Manifestaciones de la divinidad

21 Ene 2014
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Para los cristianos, las Escrituras son sagradas porque Dios se manifiesta en ellas y nos habla. Lo santo viene a ser el misterio, la divinidad que en ellas se revela.

Dios ha buscado al hombre desde mucho antes de que Diógenes, el cínico, intentara con su linterna, en pleno día, encontrar al hombre íntegro. Las apariciones de la divinidad en esa búsqueda por las cuales el hombre se ha sentido fascinado, han tomado diferentes denominaciones: teofanía, hierofanfía, epifanía, etc. La teofanía, (del griego theos=Dios y faino=aparecer) es la manifestación de Dios en persona por medio de su ángel.

Son muchas las manifestaciones en las que Dios se revela al hombre a lo largo del Antiguo y del Nuevo Testamento. Una de Ias grandes teofanías donde Dios se manifiesta con gloria y poder ha sido la Navidad, posterior a la teofanía de la  Anunciación, pero anterior a la mayor y excelsa de la Resurrección. En la Navidad sucede el milagro más bienaventurado para el hombre:

Dios viene a buscarlo en persona y para ello se hace igual a él en su humanidad. En el mayor acto de humildad, Dios se pone al nivel de la tierra, como significa la palabra humildad; se hace hombre y habita entre nosotros (Juan 1:14). Con su Advenimiento, Dios vino a traer el cielo a la tierra y sus ángeles cantan “Gloria a Dios en las alturas” y el hombre alaba al unísono y manifiesta su alegría.

Al pasar a la segunda expresión, la hierofanía (vocablo acuñado por Mircea Eliade en su obra “Tratado de historia de las religiones”), de similar etimología que la anterior (hieros=sagrado y faino igual a aparecer), es también la manifestación milagrosa de la divinidad en un medio natural. Un ejemplo de ella, en el Antiguo Testamento, es la manifestación de Dios a Moisés en la zarza ardiendo; aunque también tiene la doble signifi cación de teofanía, pues ambas cosas suceden en el mismo acto: Yahveh (YHWH) se presenta como una realidad diferente de la realidad natural: como el “misterio”, la divinidad; pero lo hace también a través de elementos naturales: la zarza, tierra “sagrada”, en persona y habla (Éxodo 3: 5).

Vale la pena mencionar que lo sagrado, de acuerdo con la fenomenología de la religión (disciplina que estudia el fenómeno religioso), es el lugar o zona de crisis donde el hombre, en un estado tremendum et fascinosum (tremendo pero fascinante, que atrae), se encuentra con la divinidad. Lo sagrado se expresa dentro de una hermenéutica que nos permite relacionar el ámbito de la realidad, es decir, objeto, elemento material, lugar, ritualidad o libro sagrado, con la divinidad que se manifiesta en ellos.

Para los cristianos, las Escrituras son sagradas porque creemos que Dios se manifiesta en ellas y nos habla. Lo santo viene a ser el misterio, la divinidad que en ellas se revela. En cambio, para los profanos, las Escrituras no pasan de ser un libro histórico y mítico. Para el creyente, todo es posible. Y para que estos fenómenos milagrosos se hagan realidad en él, es decir, se conviertan en una vivencia al modo de Bergson, o en una experiencia religiosa a la manera de la fenomenología, este debe presentarse al encuentro con verdadera convicción de que el Misterio que se revela ante sí es la verdad absoluta que anhelaba conocer: Cristo Jesús, para el cristiano, su Salvador.

No hay rosas sin espinas, no hay cristianismo sin cruz, la vida brilla con Iuz de aristas diamantinas.

Sobre el autor:

Mario Alberto Ariza: Graduado en derecho y Ciencias Políticas, Filosofía, Teología, latín y Lenguas Modernas. Profesor en el Ibli-Facter de Casa Sobre la Roca en Miami. 

El pasado 20 de enero de 2014 se cumplieron 100 años del nacimiento del pastor y misionero evangélico Ignacio Guevara, quién falleció a la edad de 97 años en Long Beach, California en el 2011.

