apóstoles, quizás igual a la mía la primera vez que lo leí, pues además de enojarme me dije: ¡eso es imposible! ¿Amar a los enemigos? ¿Quién podría proceder así? Nadie, y menos en Colombia donde abundan los huérfanos, muertos, desaparecidos, secuestrados y desplazados por el conflicto armado. ¿Quién podría pedir a una víctima perdonar a su perpetrador? Además, muchos pensarán que perdonar es fomentar la impunidad.

Bueno… Jesús nos reta a cambiar la falsa idea de que perdonar es hacer un favor a otro. En Mateo 22:37 sostuvo un diálogo con un fariseo tramposo que le preguntó: Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante de la ley? Jesús le respondió: ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser, y con toda tu mente. Este es el primero y más importante de los mandamientos. El segundo se parece al primero: Ama a tu prójimo como a ti mismo.

Si logras amarte a ti mismo y amar al otro, ¿podrás amar a Dios con toda tu alma, mente y corazón? ¿Te amas? ¿Qué tanto te amas? ¿Amas al prójimo como como a ti mismo? ¿Podrás amar a tu enemigo? Parece que el secreto de todo se concentra en el amor, el perdón a partir del amor, y así como el amor, el perdón es una decisión, no una emoción. No puedes sentir deseos de perdonar a quien te ha hecho daño pues ese sentimiento no va a llegar. Cuando alguien te lastima sientes dolor, enojo, frustración, deseos de venganza, sentimientos variados que ocupan tu corazón.

En Juan 12:24 Jesús dice: Ciertamente les aseguro que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, se queda solo, pero si muere en tierra produce mucho fruto.  Este pasaje muestra el camino hacia el perdón: si decides perdonar, estás dando muerte a tus enojos, dolores, orgullos y deseos de venganza, así, das cabida al mismo amor que tuvo Cristo para morir por todos nosotros en la cruz. Cuando decides perdonar, puedes repetir justicia y no venganza, por ello, el perdón fomenta la justicia no la impunidad que podría conducir a la venganza.

Cuando decides perdonar a tu enemigo te estás entregando un regalo a ti mismo, te estás amando a ti mismo, estás tomando la decisión de ser libre; el enojo, el dolor y la ira saldrán de tu vida y se romperán las cadenas con las que te ataban estas emociones. En consecuencia, abrirás la puerta para que la paz y el amor residan plenamente en tu corazón. Podrás amarte y amar a los demás, aun a tus enemigos con el amor de Cristo.

¿Quieres la paz para Colombia? ¿Quieres de aquello que no se puede comprar pero sí se puede obtener, de lo que nadie más te podrá arrebatar? Esto que anhelas, está a la distancia de una decisión personal (que debe ser colectiva, uno más uno, más otro, más una, más otra y así sucesivamente hasta llegar a millones de decisiones.) El perdón… a la distancia de una decisión de amor por ti. ¿Mucho pedir? ¿Pedir que tú te quieras a ti mismo? 

 

En época de elecciones los cristianos reflexivos que quieren ser fieles a Dios ejerciendo de manera responsable sus derechos y deberes civiles -en particular el del voto- se preguntan sobre las opciones más recomendables dentro del espectro político disponible en su momento. Y eso nos obliga antes que nada a tener que evaluar las ideologías políticas que ostentan más fuerza en la coyuntura en que vivimos y a ubicarnos a favor o en contra de ellas con conocimiento de causa, evitando las posturas radicalizadas que dan lugar a inconvenientes y acaloradas polarizaciones poco constructivas que responden más a superficiales rótulos culturales y apasionamientos populistas de última hora, carentes de fundamento real o de argumentos convincentes a su favor, que a una consideración seria y sobria sobre las diversas alternativas a escoger.

En Colombia el tradicional monopolio del electorado ejercido por los partidos conservador y liberal que nos caracterizó durante buena parte de nuestra historia nacional ha cedido bastante, dando ingreso a nuevas y crecientes fuerzas políticas originando, a su vez, nuevos enfrentamientos ideológicos como los que se manifiestan también en el resto del mundo, destacándose el que tiene que ver con el pensamiento político comúnmente designado como “de izquierda” o “de derecha” indistintamente.

Al margen de su significado político e ideológico, expresiones como “izquierda” y “derecha” tienen una larga historia con sus diferentes connotaciones  y su carga semántica elogiosa o reprobatoria según sea el caso y el término utilizado. El simple hecho de que haya en el mundo muchas más personas con tendencia natural a utilizar más el lado derecho de su cuerpo, llamados por ello “diestros”, por contraste con el históricamente minoritario grupo de quienes manifiestan la tendencia natural contraria, conocidos a su vez como “zurdos”; ha terminado asignando de forma arbitraria connotaciones negativas a la lateralidad izquierda y positivas a la lateralidad derecha. 

La izquierda y la derecha en la Biblia

Se ha querido incluso hallar respaldo para estas caprichosas concepciones en la Biblia, apoyándose de manera particular en un detalle meramente anecdótico del “juicio de las naciones” por el cual Cristo juzgará y separará a las naciones colocando a las ovejas aprobadas a su derecha, mientras que a las reprobadas cabras las ubica a su izquierda. (Mateo 25:33). Algunos hasta han intentado reforzar esta descabellada interpretación que asocia lo bueno con la derecha y lo malo con la izquierda, afirmando que de los dos criminales crucificados con Cristo, el que se arrepintió era el que estaba a su derecha, interpretación puramente conjetural, pues el texto no dice nada al respecto.

Por el contrario, observamos que en su desacuerdo con Lot, Abraham estaba dispuesto a marchar a la izquierda o la derecha por igual, si eso contribuía a resolver las diferencias entre ellos (Génesis. 13:9).

De hecho, en la Biblia se afirma el carácter instrumentalmente provechoso tanto de la lateralidad derecha como la izquierda, obrando de manera conjunta, coordinada y complementaria en un encomiable trabajo de equipo para cumplir cabalmente las instrucciones de Dios: El sacerdote tomará un poco de aceite y se lo echará en la palma de la mano izquierda. Mojará el índice de la mano derecha en el aceite que tiene en la palma izquierda, y rociará el aceite siete veces ante el Señor Levitico. 14:15-16.

Dios mismo se atribuye este carácter constructivo de la derecha y la izquierda cuando, en lenguaje evidentemente simbólico (pues la esencia de Dios es espiritual y como tal no posee, como los seres humanos, una mano izquierda y una derecha) sostiene: Con la mano izquierda afirmé la tierra, y con la derecha desplegué los cielos Isaías 48:13.

Y si bien es cierto que la bendición patriarcal se confería al primogénito ubicándolo a la derecha de quien pronunciaba la bendición, quien al hacerlo debía, a su vez, colocar su diestra sobre su cabeza (Génesis 48:13-14), y que Cristo mismo se encuentra ahora a la derecha del Padre (Hechos 7:55); esto no puede hacernos olvidar que en la mentalidad semita la derecha y la izquierda eran, por igual, puestos de honor (Mateo 20:21) y que, por otra parte, la izquierda o la derecha eran direcciones igualmente censurables en la medida en que implicaran desviarse del camino correcto (Deuteronomio 5:32). Finalmente, la instrucción del Señor en el sentido de que no sepa nuestra izquierda lo que hace nuestra derecha no indica una disociación, ruptura o desconexión entre ambos lados de nuestro ser, ni apunta tampoco a una mayor sensibilidad social de la derecha por oposición a la indiferencia o indolencia de la izquierda en este mismo aspecto, sino que es tan sólo una figura para enfatizar la inconveniencia de estar pregonando y haciendo alarde de las cosas buenas que hacemos.

La izquierda y la derecha en la política actual

La rotulación de ciertas formas de pensamiento político como de derecha o de izquierda tiene su origen en el lugar ocupado por quienes votaron a favor o en contra del veto absoluto del rey a las leyes aprobadas en la futura Asamblea Legislativa en el recinto donde se llevó a cabo la Asamblea Nacional Constituyente en Francia luego de la revolución francesa. Quienes estaban a favor se ubicaron a la derecha del presidente de la Asamblea, mientras que los que votaron en contra lo hicieron a su izquierda.

Sea como fuere y entrando ya en los contenidos característicos del pensamiento político de izquierda y de derecha en la era moderna y aun a riesgo de simplificar las cosas en exceso, podría decirse que la derecha ha estado asociada a tres conceptos fundamentales de importancia variable y decreciente: La libertad individual, el fomento de la libre empresa y la defensa y preservación de la instituciones. En el otro extremo, la izquierda se identifica por el bienestar colectivo, la reivindicación de los pobres y marginados y la transformación y renovación de las instituciones.

Sintetizándolo más todavía, lo representativo de la derecha sería la defensa de las libertades individuales, mientras que la prioridad de la izquierda sería la promoción del bienestar colectivo. Bíblicamente hablando esto no tendría por qué colocar a la derecha y a la izquierda en orillas opuestas y enfrentadas, pues Dios aboga igualmente por ambas: la libertad individual ejercida responsablemente y el bienestar colectivo que no sofoque las iniciativas individuales sino que sea jalonado por ellas.

No por nada en la Biblia Dios trata con su pueblo como un todo -en lo que suele llamarse “responsabilidad colectiva” del creyente- y también de manera individual con cada uno de sus miembros en lo que se designa como “responsabilidad individual”.