El “paria solitario” como era conocido Ignacio Guevara cambio la historia del cristianismo en Colombia al renacer de la indigencia y convertirse en el pionero de las comunicaciones cristianas en Colombia y ser fundador de cientos de iglesias cristianas, la emisora Nuevo Continente y la Misión Panamericana.

Guevara nació el 20 de enero de 1914, en Guachetá Cundinamarca. Fue hijo de Alcides Guevara y Elena Vásquez. Durante los años veinte y en plena adolescencia abandonó su hogar y se convirtió en habitante de la calle en Bogotá.

Después de vivir como un indigente, estuvo en la Armada Nacional y la Policía Nacional, en donde se convirtió en escolta de James y Rheta Holden, dos  misioneros norteamericanos, quienes le compartieron del evangelio llevándolo a convertirse en cristiano en una noche de junio de 1940.

El 11 de noviembre de 1947, contrajo matrimonio con la misionera estadounidense Harriet Anderson, de cuya unión nacieron 5 hijos: Peggy, Becky, Jonathan, Sandra y Roberto. Más tarde regresó a Bogotá en donde continuó con el programa radial “Conozca”, que se convirtió en el primer programa evangélico de la radio en el país.

En 1956 fundó a  la Misión Panamericana, organismo evangélico que cuenta hoy con más de 400 iglesias en Colombia, Brasil, Ecuador, Perú, Panamá y Venezuela. El 7 de junio de 1972 recibió de manos de Pat Robertson la emisora Nuevo Continente, la cual tiene como único objetivo de proclamar el nombre del Señor Jesucristo a todo el país.

“Me sorprende mucho lo que ha hecho Dios a través de mi vida, siendo un muchacho de la calle, como Él en su providencia me protegió no solamente en la calle sino en el Ejército, en la Marina, en la Policía y en otras situaciones difíciles, y me llamó para servirle y predicar el evangelio. Dios me permitió empezar la Misión Panamericana en 1956 y Dios la ha bendecido. Y si Dios ha podido hacer esto en mi vida, lo puede hacer con cualquier muchacho de la calle o persona que esté dispuesto a oír a Dios y abrir su corazón para que el Señor Jesucristo llegue  a ser señor  y director” expreso el pastor Guevara en una entrevista realizada hace algunos años en Nuevo Continente.

Ignacio Guevara escribió 9 libros entre ellos “Olivas Machacadas”, “La visión de Dios para su Iglesia”, “El estilo de vida que Dios quiere” y  su autobiografía llamada “Paria Solitario: De Niño de la Calle a Apóstol de Jesús” escrito en el año 2006. Así mismo creó la "Fundación Social Jani", entidad que ayuda a la niñez menos favorecida y en alto riesgo, al proveerles vivienda, estudio, comida e instrucción bíblica a los niños.

Su muerte ocurrida el 23 julio del 2011, causó gran conmoción entre la población cristiana por la enorme influencia que había tenido Guevara en los inicios del cristianismo en Colombia. A pesar de que el pastor Ignacio había todo este tema en su libro “Paria Solitario: De Niño de la Calle a Apóstol de Jesús”.

“Mi viaje a la presencia del Cordero para unirme a la gran familia de redimidos incontables y, sumado a ellos, darle a Él y solo a Él todo honor, toda honra, toda gloria, toda alabanza, y toda adoración, por los siglos de los siglos Amén y Amén” había expresado Guevara en la dedicatoria de su autobiografía

Su legado espiritual y pastoral cada día da más frutos en los países por donde estuvo el pastor Ignacio y en donde se encuentran las cientos de iglesias que él fundó, ya que su pasión por compartir el evangelio era sin igual.

En vida llevó a muchos a convertirse al cristianismo pero su obra respaldada por el Espíritu Santo cada día se expande más y más, como el mismo explicaba:

“Dios está buscando instrumentos en todas partes, en todas las esferas de la sociedad porque quiere hacer una obra nueva sobre todo en Colombia, América Latina y en el mundo. En cada uno de aquellos que hayan abierto su corazón al mensaje de su Palabra y a la obra de su Espíritu". 