Así, la responsabilidad colectiva es la que el pensamiento de izquierda enfatiza, mientras que la responsabilidad individual es la que prevalece en el pensamiento de derecha.

Los enfrentamientos encarnizados y virulentos entre la derecha y la izquierda están, pues, mandados a recoger en el evangelio, pues en él ambos polos de este espectro son reconciliados en el centro sin anular a ninguno de los dos, sino promoviendo un reconocimiento mutuo y humilde de los aciertos de la contraparte a la par de los puntos ciegos y las equivocaciones propias, mediante la resolución de trabajar de forma mancomunada para mantener en el debido balance la tensión generada por estos dos aspectos puntuales de la agenda divina para el hombre, teniendo en cuenta lo que sea justo en todos los casos.

Ateísmo de derecha y de izquierda

Porque la noción de justicia es el criterio que pone sobre la balanza, colocando en su lugar y proporción correctos, los rasgos propios del pensamiento de izquierda y de derecha. Es la defensa y promoción de la justicia lo que califica como verdaderamente progresista a una política determinada y no el hecho de ser de izquierda o de derecha.

Así, la libertad individual, el fomento de la libre empresa y la defensa y preservación de las instituciones son buenos si promueven la justicia, pero malos si no lo hacen. Lo mismo debe decirse del bienestar colectivo, la reivindicación de los pobres y marginados y la transformación y renovación de las instituciones. Si no se tiene esto en cuenta se puede terminar en la confusa ambigüedad de quienes asocian al pensamiento liberal con la izquierda (como sucede en Estados Unidos) al tiempo que otros lo vinculan con la derecha (como suele suceder en Europa). O en la paradoja de que la izquierda promueve el intervencionismo del estado en asuntos económicos pero lo repudia en asuntos éticos, a la inversa de lo hecho por la derecha.

Finalmente, el ateísmo no es un rasgo necesario de la izquierda (a excepción del comunismo marxista), no sólo porque existen cada vez más cristianos que militan en la izquierda y defienden sus banderas de manera reflexiva, con motivaciones neta y auténticamente bíblicas, sino porque en la derecha existen muchos ateos que, sin negar a Dios y pretendiendo hablar en su nombre, viven como si él no existiera. 

Autor: Arturo Rojas, director de la Unidad Educativa Ibli Facter de la iglesia Casa Sobre la Roca, en Bogotá.

“Un grupo es un conjunto de personas que se unen porque comparten algo en común. Un equipo es un grupo de personas que comparten un nombre, una misión, una historia, un conjunto de metas u objetivos y de expectativas en común”. Susan Ledlow, especialista en organizaciones y trabajo en equipo de la Universidad de Arizona. “Hace unos meses, cuando trabajaba en el departamento de comunicaciones de una prestigiosa empresa, velaba por mi bienestar, me preocupaba por brillar, y de una u otra forma “opacaba” a los demás. Cada vez que mi jefe pedía algo en conjunto, trababa de hacer mi parte y el resto se lo dejaba a mis compañeros. Eso del trabajo en equipo no es para mí, aunque sé que es bueno. Esto me ha acarreado muchos problemas en mi vida laboral, pero es muy difícil ser compañerista cuando se trata de trabajo. Prefiero sobresalir por mis propios méritos sin que nadie interfi era en lo que hago”.

La opinión que da Carlos Sánchez a la revista Hechos&Crónicas, aunque es respetable, no es la correcta. Tal vez usted considera que sus tareas no influyen en su área y en su grupo de trabajo, pero aunque no lo crea, esto sí interfiere directa o indirectamente.

¿Es usted feliz con su trabajo?

Una causa frecuente para que un empleado no haga parte de un equipo de trabajo, es sencillamente su falta de apego y pasión por lo que hace. En otras palabras, no está contento en el lugar donde labora. La consultora estadounidense Healthy Companies International, realizó en 2010 un sondeo para saber cuántas personas se sienten contentas con su trabajo, y halló lo siguiente:

• Uno de cada cuatro (26%) empleados es feliz en su trabajo.

• El 60% solo labora por los ingresos.

• El 11% asegura que su trabajo le roba toda su energía y felicidad.

Trabajar en equipo no es fácil

El portal elempleo.com afirma que para trabajar en equipo se necesitas “compromiso, tolerancia, capacidad para escuchar a los demás y, sobre todo, habilidades que permitan aprovechar e integrar los aportes de cada miembro hacia un objetivo común”.

“Tener buenas relaciones interpersonales, cierto nivel de liderazgo, iniciativa y saber adaptarse a los cambios, son competencias necesarias en una organización”, asegura Camilo Pérez, consultor de Human Perspectives International (HPI).

¿Cómo lograr que un grupo sea un equipo?

Varias empresas de consultoría del mundo tienen clara esta premisa: “el trabajo en equipo es el alma misma de una empresa moderna”. La clave para el éxito de un equipo es ser abierto y ante todo honesto con todos los que están involucrados. Un problema común es cuando uno de los integrantes del equipo (la típica persona arrogante) se cree más inteligente que el resto y piensa que las cosas se deben hacer como él diga y punto. Este tipo de trabajadores no se pueden concebir en una empresa triunfadora.

Cuando esto sucede, es el jefe quien debe asumir su papel de autoridad y decirle a esa persona que lo que está haciendo no es lo correcto.

Para transformar un grupo en equipo, Hechos&Crónicas sigue los consejos de Susan Ledlow y los sustenta bíblicamente:

Cohesión: “unión” (RAE)

Consejo: Para desarrollar la cohesión en las tareas, se recomienda realizar actividades que le permita al grupo de trabajo evaluar sus habilidades, fortalezas y debilidades.

De este modo, todos llegaremos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a una humanidad perfecta que se conforme a la plena estatura de Cristo. Efesios 4:13.

Asignación de roles y normas: Rol: “función que alguien cumple” (RAE). Norma: “regla que debe ser respetada” (RAE).

Consejo: Sugerir al grupo que identifiquen cuáles son las normas a seguir y de paso establecer los roles que debe cumplir cada persona y distribuirlos entre los miembros del equipo.

Hay diversas funciones, pero es un mismo Dios el que hace todas las cosas en todos. A cada uno se le da una manifestación especial del Espíritu para el bien de los demás. A unos Dios les da por el Espíritu palabra de sabiduría; a otros, por el mismo Espíritu, palabra de conocimiento… 1 Corintios 12:7-8.

Comunicación: “Trato, correspondencia entre dos o más personas” (RAE).

Consejo: Algunos especialistas sugieren realizar ejercicios donde los integrantes deban escuchar a los demás y dar y recibir información.

Fuente de vida es la boca del justo… Proverbios 10:11a; En los labios del prudente hay sabiduría… (V.10:13a); Los labios del justo orientan a muchos… (V.10:21a); La boca del justo profiere sabiduría (V.10:31a).

Definición de objetivos: “Finalidad de una acción” (RAE).

Consejo: Es importante tener claras las tareas que se quieren llevar a cabo, teniendo en cuenta el concepto de que son un equipo y que todos son responsables de que dicha labor se lleve con excelencia.

Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada. Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido. Hebreos 10:35-36.

Interdependencia: “Relación por la que dos o más personas o cosas dependen unas de otras”. (RAE).

Consejo: Cada trabajador debe estar consiente de responder por su propio aprendizaje, así como el del equipo en general. No hay que olvidar que sus miembros se necesitan unos a otros.

De hecho, aunque el cuerpo es uno solo, tiene muchos miembros, y todos los miembros, no obstante ser muchos, forman un solo cuerpo… 1 Corintios 12:12.

Para pensar…

El consultor cristiano Edwin Romero en su blog ejecución.wordpress.com, analiza el tema del trabajo en equipo y dice: “El apóstol Pablo no solo nos da aliento sino también nos anima a crecer, a superarnos, a ser mejores, a desempeñar la labor de forma excepcional, a buscar y a desarrollar mejores talentos. Además debemos hacer todo con amor y humildad. El líder debe animar y guiar al equipo con su buen ejemplo.

Finalmente hace énfasis en que si alguno del equipo no camina en la misma dirección, no sirve. “todos debemos de halar para la misma dirección de lo contrario retrasaremos el éxito de la meta, o mucho peor, alguien no alineado puede llevar al fracaso todo el esfuerzo del equipo”.

Por: Jennifer Barreto, Comunicadora social y periodista, graduada en la Universidad de La Sabana.

 

Bronnie Ware, una enfermera australiana, sin ningún otro título que su experiencia, escribió el libro Los cinco principales remordimientos de los moribundos, que actualmente es considerado un best-seller en varios países europeos. “Todo el mundo quiere saber esos cinco remordimientos, para no tenerlos a la hora de morir”, afirma.

Ware, además compartió un artículo en el portal Inspirationandchai.com, en el que resumió esos cinco grandes tormentos de aquellos que saben que pronto partirán de este mundo. Ella pudo identificarlos ya que por años cuidó de aquellos pacientes que iban a morir a casa y compartió junto a ellos las últimas tres a 12 semanas de sus vidas. Como ellos, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE, solo en Bogotá mueren cerca de 25 mil personas al año por enfermedades crónicas o terminales.

“La gente madura mucho cuando se enfrenta a su propia mortalidad. Aprendí a nunca subestimar la capacidad de una persona para crecer. Algunos cambios fueron fenomenales. Cada uno de ellos experimentó una variedad de emociones, como es de esperarse, la negación, el miedo, el enojo, remordimiento, más negación y finalmente la aceptación. Sin embargo, cada paciente encontró su paz antes de partir”. Probablemente, es esa paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento. Filipenses 4:7.

¿Arrepentirse? ¿De qué?

El tema bíblico del arrepentimiento siempre nos lleva al pecado, a dejar atrás todo aquello que corrompe el alma y buscar meramente a Dios. Por tanto, para que sean borrados sus pecados, arrepiéntanse y vuélvanse a Dios, a fin de que vengan tiempos de descanso de parte del Señor. Hechos 3:19.

Una vida de cara a Dios trae como añadidura todas las demás cosas que nos afanan y que necesi tamos diariamente. Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. Mateo 6:33. Sin embargo, los afanes de la vida hacen que a pesar de contar con el amor de Dios, muchos pacientes terminales sientan tristezas o remordimientos por haber dejado que la vida avanzara sin darle prioridad a sus sueños.

Isa Fonnegra, psicóloga clínica especializada en muerte y autora de libros como Morir con dignidad o De cara a la muerte, afirmó para el diario El Tiempo que “Cuando una persona se ve enfrentada a la realidad de tener que morirse, las culpas tienen que ver con lo que no se hizo, con lo que quedó pendiente”.

Cuando la enfermera Ware preguntaba a sus pacientes sobre las cosas que harían diferente o los arrepentimientos que tenían, surgieron algunos temas comunes. A continuación, el resumen de Bronnie sobre los cinco más recurrentes:

1. Ojalá hubiera tenido el coraje de vivir una vida fiel a mí mismo, no la vida que otros esperaban de mí. Este fue el lamento más común de todos. Cuando las personas se dan cuenta de que su vida está a punto de terminar y miran hacia atrás con claridad, es fácil ver cuántos sueños no se han realizado. La mayoría de la gente no había cumplido aún la mitad de sus sueños y tenía que morir sabiendo que era debido a las elecciones que habían hecho, o dejado de hacer.

2. Ojalá no hubiera trabajado tan duro. Esto salió de cada paciente de sexo masculino que cuidé. Se perdieron la juventud de sus hijos y la compañía de sus esposas. Las mujeres también hablaron de este pesar. Pero como la mayoría eran de una generación anterior, muchos de los pacientes de sexo femenino no habían sido el sostén de su familia. Todos los hombres que cuidé lamentaron profundamente el haber gastado tanto sus vidas en la cinta de una existencia de trabajo.

3. Ojalá hubiera tenido el coraje para expresar mis sentimientos. Muchas personas suprimieron sus sentimientos con el fin de mantener la paz con los demás. Como resultado, se conformaron con una existencia mediocre y nunca llegaron a ser lo que eran realmente capaces de llegar a ser. Muchas enfermedades se desarrollan como un resultado relacionado con la amargura y el resentimiento que cargan.

4. Me hubiera gustado haber estado en contacto con mis amigos. A menudo no se dan cuenta realmente de los beneficios de tener viejos amigos hasta sus semanas de convalecencia, y en ese momento no siempre fue posible localizarlos. Muchos de ellos habían llegado a estar tan atrapados en sus propias vidas que habían dejado que amistades de oro se desvanecieran por el paso de los años. Pese a los lamentos profundos acerca de no dar a las amistades el tiempo y el esfuerzo que se merecían, todo el mundo pierde a sus amigos cuando está muriendo.

5. Me hubiese gustado permitirme a mí mismo ser más feliz. Este es uno de los arrepentimientos más comunes. Muchos no se dieron cuenta hasta el final de que la felicidad es una elección. Se habían quedado atrapados en patrones y hábitos antiguos. El llamado confort de la familiaridad desbordado en sus emociones, así como su vida física. El miedo al cambio los obligó a fingir a los demás, y a ellos mismos, que estaban  contenidos. Cuando muy adentro, anhelaban reír correctamente y tener esa “estupidez” de nuevo en su vida.

Para morir satisfecho…

La mayoría de los remordimientos citados por Bornnie Ware deja ver personas a quienes los afanes de la vida les pasaron por encima. Se perdieron de lo realmente importante y dejaron de disfrutar a sus seres queridos por cumplir con las obligaciones impuestas. ¿Qué hacer entonces?

Si usted, aunque no esté a punto de morir, siente que en su vida se cumple alguno de estos cinco arrepentimientos, ponga un alto. Busque a Dios para enfocar su vida en lo que realmente quiere. Jesús puede regresar por usted cuando menos lo crea. Por eso también ustedes deben estar preparados, porque el Hijo del hombre vendrá cuando menos lo esperen. Mateo 24:44.

Solo Dios puede tomar el control de su tiempo, de sus horas, de sus seres queridos. Él puede brindarle la seguridad para hacer lo que le gusta y compartir con quienes usted más desea. Buscándolo a Él y viviendo para Él tendrá una vida plena y por lo tanto una muerte en paz. Deléitate en el Señor, y Él te concederá los deseos de tu corazón. Encomienda al Señor tu camino; confía en Él, y Él actuará. Salmo 37:4-5. 

Manifestaciones de la divinidad

21 Ene 2014
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Para los cristianos, las Escrituras son sagradas porque Dios se manifiesta en ellas y nos habla. Lo santo viene a ser el misterio, la divinidad que en ellas se revela.

Dios ha buscado al hombre desde mucho antes de que Diógenes, el cínico, intentara con su linterna, en pleno día, encontrar al hombre íntegro. Las apariciones de la divinidad en esa búsqueda por las cuales el hombre se ha sentido fascinado, han tomado diferentes denominaciones: teofanía, hierofanfía, epifanía, etc. La teofanía, (del griego theos=Dios y faino=aparecer) es la manifestación de Dios en persona por medio de su ángel.

Son muchas las manifestaciones en las que Dios se revela al hombre a lo largo del Antiguo y del Nuevo Testamento. Una de Ias grandes teofanías donde Dios se manifiesta con gloria y poder ha sido la Navidad, posterior a la teofanía de la  Anunciación, pero anterior a la mayor y excelsa de la Resurrección. En la Navidad sucede el milagro más bienaventurado para el hombre:

Dios viene a buscarlo en persona y para ello se hace igual a él en su humanidad. En el mayor acto de humildad, Dios se pone al nivel de la tierra, como significa la palabra humildad; se hace hombre y habita entre nosotros (Juan 1:14). Con su Advenimiento, Dios vino a traer el cielo a la tierra y sus ángeles cantan “Gloria a Dios en las alturas” y el hombre alaba al unísono y manifiesta su alegría.

Al pasar a la segunda expresión, la hierofanía (vocablo acuñado por Mircea Eliade en su obra “Tratado de historia de las religiones”), de similar etimología que la anterior (hieros=sagrado y faino igual a aparecer), es también la manifestación milagrosa de la divinidad en un medio natural. Un ejemplo de ella, en el Antiguo Testamento, es la manifestación de Dios a Moisés en la zarza ardiendo; aunque también tiene la doble signifi cación de teofanía, pues ambas cosas suceden en el mismo acto: Yahveh (YHWH) se presenta como una realidad diferente de la realidad natural: como el “misterio”, la divinidad; pero lo hace también a través de elementos naturales: la zarza, tierra “sagrada”, en persona y habla (Éxodo 3: 5).

Vale la pena mencionar que lo sagrado, de acuerdo con la fenomenología de la religión (disciplina que estudia el fenómeno religioso), es el lugar o zona de crisis donde el hombre, en un estado tremendum et fascinosum (tremendo pero fascinante, que atrae), se encuentra con la divinidad. Lo sagrado se expresa dentro de una hermenéutica que nos permite relacionar el ámbito de la realidad, es decir, objeto, elemento material, lugar, ritualidad o libro sagrado, con la divinidad que se manifiesta en ellos.

Para los cristianos, las Escrituras son sagradas porque creemos que Dios se manifiesta en ellas y nos habla. Lo santo viene a ser el misterio, la divinidad que en ellas se revela. En cambio, para los profanos, las Escrituras no pasan de ser un libro histórico y mítico. Para el creyente, todo es posible. Y para que estos fenómenos milagrosos se hagan realidad en él, es decir, se conviertan en una vivencia al modo de Bergson, o en una experiencia religiosa a la manera de la fenomenología, este debe presentarse al encuentro con verdadera convicción de que el Misterio que se revela ante sí es la verdad absoluta que anhelaba conocer: Cristo Jesús, para el cristiano, su Salvador.

No hay rosas sin espinas, no hay cristianismo sin cruz, la vida brilla con Iuz de aristas diamantinas.

Sobre el autor:

Mario Alberto Ariza: Graduado en derecho y Ciencias Políticas, Filosofía, Teología, latín y Lenguas Modernas. Profesor en el Ibli-Facter de Casa Sobre la Roca en Miami. 

El pasado 20 de enero de 2014 se cumplieron 100 años del nacimiento del pastor y misionero evangélico Ignacio Guevara, quién falleció a la edad de 97 años en Long Beach, California en el 2011.

El “paria solitario” como era conocido Ignacio Guevara cambio la historia del cristianismo en Colombia al renacer de la indigencia y convertirse en el pionero de las comunicaciones cristianas en Colombia y ser fundador de cientos de iglesias cristianas, la emisora Nuevo Continente y la Misión Panamericana.

Guevara nació el 20 de enero de 1914, en Guachetá Cundinamarca. Fue hijo de Alcides Guevara y Elena Vásquez. Durante los años veinte y en plena adolescencia abandonó su hogar y se convirtió en habitante de la calle en Bogotá.