Testimonio del pastor Ignacio Guevara:

   

Horóscopos, agüeros y otras formas de ocultismo Además de cábalas y supersticiones del 31 de diciembre, muchos acuden a rituales de limpieza, centros de adivinación, horóscopos y hasta a brujos que puedan predecir qué les depara el año que comienza. ¿Atraerá esto la prosperidad?

Durante la noche de año nuevo y todo enero, en países como Colombia donde se encuentra presente la idolatría y la tergiversación de las creencias, muchas personas deciden realizar ciertas acciones para “atraer la prosperidad”: las 12 uvas con cada campanada, la ropa interior amarilla (en Italia la ropa interior de la medianoche del 31 que usan las mujeres debe ser roja), el humo purificador, la papa, el huevo, las cábalas y las cabañuelas de los 12 primeros días del año, el horóscopo, las limpias, y otros muchos rituales…¿Cómo surgieron? ¿Son buenos? ¿Qué dice la Biblia? Hechos&Crónicas le cuenta.

Soy cristiana hace algunos años y asisto regularmente a la iglesia. Sin embargo, cada enero no puedo evitar poner en práctica algunos de los sencillos rituales para la prosperidad que me enseñó mi mamá. Además, como en el primer mes del año todos los medios se enfocan en ofrecer horóscopos, me detengo a leerlos solo para saber cómo será para mí el año que comienza. De todas maneras creo que Dios no se molestará conmigo porque sigo congregándome en la iglesia y nunca he negado mi fe.

Este sencillo testimonio resume el pensamiento de muchas personas cristianas o no- que desconocen el poder y los alcances de la astrología y el ocultismo. Josh McDowell y Don Stewart, en su libro Demonios, brujería y ocultismo, aseguran que “todos deseamos algún tipo de respuesta definitiva a las preguntas básicas de la vida, y el mundo del ocultismo muy gustosamente ofrece respuestas. Aunque admitimos la realidad de lo sobrenatural, debemos tener cuidado. El ocultismo no es algo neutral en que se pueda entrar y salir sin sufrir efectos adversos. Hay siempre un precio por pagar por el uso de estos poderes prohibidos, tanto en este mundo como en el del más allá”.

Inicios

La Biblia es el primer documento serio en hablar sobre la hechicería. Kurt E. Koch, en su libro Ocultismo y cura de almas, asegura: “sabemos por el Antiguo Testamento que existían conjuradores, hechiceros, intérpretes de señales, necromantas y nigromantas, zahorís y otros adivinos entre los cananeos. La Biblia también nos facilita material acerca de las raíces de la astrología.

Es de comprender la astrología en el mundo religioso que consideraba los astros como potencias divinas. La segunda base de este sistema astrológico, son las 12 señales del zodíaco; esto es, sus 12 departamentos astrológicos, lugar desde donde los dioses planetas gobiernan.

¿Qué dice la Biblia?

La astrología y el tarot, igual que los aparentemente inofensivos agüeros de año nuevo, deben dejar de verse como simples acciones para conocer el futuro, atraer la abundancia y la buena salud, ya que se trata de prácticas ocultistas que desafían directamente a Dios y que se encuentran condenadas categóricamente en la Biblia en Deuteronomio 18:9-14: Cuando entres en la tierra que te da el Señor tu Dios, no imites las costumbres abominables de esas naciones. Nadie entre los tuyos deberá sacrificar a su hijo o hija en el fuego; ni practicar adivinación, brujería o hechicería; ni hacer conjuros, servir de médium espiritista o consultar a los muertos. Cualquiera que practique estas costumbres se hará abominable al Señor, y por causa de ellas el Señor tu Dios expulsará de tu presencia a esas naciones.

No se trata de sencillos agüeros o de simples fenómenos culturales, sino de actitudes que pretenden suplantar a Dios, al creer que se puede lograr el bienestar separados de Él y que enfatizan su fe en los astros, las cosas, acciones o palabras, que nada tienen que ver con los propósitos de bienestar que Dios reserva para sus hijos.

Claramente lo dice 1 Corintios 2:9: Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna mente humana ha concebido lo que Dios ha preparado para quienes lo aman.