Después de vivir como un indigente, estuvo en la Armada Nacional y la Policía Nacional, en donde se convirtió en escolta de James y Rheta Holden, dos  misioneros norteamericanos, quienes le compartieron del evangelio llevándolo a convertirse en cristiano en una noche de junio de 1940.

El 11 de noviembre de 1947, contrajo matrimonio con la misionera estadounidense Harriet Anderson, de cuya unión nacieron 5 hijos: Peggy, Becky, Jonathan, Sandra y Roberto. Más tarde regresó a Bogotá en donde continuó con el programa radial “Conozca”, que se convirtió en el primer programa evangélico de la radio en el país.

En 1956 fundó a  la Misión Panamericana, organismo evangélico que cuenta hoy con más de 400 iglesias en Colombia, Brasil, Ecuador, Perú, Panamá y Venezuela. El 7 de junio de 1972 recibió de manos de Pat Robertson la emisora Nuevo Continente, la cual tiene como único objetivo de proclamar el nombre del Señor Jesucristo a todo el país.

“Me sorprende mucho lo que ha hecho Dios a través de mi vida, siendo un muchacho de la calle, como Él en su providencia me protegió no solamente en la calle sino en el Ejército, en la Marina, en la Policía y en otras situaciones difíciles, y me llamó para servirle y predicar el evangelio. Dios me permitió empezar la Misión Panamericana en 1956 y Dios la ha bendecido. Y si Dios ha podido hacer esto en mi vida, lo puede hacer con cualquier muchacho de la calle o persona que esté dispuesto a oír a Dios y abrir su corazón para que el Señor Jesucristo llegue  a ser señor  y director” expreso el pastor Guevara en una entrevista realizada hace algunos años en Nuevo Continente.

Ignacio Guevara escribió 9 libros entre ellos “Olivas Machacadas”, “La visión de Dios para su Iglesia”, “El estilo de vida que Dios quiere” y  su autobiografía llamada “Paria Solitario: De Niño de la Calle a Apóstol de Jesús” escrito en el año 2006. Así mismo creó la "Fundación Social Jani", entidad que ayuda a la niñez menos favorecida y en alto riesgo, al proveerles vivienda, estudio, comida e instrucción bíblica a los niños.

Su muerte ocurrida el 23 julio del 2011, causó gran conmoción entre la población cristiana por la enorme influencia que había tenido Guevara en los inicios del cristianismo en Colombia. A pesar de que el pastor Ignacio había todo este tema en su libro “Paria Solitario: De Niño de la Calle a Apóstol de Jesús”.

“Mi viaje a la presencia del Cordero para unirme a la gran familia de redimidos incontables y, sumado a ellos, darle a Él y solo a Él todo honor, toda honra, toda gloria, toda alabanza, y toda adoración, por los siglos de los siglos Amén y Amén” había expresado Guevara en la dedicatoria de su autobiografía

Su legado espiritual y pastoral cada día da más frutos en los países por donde estuvo el pastor Ignacio y en donde se encuentran las cientos de iglesias que él fundó, ya que su pasión por compartir el evangelio era sin igual.

En vida llevó a muchos a convertirse al cristianismo pero su obra respaldada por el Espíritu Santo cada día se expande más y más, como el mismo explicaba:

“Dios está buscando instrumentos en todas partes, en todas las esferas de la sociedad porque quiere hacer una obra nueva sobre todo en Colombia, América Latina y en el mundo. En cada uno de aquellos que hayan abierto su corazón al mensaje de su Palabra y a la obra de su Espíritu". 

Testimonio del pastor Ignacio Guevara:

   

Horóscopos, agüeros y otras formas de ocultismo Además de cábalas y supersticiones del 31 de diciembre, muchos acuden a rituales de limpieza, centros de adivinación, horóscopos y hasta a brujos que puedan predecir qué les depara el año que comienza. ¿Atraerá esto la prosperidad?

Durante la noche de año nuevo y todo enero, en países como Colombia donde se encuentra presente la idolatría y la tergiversación de las creencias, muchas personas deciden realizar ciertas acciones para “atraer la prosperidad”: las 12 uvas con cada campanada, la ropa interior amarilla (en Italia la ropa interior de la medianoche del 31 que usan las mujeres debe ser roja), el humo purificador, la papa, el huevo, las cábalas y las cabañuelas de los 12 primeros días del año, el horóscopo, las limpias, y otros muchos rituales…¿Cómo surgieron? ¿Son buenos? ¿Qué dice la Biblia? Hechos&Crónicas le cuenta.

Soy cristiana hace algunos años y asisto regularmente a la iglesia. Sin embargo, cada enero no puedo evitar poner en práctica algunos de los sencillos rituales para la prosperidad que me enseñó mi mamá. Además, como en el primer mes del año todos los medios se enfocan en ofrecer horóscopos, me detengo a leerlos solo para saber cómo será para mí el año que comienza. De todas maneras creo que Dios no se molestará conmigo porque sigo congregándome en la iglesia y nunca he negado mi fe.

Este sencillo testimonio resume el pensamiento de muchas personas cristianas o no- que desconocen el poder y los alcances de la astrología y el ocultismo. Josh McDowell y Don Stewart, en su libro Demonios, brujería y ocultismo, aseguran que “todos deseamos algún tipo de respuesta definitiva a las preguntas básicas de la vida, y el mundo del ocultismo muy gustosamente ofrece respuestas. Aunque admitimos la realidad de lo sobrenatural, debemos tener cuidado. El ocultismo no es algo neutral en que se pueda entrar y salir sin sufrir efectos adversos. Hay siempre un precio por pagar por el uso de estos poderes prohibidos, tanto en este mundo como en el del más allá”.

Inicios

La Biblia es el primer documento serio en hablar sobre la hechicería. Kurt E. Koch, en su libro Ocultismo y cura de almas, asegura: “sabemos por el Antiguo Testamento que existían conjuradores, hechiceros, intérpretes de señales, necromantas y nigromantas, zahorís y otros adivinos entre los cananeos. La Biblia también nos facilita material acerca de las raíces de la astrología.

Es de comprender la astrología en el mundo religioso que consideraba los astros como potencias divinas. La segunda base de este sistema astrológico, son las 12 señales del zodíaco; esto es, sus 12 departamentos astrológicos, lugar desde donde los dioses planetas gobiernan.

¿Qué dice la Biblia?

La astrología y el tarot, igual que los aparentemente inofensivos agüeros de año nuevo, deben dejar de verse como simples acciones para conocer el futuro, atraer la abundancia y la buena salud, ya que se trata de prácticas ocultistas que desafían directamente a Dios y que se encuentran condenadas categóricamente en la Biblia en Deuteronomio 18:9-14: Cuando entres en la tierra que te da el Señor tu Dios, no imites las costumbres abominables de esas naciones. Nadie entre los tuyos deberá sacrificar a su hijo o hija en el fuego; ni practicar adivinación, brujería o hechicería; ni hacer conjuros, servir de médium espiritista o consultar a los muertos. Cualquiera que practique estas costumbres se hará abominable al Señor, y por causa de ellas el Señor tu Dios expulsará de tu presencia a esas naciones.

No se trata de sencillos agüeros o de simples fenómenos culturales, sino de actitudes que pretenden suplantar a Dios, al creer que se puede lograr el bienestar separados de Él y que enfatizan su fe en los astros, las cosas, acciones o palabras, que nada tienen que ver con los propósitos de bienestar que Dios reserva para sus hijos.

Claramente lo dice 1 Corintios 2:9: Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna mente humana ha concebido lo que Dios ha preparado para quienes lo aman.

Josh McDowell y Don Stewart, en su libro Demonios, brujería y ocultismo, aseguran que “dos de las preguntas más cruciales que obsesionan a la humanidad son: «¿quién soy yo?» y «¿qué sucederá en el futuro?». Muchas personas pierden el sueño preocupándose por el provenir, preguntándose qué sobrevendrá mañana. La astrología pretende tener la respuesta a estas preguntas básicas. La antigua práctica ocultista de la astrología se ha vuelto muy popular en la cultura de nuestros días. La Biblia advierte a la gente que no confíe ni en astrólogos ni en la astrología:

¡Los muchos consejos te han fatigado! Que se presenten tus astrólogos, los que   observan las estrellas, los que hacen predicciones mes a mes, ¡que te salven de lo que viene sobre ti! ¡Míralos! Son como la paja, y el fuego los consumirá. Ni a sí mismos pueden salvarse del poder de las llamas. Aquí no hay brasas para calentarse, ni fuego para sentarse ante él. Eso son para ti los hechiceros con quienes te has ejercitado, y con los que has negociado desde tu juventud. Cada uno sigue en su error; no habrá quien pueda salvarte. Isaías 47:13-15”.

A pesar de lo acertado que pueda parecerle el horóscopo, McDowell y Stewart aseguran que “existe una explicación para la llamada exactitud de las predicciones astrológicas. Si uno lee un horóscopo, aunque sea de manera superficial, notará la naturaleza general y ambigua de sus declaraciones. Hay tantas variantes y opciones en juego que hacen que el astrólogo siempre tenga la razón”. Sin embargo, “la astrología está en bancarrota, tanto bíblica como científicamente. Las Escrituras indican que todos tenemos la capacidad y la responsabilidad de escoger qué camino tomaremos en la vida. La astrología intenta denegarnos esa elección y, por tanto, debe ser rechazada”, afirman.