Josh McDowell y Don Stewart, en su libro Demonios, brujería y ocultismo, aseguran que “dos de las preguntas más cruciales que obsesionan a la humanidad son: «¿quién soy yo?» y «¿qué sucederá en el futuro?». Muchas personas pierden el sueño preocupándose por el provenir, preguntándose qué sobrevendrá mañana. La astrología pretende tener la respuesta a estas preguntas básicas. La antigua práctica ocultista de la astrología se ha vuelto muy popular en la cultura de nuestros días. La Biblia advierte a la gente que no confíe ni en astrólogos ni en la astrología:

¡Los muchos consejos te han fatigado! Que se presenten tus astrólogos, los que   observan las estrellas, los que hacen predicciones mes a mes, ¡que te salven de lo que viene sobre ti! ¡Míralos! Son como la paja, y el fuego los consumirá. Ni a sí mismos pueden salvarse del poder de las llamas. Aquí no hay brasas para calentarse, ni fuego para sentarse ante él. Eso son para ti los hechiceros con quienes te has ejercitado, y con los que has negociado desde tu juventud. Cada uno sigue en su error; no habrá quien pueda salvarte. Isaías 47:13-15”.

A pesar de lo acertado que pueda parecerle el horóscopo, McDowell y Stewart aseguran que “existe una explicación para la llamada exactitud de las predicciones astrológicas. Si uno lee un horóscopo, aunque sea de manera superficial, notará la naturaleza general y ambigua de sus declaraciones. Hay tantas variantes y opciones en juego que hacen que el astrólogo siempre tenga la razón”. Sin embargo, “la astrología está en bancarrota, tanto bíblica como científicamente. Las Escrituras indican que todos tenemos la capacidad y la responsabilidad de escoger qué camino tomaremos en la vida. La astrología intenta denegarnos esa elección y, por tanto, debe ser rechazada”, afirman.

Dios trae la prosperidad

Neil Anderson y Rich Miller, en su libro Llénate de luz, no por miedo afirman que los seres humanos “necesitamos desesperadamente la dirección de Dios. Solo Dios lo sabe todo. Solo Dios puede decidir con perfecta sabiduría, libre de cualquier influencia corruptora, nosotros no podemos.

Dios solo conoce los beneficios o las consecuencias de cualquier acción que decidamos tomar. Isaías escribió estas palabras mientras Dios le revelaba una verdad que todos necesitamos recordar a diario. «Porque mis pensamientos no son los de ustedes, ni sus caminos son los míos—afirma el Señor—. Mis caminos y mis pensamientos son más altos que los de ustedes; ¡más altos que los cielos sobre la tierra! Isaías 55:8-9.

Ya no estamos forzados a vivir solo mediante nuestras astucias, ni debemos adivinar lo que Dios quiere; podemos saberlo: ¿Cómo? ¡Llegando a depender más y más de Dios y permitiéndole que nos guíe mediante el Espíritu Santo y la Palabra! Él se deleita al revelar su voluntad y al revelarse a sí mismo a los que se quiten su orgullo y reconozcan que lo necesitan”.

Para tener absoluta certeza sobre las bienaventuranzas del futuro, la clave es sencilla: Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. Mateo 6:33. 

 

Por: Arturo Rojas, director de la Unidad Educativa Ibli-Facter de la Iglesia Casa Sobre la Roca en Bogotá.

“Nuevo orden mundial” es una expresión cada vez más difundida en el medio político y económico internacional, generando reacciones encontradas que van desde la esperanza que despierta la expresión en algunos sectores seculares de la política, tal vez bien intencionados en principio, pero ingenuamente optimistas, por decir lo menos; hasta el rechazo paranoico que grupos cristianos fundamentalistas y aislacionistas sienten ante la mención de esta expresión.

¿Qué bases tienen estos dos extremos del espectro para reaccionar ante esta expresión de maneras tan diametralmente diferentes? Veámoslo con más detalle.

Entre quienes el llamado “nuevo orden mundial” genera esperanza se encuentran los políticos que, comprensiblemente horrorizados por las conflagraciones bélicas de alcance global que caracterizaron el siglo XX (Primera y Segunda Guerra Mundial), aspiran a una cooperación entre las naciones que establezca una paz de tal alcance y profundidad que suprima la posibilidad de que nuevas guerras de esta magnitud se vuelvan a repetir en la historia, intención loable pero algo ingenua en vista de las inclinaciones de la naturaleza humana en las condiciones actuales de la existencia. De hecho, la expresión “nuevo orden mundial” surgió en este contexto, en el documento del presidente norteamericano Woodrow Wilson llamando a la creación de la Liga de las Naciones, precursora de la ONU, tan pronto concluyó la Primera Guerra Mundial.

Desde el otro extremo del espectro encabezado en gran medida por cristianos fundamentalistas, esta concepción del “nuevo orden mundial” no sólo se ve como algo ingenuo, sino que se mira con sospecha y temor, pues en el pretendido establecimiento de este nuevo orden se ve la punta de lanza de Satanás para instaurar el gobierno mundial del Anticristo anunciado en la Biblia.

Así, el nuevo orden mundial constituiría la conclusión en la que convergen todas las conspiraciones reales e imaginarias que el mundo viene fraguando contra Dios y su pueblo a lo largo de la historia.

Las teorías de conspiración

Los temas escatológicos, es decir relativos a los últimos tiempos de la  humanidad, siempre han ocupado un lugar importante en la teología cristiana encontrando para ello fundamento en las profecías bíblicas que se refieren a estos tiempos. Y valga decir que la teología debe ocuparse de estos temas con seriedad y profundidad, pero a la vez con la debida moderación y equilibrio. Porque la escatología se ha convertido en muchos casos en un tema obsesivo para un significativo número de cristianos que, por cuenta de esta obsesión casi enfermiza, han terminado alimentando de manera cuestionable las llamadas “teorías de conspiración”.

Bajo este nombre se podrían englobar todas las sospechas y temores, más imaginarios que reales, que el común de la gente ha manifestado hacia los gobernantes y sus intenciones ocultas, desde los grandes imperios de la antigüedad hasta nuestros días, quienes en contubernio con los oscuros intereses de los grandes poderes económicos, buscarían dominar el mundo y ponerlo al servicio de su perversa y egocéntrica agenda.

Las teorías de conspiración experimentaron un renovado impulso durante la Edad Media con el surgimiento de las órdenes militares durante las Cruzadas, en particular la de los Caballeros Templarios que cayó en el descrédito al hacer tránsito de guerreros a banqueros. Aunque fue la orden original de los Illuminati de Baviera, fundada en la segunda mitad del siglo XVIII, la que se ha convertido en referente obligado para todas las teorías de conspiración desde la modernidad hasta nuestros días. A ellos se ha unido en esta lista de grandes y poderosos conspiradores globales que preparan el gobierno del Anticristo en el imaginario popular cristiano los francmasones, los judíos tal y como los caracteriza ese popular y nefasto panfleto conocido como los protocolos de los sabios de Sión, los comunistas, el Vaticano, el Opus Dei y, últimamente, el grupo denominado “El Club Bilderberg” y los gobernantes y miembros de la élite mundial seguidores del ciertamente inquietante movimiento de la Nueva Era.

Biblia y conspiración

Ahora bien, desde la óptica bíblica reforzada por la historia seriamente considerada las teorías de conspiración no carecen de fundamento. Es un hecho que el mundo en general conspira contra Dios y su causa siguiendo de manera más o menos consciente la agenda y las maquinaciones de Satanás, justamente llamado el príncipe de este mundo Juan 16:11 y el dios de este mundo 2 Corintios 4:4. Pero esto no debe generar una paranoia, temor o rechazo obsesivos por parte de la iglesia hacia toda política o ejecutoria del gobierno y hacia la cultura en general, satanizándolas como si obedecieran siempre y de manera exclusiva a esta agenda encubierta.

Baste ver cómo hace referencia el Salmo 2 a estas conspiraciones sugiriendo en sus tres primeros versículos la inutilidad final de ellas, a pesar de las apariencias en contra.