Dios trae la prosperidad

Neil Anderson y Rich Miller, en su libro Llénate de luz, no por miedo afirman que los seres humanos “necesitamos desesperadamente la dirección de Dios. Solo Dios lo sabe todo. Solo Dios puede decidir con perfecta sabiduría, libre de cualquier influencia corruptora, nosotros no podemos.

Dios solo conoce los beneficios o las consecuencias de cualquier acción que decidamos tomar. Isaías escribió estas palabras mientras Dios le revelaba una verdad que todos necesitamos recordar a diario. «Porque mis pensamientos no son los de ustedes, ni sus caminos son los míos—afirma el Señor—. Mis caminos y mis pensamientos son más altos que los de ustedes; ¡más altos que los cielos sobre la tierra! Isaías 55:8-9.

Ya no estamos forzados a vivir solo mediante nuestras astucias, ni debemos adivinar lo que Dios quiere; podemos saberlo: ¿Cómo? ¡Llegando a depender más y más de Dios y permitiéndole que nos guíe mediante el Espíritu Santo y la Palabra! Él se deleita al revelar su voluntad y al revelarse a sí mismo a los que se quiten su orgullo y reconozcan que lo necesitan”.

Para tener absoluta certeza sobre las bienaventuranzas del futuro, la clave es sencilla: Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. Mateo 6:33. 

 

Por: Arturo Rojas, director de la Unidad Educativa Ibli-Facter de la Iglesia Casa Sobre la Roca en Bogotá.

“Nuevo orden mundial” es una expresión cada vez más difundida en el medio político y económico internacional, generando reacciones encontradas que van desde la esperanza que despierta la expresión en algunos sectores seculares de la política, tal vez bien intencionados en principio, pero ingenuamente optimistas, por decir lo menos; hasta el rechazo paranoico que grupos cristianos fundamentalistas y aislacionistas sienten ante la mención de esta expresión.

¿Qué bases tienen estos dos extremos del espectro para reaccionar ante esta expresión de maneras tan diametralmente diferentes? Veámoslo con más detalle.

Entre quienes el llamado “nuevo orden mundial” genera esperanza se encuentran los políticos que, comprensiblemente horrorizados por las conflagraciones bélicas de alcance global que caracterizaron el siglo XX (Primera y Segunda Guerra Mundial), aspiran a una cooperación entre las naciones que establezca una paz de tal alcance y profundidad que suprima la posibilidad de que nuevas guerras de esta magnitud se vuelvan a repetir en la historia, intención loable pero algo ingenua en vista de las inclinaciones de la naturaleza humana en las condiciones actuales de la existencia. De hecho, la expresión “nuevo orden mundial” surgió en este contexto, en el documento del presidente norteamericano Woodrow Wilson llamando a la creación de la Liga de las Naciones, precursora de la ONU, tan pronto concluyó la Primera Guerra Mundial.

Desde el otro extremo del espectro encabezado en gran medida por cristianos fundamentalistas, esta concepción del “nuevo orden mundial” no sólo se ve como algo ingenuo, sino que se mira con sospecha y temor, pues en el pretendido establecimiento de este nuevo orden se ve la punta de lanza de Satanás para instaurar el gobierno mundial del Anticristo anunciado en la Biblia.

Así, el nuevo orden mundial constituiría la conclusión en la que convergen todas las conspiraciones reales e imaginarias que el mundo viene fraguando contra Dios y su pueblo a lo largo de la historia.

Las teorías de conspiración

Los temas escatológicos, es decir relativos a los últimos tiempos de la  humanidad, siempre han ocupado un lugar importante en la teología cristiana encontrando para ello fundamento en las profecías bíblicas que se refieren a estos tiempos. Y valga decir que la teología debe ocuparse de estos temas con seriedad y profundidad, pero a la vez con la debida moderación y equilibrio. Porque la escatología se ha convertido en muchos casos en un tema obsesivo para un significativo número de cristianos que, por cuenta de esta obsesión casi enfermiza, han terminado alimentando de manera cuestionable las llamadas “teorías de conspiración”.

Bajo este nombre se podrían englobar todas las sospechas y temores, más imaginarios que reales, que el común de la gente ha manifestado hacia los gobernantes y sus intenciones ocultas, desde los grandes imperios de la antigüedad hasta nuestros días, quienes en contubernio con los oscuros intereses de los grandes poderes económicos, buscarían dominar el mundo y ponerlo al servicio de su perversa y egocéntrica agenda.

Las teorías de conspiración experimentaron un renovado impulso durante la Edad Media con el surgimiento de las órdenes militares durante las Cruzadas, en particular la de los Caballeros Templarios que cayó en el descrédito al hacer tránsito de guerreros a banqueros. Aunque fue la orden original de los Illuminati de Baviera, fundada en la segunda mitad del siglo XVIII, la que se ha convertido en referente obligado para todas las teorías de conspiración desde la modernidad hasta nuestros días. A ellos se ha unido en esta lista de grandes y poderosos conspiradores globales que preparan el gobierno del Anticristo en el imaginario popular cristiano los francmasones, los judíos tal y como los caracteriza ese popular y nefasto panfleto conocido como los protocolos de los sabios de Sión, los comunistas, el Vaticano, el Opus Dei y, últimamente, el grupo denominado “El Club Bilderberg” y los gobernantes y miembros de la élite mundial seguidores del ciertamente inquietante movimiento de la Nueva Era.

Biblia y conspiración

Ahora bien, desde la óptica bíblica reforzada por la historia seriamente considerada las teorías de conspiración no carecen de fundamento. Es un hecho que el mundo en general conspira contra Dios y su causa siguiendo de manera más o menos consciente la agenda y las maquinaciones de Satanás, justamente llamado el príncipe de este mundo Juan 16:11 y el dios de este mundo 2 Corintios 4:4. Pero esto no debe generar una paranoia, temor o rechazo obsesivos por parte de la iglesia hacia toda política o ejecutoria del gobierno y hacia la cultura en general, satanizándolas como si obedecieran siempre y de manera exclusiva a esta agenda encubierta.

Baste ver cómo hace referencia el Salmo 2 a estas conspiraciones sugiriendo en sus tres primeros versículos la inutilidad final de ellas, a pesar de las apariencias en contra.

A continuación puede verse también que a Dios no “le quitan el sueño” estas iniciativas de los poderosos gobernantes humanos a las que contrapone el irrenunciable gobierno que Él siempre ejerce sobre su creación, aun tras bambalinas, a través de su Hijo Jesucristo, para concluir haciendo la siguiente sabia recomendación y advertencia a todos los conspiradores: Ustedes, los reyes, sean prudentes; déjense enseñar, gobernantes de la tierra. Sirvan al señor con temor; con temblor ríndanle alabanza. Bésenle los pies, no sea que se enoje y sean ustedes destruidos en el camino, pues su ira se inflama de repente. ¡Dichosos los que en él buscan refugio! Salmo 2:10-12.

La conspiración de lo insignificante

Ahora bien, la manera en que Dios enfrenta y revierte en la actualidad los efectos globales de las conspiraciones del mundo es lo que Tom Sine llamó “la conspiración de lo insignificante” que tiene en la iglesia a su principal agente humano. Así se refiere Sine a esta benévola y sutil conspiración: “Dios ha escogido cambiar el mundo a través de lo humilde, lo modesto y lo imperceptible… Esa ha sido siempre la estrategia de Dios –cambiar el mundo a través de la conspiración de lo insignificante”.

En efecto, muchos cristianos se sienten agobiados ante la magnitud y complejidad abrumadora de los problemas que aquejan a la humanidad, experimentando una sensación de impotencia, desánimo y esterilidad, no obstante orar regularmente por estos asuntos, como si nada de lo que pudieran hacer de manera individual hiciera mella en estas problemáticas promovidas en buena medida por los grandes poderes de este mundo. Pero la Biblia nos invita a considerar las maneras insospechadas en que nuestros esfuerzos individuales o congregacionales, en apariencia insignificantes y hasta casuales, han terminado haciendo diferencias drásticas y notoriamente favorables en el posterior estado de cosas.

Con base en ello Dios exhorta a los suyos a mantenerse: firmes e inconmovibles, progresando siempre en la obra del Señor… conscientes de que su trabajo en el Señor “no es en vano” 1 Corintios 15:58, y asegurándonos a su vez que: … a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos Gálatas. 6:9.

Secretismo y paranoia cristiana

Sea como fuere, uno de los caldos de cultivo de las teorías de conspiración que debe evitarse hasta donde sea posible es el secretismo institucional.

No puede negarse que las sociedades secretas y las logias de poder siempre han incentivado la imaginación popular despertando sospechas y suspicacias no del todo carentes de fundamento. Sin embargo, debemos tener en cuenta que los secretos también tienen su lugar en toda sociedad humana y que, como lo dice Alfredo Rangel con ocasión del escándalo de Wikileaks: “No es… correcto ni leal… sugerir que detrás de todo secreto hay siempre un delito o que las cosas se ocultan porque son ilegales o inmorales… Así como los Estados no pueden existir sin ciertos secretos, las personas no pueden vivir sin cierta vida privada. Por eso las leyes logarantizan”.