A continuación puede verse también que a Dios no “le quitan el sueño” estas iniciativas de los poderosos gobernantes humanos a las que contrapone el irrenunciable gobierno que Él siempre ejerce sobre su creación, aun tras bambalinas, a través de su Hijo Jesucristo, para concluir haciendo la siguiente sabia recomendación y advertencia a todos los conspiradores: Ustedes, los reyes, sean prudentes; déjense enseñar, gobernantes de la tierra. Sirvan al señor con temor; con temblor ríndanle alabanza. Bésenle los pies, no sea que se enoje y sean ustedes destruidos en el camino, pues su ira se inflama de repente. ¡Dichosos los que en él buscan refugio! Salmo 2:10-12.

La conspiración de lo insignificante

Ahora bien, la manera en que Dios enfrenta y revierte en la actualidad los efectos globales de las conspiraciones del mundo es lo que Tom Sine llamó “la conspiración de lo insignificante” que tiene en la iglesia a su principal agente humano. Así se refiere Sine a esta benévola y sutil conspiración: “Dios ha escogido cambiar el mundo a través de lo humilde, lo modesto y lo imperceptible… Esa ha sido siempre la estrategia de Dios –cambiar el mundo a través de la conspiración de lo insignificante”.

En efecto, muchos cristianos se sienten agobiados ante la magnitud y complejidad abrumadora de los problemas que aquejan a la humanidad, experimentando una sensación de impotencia, desánimo y esterilidad, no obstante orar regularmente por estos asuntos, como si nada de lo que pudieran hacer de manera individual hiciera mella en estas problemáticas promovidas en buena medida por los grandes poderes de este mundo. Pero la Biblia nos invita a considerar las maneras insospechadas en que nuestros esfuerzos individuales o congregacionales, en apariencia insignificantes y hasta casuales, han terminado haciendo diferencias drásticas y notoriamente favorables en el posterior estado de cosas.

Con base en ello Dios exhorta a los suyos a mantenerse: firmes e inconmovibles, progresando siempre en la obra del Señor… conscientes de que su trabajo en el Señor “no es en vano” 1 Corintios 15:58, y asegurándonos a su vez que: … a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos Gálatas. 6:9.

Secretismo y paranoia cristiana

Sea como fuere, uno de los caldos de cultivo de las teorías de conspiración que debe evitarse hasta donde sea posible es el secretismo institucional.

No puede negarse que las sociedades secretas y las logias de poder siempre han incentivado la imaginación popular despertando sospechas y suspicacias no del todo carentes de fundamento. Sin embargo, debemos tener en cuenta que los secretos también tienen su lugar en toda sociedad humana y que, como lo dice Alfredo Rangel con ocasión del escándalo de Wikileaks: “No es… correcto ni leal… sugerir que detrás de todo secreto hay siempre un delito o que las cosas se ocultan porque son ilegales o inmorales… Así como los Estados no pueden existir sin ciertos secretos, las personas no pueden vivir sin cierta vida privada. Por eso las leyes logarantizan”.

Por todo lo anterior ni las conspiraciones reales por parte de los poderes del mundo ni el proclamado nuevo orden mundial deben dar lugar en la iglesia a una crónica actitud paranoica y desproporcionadamente alarmista ni a nuevas “cacerías de brujas” dirigidas de forma indiscriminada contra la globalización o los avances de la ciencia, detrás de los cuales se presumen maquinaciones y conspiraciones satánicas para instaurar el gobierno y la agenda del Anticristo sobre el mundo. Por este camino la iglesia se volverá inoperante y supersticiosa, cayendo en un cínico, paranoico y culpable aislacionismo o peor aún, en el triunfalismo de los nuevos iluminados que se consideran los únicos conscientes del problema y los únicos capaces de resolverlo de forma absoluta en el nombre de Dios.  

Por: Greg Forster es director del programa Fe, Trabajo, y Economía de The Kern Family Foundation.

Olvídese de Max Weber y sus teorías. No necesitamos de las ciencias sociales para saber que Dios se preocupa por nuestro trabajo.

La crisis económica ha obligado a nuestra cultura a hacer frente a cuestiones profundas sobre el propósito y el valor de nuestro trabajo. Estas inquietudes son importantes, ahora más que nunca, ya que las encuestas muestran que hasta tres cuartas partes de los estadounidenses no tienen sentido de la dignidad ni mayor propósito en sus puestos de trabajo.