Por todo lo anterior ni las conspiraciones reales por parte de los poderes del mundo ni el proclamado nuevo orden mundial deben dar lugar en la iglesia a una crónica actitud paranoica y desproporcionadamente alarmista ni a nuevas “cacerías de brujas” dirigidas de forma indiscriminada contra la globalización o los avances de la ciencia, detrás de los cuales se presumen maquinaciones y conspiraciones satánicas para instaurar el gobierno y la agenda del Anticristo sobre el mundo. Por este camino la iglesia se volverá inoperante y supersticiosa, cayendo en un cínico, paranoico y culpable aislacionismo o peor aún, en el triunfalismo de los nuevos iluminados que se consideran los únicos conscientes del problema y los únicos capaces de resolverlo de forma absoluta en el nombre de Dios.  

Por: Greg Forster es director del programa Fe, Trabajo, y Economía de The Kern Family Foundation.

Olvídese de Max Weber y sus teorías. No necesitamos de las ciencias sociales para saber que Dios se preocupa por nuestro trabajo.

La crisis económica ha obligado a nuestra cultura a hacer frente a cuestiones profundas sobre el propósito y el valor de nuestro trabajo. Estas inquietudes son importantes, ahora más que nunca, ya que las encuestas muestran que hasta tres cuartas partes de los estadounidenses no tienen sentido de la dignidad ni mayor propósito en sus puestos de trabajo.

Mientras tanto, un movimiento de fe y trabajo ha venido creciendo fuertemente entre los evangélicos estadounidenses, con decenas de miles de ministerios que llegan a millones de personas.

Un estudio empírico reciente encontró que los protestantes sufren más angustia del desempleo que otros. Los autores interpretan esto como prueba de que la fe protestante motiva a la gente a trabajar. Algunos medios de comunicación, incluso fuera de la iglesia, se han dado cuenta de sus hallazgos y preguntan si la investigación demuestra el valor de la denominada ética protestante del trabajo.

Esta investigación es sólo el último de una serie de estudios planteados sobre la vocación y el significado espiritual de nuestro trabajo. Diferencias provenientes de las metodologías hacen que sea difícil para los científicos sociales llegar a un consenso, pero lo que sí es claro es que no se necesitan las ciencias sociales para saber que Dios se preocupa por nuestro trabajo.

Evangélicos estadounidenses han redescubierto la verdad preciosa que todo el trabajo honesto sirve como un llamado espiritual para servicio fructífero y adoración (Génesis 2:15; Colosenses 3:22-24). Eso significa que todo el mundo - no sólo los profesionales de la religión - tiene la oportunidad de glorificar a Dios con su trabajo. Nos damos forma a nosotros mismos en el tipo de personas que Dios quiere que seamos con todo lo que hacemos, no solo en las pocas horas que pasamos participando en actividades de la iglesia. La mayor parte de la vida es trabajo, porque Dios nos diseñó de esa manera.

Esta verdad ha sido defendida por los cristianos de todas las épocas. En un reciente artículo en Leadership Journal, Chris Armstrong, profesor de historia eclesiástica en el Seminario Bethel, rastrea el concepto de la vocación  del Nuevo Testamento a través de Gregorio el Grande, los fundadores monásticos, y los místicos alemanes de la Alta Edad Media. El pensamiento económico de Tomás de Aquino y de la Escuela de Salamanca de la Baja Edad Media también son un importante paso hacia adelante en el reconocimiento de cómo el trabajo de las personas apoya el propósito de Dios en el mundo.

Eso no significa que todos los problemas sean claros y simples. Nada muestra la dificultad de entender la relación entre el trabajo y la fe más que nuestra continua insistencia en la elaboración de este tema como un debate sobre la desacreditada teoría de Max Weber sobre la ética protestante del trabajo. Weber argumentó que los protestantes valoran el trabajo porque creen que prosperidad es prueba de que usted es salvo, cualquier persona que sepa algo de la historia de la iglesia puede decir, que esto fue y es una tontería calumniosa. También argumentó que enseñar a la gente que Dios valora su trabajo creando un sistema económico que se nutre de la avaricia y el materialismo, puede ser muy absurdo para la gente así conozca la historia económica.  La teoría de Weber ha sido casi universalmente rechazada por un siglo de teólogos, historiadores y economistas.

El trabajo y la vocación

La idea de que el protestantismo afecta las actitudes sobre el trabajo-que las investigaciones recientes indagan- no está fuera de lugar. La Reforma Protestante trajo avances únicos en nuestra comprensión de los propósitos de Dios para el trabajo y la vocación. El mensaje de Lutero que la justificación es por la fe sin las obras de la ley, obligó a la iglesia a descubrir el propósito de Dios para el trabajo diario en un nivel mucho más profundo. La primera de sus 95 tesis declara que “toda la vida de los creyentes se va a transformar por Cristo”.

Cuando nos olvidamos de que servimos a Dios a través de todo nuestro trabajo, se tiende a centrarse en las actividades de la iglesia y se llega a no ser espiritual en la actividad que ocupa la mayor parte de nuestras vidas.

Lutero también mostró que el Evangelio exige igual dignidad humana de los trabajadores ordinarios. Se puso de pie en contra de la jerarquía de la iglesia para defender a la humanidad, la virtud, la dignidad, la espiritualidad y la libertad de las personas en todas las posiciones económicas y sociales.

Como Lutero explica en sus tesis, la iglesia puede predicar el evangelio o puede legitimar una clase ociosa que se sostiene mediante la explotación de las personas que trabajan para ganarse la vida, pero no puede hacer ambas cosas.

Estas preocupaciones han perdurado hasta nuestro tiempo. A medida que la iglesia en América se esfuerza por elevar su nivel de discipulado y santidad, redescubrir la vocación será la clave para restaurar un sentido de consagración a Dios y la obediencia a su voluntad en todas las cosas.

Los cristianos son bendecidos y alentados en su gestión profesional cuando sus iglesias reconocen el valor del servicio que prestan a través de su quehacer cotidiano. Y así como los “trabajadores del conocimiento”, políticos, financieros, artistas y otras élites están desarrollando cada vez más las actitudes paternalistas hacia las personas que hacen el trabajo ordinario, los cristianos deben tomar una posición como el hermano Martín frente a la dignidad, la virtud y la libertad de todos los trabajadores.

El verdadero trabajo

El hambre de nuestra cultura por el significado y la dignidad en el trabajo diario es una ventana por la que los cristianos pueden hacer brillar la luz del Evangelio. La raíz más profunda de nuestra crisis económica es que la gente ya no encuentra un propósito digno en la práctica diaria de la diligencia, honestidad, autocontrol, generosidad y servicio. Así se crea un momento oportuno para que la gente se motive a redescubrir cómo Dios trae dignidad  y sentido a la vida diaria.

Nuestra teología nos equipa para ayudar a nuestro prójimo a comprender por qué el trabajo es significativo y de dónde viene realmente el florecimiento económico. Podemos cambiar la comodidad del dualismo trabajo/espíritu de los secularistas, demostrando que la dignidad del trabajo ordinario no es un «valor» arbitrario sino un hecho metafísico ayudando al prójimo a ver la dignidad trascendente del trabajo que les revelará el poder y la gracia de Dios. Él tiene un poderoso desafío que nos espera. Vamos a ir a trabajar. 

Foto: Lanzamiento oficial de la Iglesia Casa Sobre la Roca en Panamá.

La Iglesia Casa Sobre la Roca acaba de inaugurarse ahora en Panamá. El pastor Guillermo López Franco nos cuenta como ha sido la historia detrás de esta congregación.

Cuando se trata de escribir una historia, pienso que lo difícil no es escribirla sino vivirla para que después solo sea hilar recuerdos, hechos y todo aquello que da forma y sentido a lo que vivimos hoy.

De esto se trata este grupo de Panamá, parece un gran tejido donde cada uno, como una hebra de hilo se entreteje con otras. Como un cuerpo, todos formamos parte de la Iglesia de Cristo, pues somos y actuamos de manera diferente en un mismo cuerpo, nos une el Señor.

Llegamos a Panamá en enero del año 2006, creyendo por fe que este era el lugar donde Dios nos había llamado a estar, sin saber qué haríamos laboralmente, donde estudiarían nuestros tres hijos o donde viviríamos. El Señor nos había mostrado este lugar con un propósito, que en ese momento desconocíamos, pero que ÉL nos lo fue revelando cada día. Pocos días después de llegar, recibí una llamada, de una persona de Casa Sobre la Roca, que buscaba afanosamente reunirse en Panamá para orar y este fue el comienzo de esta aventura con Cristo en Panamá.

Inicialmente, fuimos cinco personas que los viernes nos reuníamos en nuestra casa, para orar, alabar y compartir la Palabra y poco a poco el grupo comenzó a crecer ya que llegaban familias de diversas nacionalidades.

Fueron seis años congregándonos en diferentes iglesias, pero nos reuníamos cada viernes en nuestra casa para compartir espiritualmente bajo la visión de Casa Sobre la Roca donde nacimos, crecimos y vimos el fruto en nuestras vidas.

Dios encaja cosas de una manera inexplicable

Una vez estábamos todos en familia en Orlando, Florida, de vacaciones. Visitamos Casa Sobre la Roca y el pastor Fernando García oró por nuestro viaje de regreso a Panamá y algo específico en su oración nos llamó la atención “…que saquen la iglesia de la casa…” poco tiempo después nuestros hijos me dijeron...papá ¿Por qué lo que haces los viernes, no lo haces el domingo para todos?