Mientras tanto, un movimiento de fe y trabajo ha venido creciendo fuertemente entre los evangélicos estadounidenses, con decenas de miles de ministerios que llegan a millones de personas.

Un estudio empírico reciente encontró que los protestantes sufren más angustia del desempleo que otros. Los autores interpretan esto como prueba de que la fe protestante motiva a la gente a trabajar. Algunos medios de comunicación, incluso fuera de la iglesia, se han dado cuenta de sus hallazgos y preguntan si la investigación demuestra el valor de la denominada ética protestante del trabajo.

Esta investigación es sólo el último de una serie de estudios planteados sobre la vocación y el significado espiritual de nuestro trabajo. Diferencias provenientes de las metodologías hacen que sea difícil para los científicos sociales llegar a un consenso, pero lo que sí es claro es que no se necesitan las ciencias sociales para saber que Dios se preocupa por nuestro trabajo.

Evangélicos estadounidenses han redescubierto la verdad preciosa que todo el trabajo honesto sirve como un llamado espiritual para servicio fructífero y adoración (Génesis 2:15; Colosenses 3:22-24). Eso significa que todo el mundo - no sólo los profesionales de la religión - tiene la oportunidad de glorificar a Dios con su trabajo. Nos damos forma a nosotros mismos en el tipo de personas que Dios quiere que seamos con todo lo que hacemos, no solo en las pocas horas que pasamos participando en actividades de la iglesia. La mayor parte de la vida es trabajo, porque Dios nos diseñó de esa manera.

Esta verdad ha sido defendida por los cristianos de todas las épocas. En un reciente artículo en Leadership Journal, Chris Armstrong, profesor de historia eclesiástica en el Seminario Bethel, rastrea el concepto de la vocación  del Nuevo Testamento a través de Gregorio el Grande, los fundadores monásticos, y los místicos alemanes de la Alta Edad Media. El pensamiento económico de Tomás de Aquino y de la Escuela de Salamanca de la Baja Edad Media también son un importante paso hacia adelante en el reconocimiento de cómo el trabajo de las personas apoya el propósito de Dios en el mundo.

Eso no significa que todos los problemas sean claros y simples. Nada muestra la dificultad de entender la relación entre el trabajo y la fe más que nuestra continua insistencia en la elaboración de este tema como un debate sobre la desacreditada teoría de Max Weber sobre la ética protestante del trabajo. Weber argumentó que los protestantes valoran el trabajo porque creen que prosperidad es prueba de que usted es salvo, cualquier persona que sepa algo de la historia de la iglesia puede decir, que esto fue y es una tontería calumniosa. También argumentó que enseñar a la gente que Dios valora su trabajo creando un sistema económico que se nutre de la avaricia y el materialismo, puede ser muy absurdo para la gente así conozca la historia económica.  La teoría de Weber ha sido casi universalmente rechazada por un siglo de teólogos, historiadores y economistas.

El trabajo y la vocación

La idea de que el protestantismo afecta las actitudes sobre el trabajo-que las investigaciones recientes indagan- no está fuera de lugar. La Reforma Protestante trajo avances únicos en nuestra comprensión de los propósitos de Dios para el trabajo y la vocación. El mensaje de Lutero que la justificación es por la fe sin las obras de la ley, obligó a la iglesia a descubrir el propósito de Dios para el trabajo diario en un nivel mucho más profundo. La primera de sus 95 tesis declara que “toda la vida de los creyentes se va a transformar por Cristo”.

Cuando nos olvidamos de que servimos a Dios a través de todo nuestro trabajo, se tiende a centrarse en las actividades de la iglesia y se llega a no ser espiritual en la actividad que ocupa la mayor parte de nuestras vidas.

Lutero también mostró que el Evangelio exige igual dignidad humana de los trabajadores ordinarios. Se puso de pie en contra de la jerarquía de la iglesia para defender a la humanidad, la virtud, la dignidad, la espiritualidad y la libertad de las personas en todas las posiciones económicas y sociales.

Como Lutero explica en sus tesis, la iglesia puede predicar el evangelio o puede legitimar una clase ociosa que se sostiene mediante la explotación de las personas que trabajan para ganarse la vida, pero no puede hacer ambas cosas.