Más tarde el pastor de Sogamoso, Mario Arcila, visitó Panamá con su familia. Allí conoció lo que estamos haciendo y nos expresó: “deben sacar el grupo de su casa”. Más tarde le habló al pastor Darío de la obra que nacía en Panamá mientras que nosotros orábamos por la cobertura espiritual de nuestra iglesia y decidimos esperar a la confirmación de nuestras oraciones.

El 23 de septiembre de 2012 empezamos a reunirnos en un salón de hotel en el área de Clayton, y un año después, recibí una llamada del pastor Darío, estando en la plataforma de construcción de la cúpula de la nueva sinagoga de la comunidad hebrea en Panamá…. ¡Que coincidencia de situaciones! Allí me confirma la apertura de la iglesia y mi ordenación como pastor en ciudad de Panamá, la cual celebramos el 22 de septiembre pasado… Acompañaron al pastor Darío Silva-Silva, el pastor Francisco Vega y el pastor Mario Arcila, con sus esposas.

“No pierdas tu capacidad de asombro

 Una noche de viernes, pasada la hora de inicio de la reunión, solo estábamos mi esposa y yo. ¡Que desilusión! le dije a ella: no importa, si no viene nadie, no dejaremos de hacer lo que hemos decidido, respondió. Oramos y mientras alabamos al Señor, nuestra casa empezó a llenarse de gente que inclusive no conocíamos.

Las estadísticas indican que hoy en Panamá hay 800.000 cristianos, por eso acepto el reto de decidir por Cristo, que es lo mejor que me ha pasado en mi vida, y solo deseo que el Señor renueve y fortalezca su iglesia cada día en este país de prosperidad donde convergen todas las razas y culturas y con uno de los más altos niveles de crecimiento en América Latina.

Por: Arturo Rojas. Director de la Unidad Educativa Ibli Facter de la iglesia Casa Sobre la Roca, en Bogotá

A pesar de que en el medio secular el matrimonio cada día se devalúa más –en especial en Colombia, país en el que, según confiables encuestas, la institución matrimonial decrece más que en ningún otro país latinoamericano, hasta casi languidecer–; en el contexto cristiano protestante sigue siendo valorado y promovido abiertamente. Y lo es a tal punto que se recomienda como la mejor y más satisfactoria alternativa para los creyentes, relegando a segunda categoría las opciones alternas, como por ejemplo la soltería voluntaria. Así, en las iglesias cristianas evangélicas los solteros suelen ser vistos de manera condescendiente a la espera de que, finalmente,  logren casarse.

Condescendencia que puede transformarse en velada descalificación y hasta menosprecio en el caso de los solteros que eligen voluntariamente permanecer como tales. A todo esto se añade el cada vez más polémico y cuestionado celibato obligatorio de los sacerdotes católico-romanos, controversia atizada por los recurrentes escándalos mediáticos de conducta sexual impropia –por decir lo menos– de amplios sectores del clero católico y, últimamente, por las declaraciones del papa Francisco, de quien se dice que estaría considerando acabar con el celibato sacerdotal o, por lo menos, despojarlo de su carácter obligatorio, a juzgar por las palabras recientes de Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, en el sentido de que el celibato no es un dogma de la iglesia sino tan sólo una tradición eclesiástica que, como tal, puede discutirse.

Parece, pues, que en este juego de acción y reacción las posturas se encuentran radicalizadas. Por una parte, los católico-romanos sobredimensionando el celibato por encima del matrimonio y por el otro los cristianos evangélicos haciendo lo propio con la institución matrimonial al punto de desvirtuar el celibato como legítima opción de vida para un cristiano. Pero en éste, al igual que en muchos otros temas, la verdad se halla en los términos medios, no en los extremos. Examinemos, entonces, los términos medios avalados por las Escrituras.

El celibato en la Biblia

El Señor Jesucristo abordó el celibato en un pasaje algo enigmático del evangelio de Mateo en los versículos 11 al 12 del capítulo 19 en el que se refiere a los eunucos, funcionarios de confianza de las cortes de los países del antiguo medio oriente que solían ser emasculados o castrados, lo cual implica que para efectos prácticos serían célibes. Utilizando esta figura el Señor afirma que hay eunucos (o, para el efecto, individuos célibes), por causas involuntarias ajenas a ellos mismos, tales como defectos de nacimiento o la imposición de terceros (cabe preguntarse si no caería bajo esta categoría el celibato obligatorio del clero católico).

Por último identifica a los eunucos que lo son por voluntad propia por causa del reino de los cielos, únicos de los tres que parecen contar con su tácita aprobación. Sin olvidar que el Señor también afirma que esta última condición no está reservada para todos, sino para unos pocos. Justamente… aquellos a quienes se les ha concedido entenderlo (v. 11) que son todos y cada uno de los que puede comprender y aceptar de parte de Dios esta condición para sí mismos y, en efecto, la aceptan y deciden vivir de manera célibe, recibiendo de Dios el llamado y las facultades para hacerlo con éxito (v. 12). En este pasaje quedan así establecidas dos cosas. Primera, el carácter voluntario y no obligatorio ni impuesto del celibato. Y segunda, su legitimidad en la iglesia.

Pablo, quien según sus biógrafos parece haber decidido permanecer célibe después de enviudar, también se ocupa de precisar el alcance de lo dicho por Jesucristo al responder a quienes le preguntan si es mejor no casarse, diciéndoles que en vista de la generalizada promiscuidad sexual, el matrimonio es la mejor alternativa para los cristianos que no reciben de Dios ni el llamado ni las facultades requeridas para permanecer célibes de por vida, dando a entender que estos últimos constituyen un grupo de excepción, no porque ostenten una mayor espiritualidad o aprobación de Dios por ello, sino porque Dios decide soberanamente otorgarles este don a unos pocos y no a todos, entre quienes el mismo apóstol se cuenta (ver 1 Corintios 7:1-7).

Valga decir también que en este pasaje plantea el celibato sólo como una concesión para los casados que debe, sin embargo, tener en estos casos un carácter temporal limitado y que, además, debe ser una decisión tomada de común acuerdo por ambos cónyuges, preferiblemente para dedicarse a actividades piadosas durante el tiempo acordado de abstinencia sexual.

Como puede verse, Pablo no ordena nunca, ni el celibato, ni tampoco el matrimonio, pues ambos son decisiones personales y en principio legítimas para todo creyente y la única recomendación adicional que hace en el sentido de optar por el celibato por encima del matrimonio es de carácter coyuntural, es decir que el celibato podía ser recomendable para los cristianos del primer siglo únicamente en vista de los críticos tiempos de persecución sistemática que la iglesia estaba afrontando de forma creciente (ver 1 Corintios 7:25-38).

Una consideración adicional para no menospreciar a los creyentes voluntariamente célibes es el papel positivo que las viudas jugaron –y siguen jugando hoy– en las iglesias cristianas. Pablo alude a ellas en su primera epístola a Timoteo (ver 1 Timoteo 5:3-16), amonestando a las que no se comportaban con decencia y decoro, a la altura de su condición; pero estableciendo al mismo tiempo la necesidad que la iglesia tiene de ayudar a las que  se encuentran desamparadas, en el mismo espíritu del Antiguo Testamento que ordenaba ayudar de manera prioritaria a las viudas, los huérfanos, los levitas y los extranjeros que se encontraran necesitados.

Muchas de estas viudas se convertían en muy eficientes, valiosas y consagradas siervas de Dios en el contexto de la iglesia a la que pertenecían y les brindaba apoyo económico para su sostenimiento, a la manera de la profetisa Ana en el evangelio de Lucas (ver Lucas 2:36- 37). Es tanto así que únicamente en el caso de una viuda Pablo llega a recomendar el celibato por encima del matrimonio al margen de que las circunstancias para la iglesia sean críticas o no (ver 1 Corintios 7:39-40). De este modo, las viudas en la iglesia llegaron a convertir su difícil condición en una dignidad merecedora de honor.

Solteros a mucha honra

A la luz de lo anterior, el celibato voluntario en la iglesia está más que justificado como opción legítima de vida en la condición de los eunucos mencionada por el Señor, en la ausencia de coerción o coacción por parte del apóstol Pablo en contra del celibato o a favor del matrimonio, más allá de recomendar el uno o el otro indistintamente cuando así convinieran y, finalmente, en el constructivo y elogioso papel que las viudas han desempeñado de manera generalizada en la iglesia a lo largo de su historia.

No sobra advertir que, a diferencia de lo que sucede en el mundo, en dónde la soltería suele ser una carta blanca para una vida sexual activa y promiscua con diferentes compañeros sexuales, el celibato es en la iglesia estrictamente obligatorio para todos quienes voluntariamente optan por permanecer solteros, de donde célibe y soltero son términos sinónimos intercambiables en el contexto cristiano. Por tanto, la única salvedad particular que le cabe de entrada al soltero o soltera en la iglesia es la tendencia a la relajación en asuntos sexuales y nada más. Por lo demás, pueden desempeñar el oficio o profesión que deseen con la sanción favorable de la iglesia, siempre y cuando sea lícito desde la óptica cristiana y se enmarque dentro de los principios éticos revelados en la Biblia para todos los creyentes.

Pero tal vez, considerando los eventuales beneficios que la soltería puede brindar para compensar las satisfacciones que el matrimonio otorga y de las que el soltero se priva voluntariamente, es deseable que éste último sea un creyente aún más consagrado que el casado, aprovechando las ventajas que su condición le otorga en el servicio a Dios en la iglesia y fuera de ella, aligerado de las responsabilidades que por momentos pueden llegar a agobiar a los casados y que llegan a dispersar su atención y afectar su consagración en el servicio directo a Dios en la iglesia. 

Por: Jennifer Barreto

“La vez pasada me llamó una colega a decirme que iba a venir hasta Miami, lugar en el que estoy viviendo con mi esposo. Y por no pasar por mala gente, le dije que mi casa estaba disponible. Días después me contactó para saber si podía hospedarse con nosotros y le dije que sí, aunque por dentro no quería. La verdad no era una amiga sino una conocida, pensé que nos íbamos a entender y que ella respetaría mi hogar. El día que llegó, la recibimos muy bien y la acomodamos. El problema es que nos exigió que la llevara a las tiendas, a comer, etc., etc. Eso empezó a incomodarme. Pero eso no es todo. Había noches en que llegaba muy tarde. Con mi esposo nos trasnochábamos esperándola. Además, mi apartamento se convirtió literalmente en un hotel. Llegó al punto de llevar a amigos que no conocíamos y esto terminó siendo un caos. Esto me pasó por ser buena gente y evitar decir ¡No!” cuando se debe decir ¡NO!

En vez de “no”, dice “sí”

Existen situaciones cuando debemos ser radicales con nuestras respuestas. Por ejemplo: cometer fraudes, hacer favores que no queremos, exponernos a circunstancias que sobrepasen nuestros principios y, ante todo, cuando nos vemos tentados a pasar por alto los preceptos divinos.

De acuerdo con la consejera cristiana Stella Moreno, decir “no”, es muy importante para nuestras vidas. “Cuando evitamos decirlo podemos ocasionarnos traumas y hasta conflictos en nuestros sentimientos. Muchas veces es difícil responder a esa persona que no vamos a hacer eso, pero es mejor no comprometer nuestro nombre ante algo que no queremos hacer o que simplemente no es correcto”, explica Moreno a Hechos&Crónicas.

“Claro, recordemos que hay veces que debemos decir “sí”, cuando somos conscientes que esa situación no afecta nuestra integridad. Cabe aclarar que hay casos en que estamos dudando si hacerlo o no, ahí es mejor recurrir al consejo”, concluye.

Cuando Dios dice ¡NO!

Lea el siguiente pasaje de la Biblia: »Ustedes me respondieron: “Hemos pecado contra el Señor. Pero iremos y pelearemos como el Señor nuestro Dios nos lo ha ordenado.” Así que cada uno de ustedes se equipó para la guerra, pensando que era fácil subir a la región montañosa.

»Pero el Señor me dijo: “Diles que no suban ni peleen, porque yo no estaré con ellos. Si insisten, los derrotarán sus enemigos.” »Yo les di la información, pero ustedes no obedecieron. Se rebelaron contra la orden del Señor y temerariamente subieron a la región montañosa. Los amorreos que vivían en aquellas montañas les salieron al encuentro y los persiguieron como abejas, y los vencieron por completo desde Seír hasta Jormá. Deuteronomio 1: 41-44

Este pasaje es claro. Cuando clamamos a Dios, siempre queremos escuchar “sí”, pero en muchos casos Él nos pide que esperemos. Hay otros en los que la respuesta es un “no” y punto.

El pastor Enrique Monterroza explica al respecto: “Hay momentos en nuestra vida en donde queremos pintar nuestra voluntad como si fuera la de Dios. Hay cosas con las que Él no está de acuerdo, pero nuestra naturaleza humana y pecaminosa nos quiere engañar y hacernos ver que es un “sí”, cuando en realidad la respuesta de Dios es un “no”. Esto nos pasa porque nos cuesta mucho asimilar el “no” de Dios”, asegura.

Y concluye que el resultado de no obedecer el “no” al Señor es una derrota humillante. “Así es la vida cristiana, cuando no obedecemos el “no” de Dios siempre nos vamos a dar en la cara y venimos corriendo y llorando a decirle al Señor por qué nos pasa eso, cuando en realidad los únicos responsables de esos malos resultados somos nosotros”, dice Monterroza.

Más “NO” que “SI”

Los mandamientos son claros. Existe un decálogo que Dios nos insta a seguir y  nos enseña qué debemos hacer y qué no. Si observa el siguiente cuadro, hay tres mandatos a los que les correspondemos decir “sí” y ocho a los que se exige decir “no”.

SI: Amar a Dios sobre todas las cosas. Santificar el día del Señor. Honrar a padre y madre.

NO: Tener dioses ajenos, pronunciar el nombre de Dios en vano, matar, cometer adulterio, robar, dar falso testimonio en contra del prójimo, codiciar los bienes ajenos y/o la mujer del prójimo.

Evite los malos ratos: Claves para decir NO

En una de las columnas del periodista cristiano Italo Cevallos, quien escribe para el portal de noticias nuevotiempo.org, menciona los siguientes consejos para aprender a decir “no” sin sentirse mal.

-         Siempre se le debe enseñar al ser humano a tratar a las personas como cada uno se lo merece. De no ser así, entrarían factores de abuso a la buena voluntad, o daño a la sensibilidad.

-         No se debe tratar de ser el más suave y dócil, en este caso no debemos quedarnos callados. Siempre debemos expresar lo que sentimos sabiamente.

-         Debemos ser firmes en nuestras respuestas. Si establecemos límites desde el principio y expresamos lo que no nos gusta, lo más probable es que no debemos repetirlo una segunda vez.

-         No debemos inventar excusas ya que no estaríamos expresando lo que sentimos, y lo que logramos es que en una segunda vez debamos acceder y lidiar con el problema.

-         Evite que lo manipulen y que termine haciendo lo que le están pidiendo. Lleve siempre las riendas de su vida, nadie más tiene por qué controlarla.

-         Debe definir su lugar en el mundo ante cualquier circunstancia.

-         Por favor establezca límites. Esto evitará en determinado momento que hayan malentendidos, que se presenten discusiones y que usted explote de ira.

-         Nunca intente razonar. Esto a veces no funciona porque en vez de pensar con la cabeza, las decisiones se terminan tomando por emociones.

-         Aprender a decir “no” aliviará esas situaciones difíciles que se pueden presentar en la vida. Esta palabra de tan solo dos letras, se debe emplear sin temor. No le dé pena en hacerlo. De vez en cuando es bueno decir “no gracias, hoy no puedo”

-         Que su «sí» sea «sí», y su Que su «sí» sea «sí», y su «no», «no», para que no sean condenados. Santiago 5:12b “APRENDA a DECIR NO, sin sentirse culpable, o creer que lastima a alguien. Querer agradar a todos es un desgaste enorme”. De manera que, con cortesía, diga NO cuando deba decir No y diga sí cuando crea que debe decir Sí.  

Nick Vujicic: ¡Invencible!

30 Sep 2013
1421 veces

La primera vez que supe de su existencia fue cuando vi la película El circo de las mariposas, película altamente motivacional que me recomendaron con la promesa de que aumentaría la seguridad en mí misma. Verla me impactó. No solamente por su inusual contenido sino por el impresionante protagonista. No podía comprender cómo un hombre realizaba escenas tan increíbles al carecer de extremidades, ni brazos ni piernas.

Así lo dio a conocer la Fundación Marcha por Jesús Venezuela quienes a través de un comunicado enviado al Consejo Evangélico de Venezuela invitaron a todos los cristianos de este país a participar en el evento que se realiza año tras año en las principales ciudades de esta nación.

La inconstancia, es más común de lo que se cree. Las personas que prometen cosas y no las cumplen están por todos lados. ¿Está usted en este grupo?, ¿alguna vez le ha quedado mal a alguien?

La resurrección es uno de esos temas que, a la par que se da por sentado en el cristianismo, se cuestiona y ataca sistemáticamente por el pensamiento secular, pero sin que ninguno de los dos frentes lo aborde finalmente con el debido rigor. Para los creyentes es —o debería ser— la más fundamental de las esperanzas y la expectativa más realista de toda la gama de temas abarcados por la doctrina y el dogma cristianos.

La eventualidad de que existan seres inteligentes en otros planetas diferentes al nuestro ha estimulado la imaginación de los hombres desde épocas ancestrales, pero ha sido particularmente en nuestra era de tecnología y viajes espaciales en que la posibilidad de entrar en contacto con estos presuntos seres ha cobrado fuerza y ha dado lugar a toda una industria alrededor de este interés, alimentada por la literatura de ciencia ficción en alianza con Hollywood, siempre dispuesto a llevar estas historias a nuevos y asombrosos niveles de realismo cinematográfico.

¿Cómo están cambiando nuestras expectativas para los cristianos en la educación?

Cuando narro mi testimonio la gente se sorprende: ¿Cómo puede un ateo convertirse al cristianismo en Harvard, el bastión del elitismo intelectual laico?

A propósito de la elección del nuevo papa Francisco I, un papa, por cierto, muy singular, ya que no solo no es europeo, sino que es un latinoamericano que reúne en su persona algunas características que parecerían contrasentidos, como lo es el ser un jesuita conservador y un argentino humilde; los vientos ecuménicos comienzan a insinuarse con nueva fuerza generando esperanza en ciertos sectores de la cristiandad a la par que suscitan temor en otros sectores de ella.

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Este medio impreso cuenta con el respaldo de la iglesia Casa Sobre la Roca.

 

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