Estas preocupaciones han perdurado hasta nuestro tiempo. A medida que la iglesia en América se esfuerza por elevar su nivel de discipulado y santidad, redescubrir la vocación será la clave para restaurar un sentido de consagración a Dios y la obediencia a su voluntad en todas las cosas.

Los cristianos son bendecidos y alentados en su gestión profesional cuando sus iglesias reconocen el valor del servicio que prestan a través de su quehacer cotidiano. Y así como los “trabajadores del conocimiento”, políticos, financieros, artistas y otras élites están desarrollando cada vez más las actitudes paternalistas hacia las personas que hacen el trabajo ordinario, los cristianos deben tomar una posición como el hermano Martín frente a la dignidad, la virtud y la libertad de todos los trabajadores.

El verdadero trabajo

El hambre de nuestra cultura por el significado y la dignidad en el trabajo diario es una ventana por la que los cristianos pueden hacer brillar la luz del Evangelio. La raíz más profunda de nuestra crisis económica es que la gente ya no encuentra un propósito digno en la práctica diaria de la diligencia, honestidad, autocontrol, generosidad y servicio. Así se crea un momento oportuno para que la gente se motive a redescubrir cómo Dios trae dignidad  y sentido a la vida diaria.

Nuestra teología nos equipa para ayudar a nuestro prójimo a comprender por qué el trabajo es significativo y de dónde viene realmente el florecimiento económico. Podemos cambiar la comodidad del dualismo trabajo/espíritu de los secularistas, demostrando que la dignidad del trabajo ordinario no es un «valor» arbitrario sino un hecho metafísico ayudando al prójimo a ver la dignidad trascendente del trabajo que les revelará el poder y la gracia de Dios. Él tiene un poderoso desafío que nos espera. Vamos a ir a trabajar. 

Foto: Lanzamiento oficial de la Iglesia Casa Sobre la Roca en Panamá.

La Iglesia Casa Sobre la Roca acaba de inaugurarse ahora en Panamá. El pastor Guillermo López Franco nos cuenta como ha sido la historia detrás de esta congregación.

Cuando se trata de escribir una historia, pienso que lo difícil no es escribirla sino vivirla para que después solo sea hilar recuerdos, hechos y todo aquello que da forma y sentido a lo que vivimos hoy.

De esto se trata este grupo de Panamá, parece un gran tejido donde cada uno, como una hebra de hilo se entreteje con otras. Como un cuerpo, todos formamos parte de la Iglesia de Cristo, pues somos y actuamos de manera diferente en un mismo cuerpo, nos une el Señor.

Llegamos a Panamá en enero del año 2006, creyendo por fe que este era el lugar donde Dios nos había llamado a estar, sin saber qué haríamos laboralmente, donde estudiarían nuestros tres hijos o donde viviríamos. El Señor nos había mostrado este lugar con un propósito, que en ese momento desconocíamos, pero que ÉL nos lo fue revelando cada día. Pocos días después de llegar, recibí una llamada, de una persona de Casa Sobre la Roca, que buscaba afanosamente reunirse en Panamá para orar y este fue el comienzo de esta aventura con Cristo en Panamá.

Inicialmente, fuimos cinco personas que los viernes nos reuníamos en nuestra casa, para orar, alabar y compartir la Palabra y poco a poco el grupo comenzó a crecer ya que llegaban familias de diversas nacionalidades.

Fueron seis años congregándonos en diferentes iglesias, pero nos reuníamos cada viernes en nuestra casa para compartir espiritualmente bajo la visión de Casa Sobre la Roca donde nacimos, crecimos y vimos el fruto en nuestras vidas.

Dios encaja cosas de una manera inexplicable

Una vez estábamos todos en familia en Orlando, Florida, de vacaciones. Visitamos Casa Sobre la Roca y el pastor Fernando García oró por nuestro viaje de regreso a Panamá y algo específico en su oración nos llamó la atención “…que saquen la iglesia de la casa…” poco tiempo después nuestros hijos me dijeron...papá ¿Por qué lo que haces los viernes, no lo haces el domingo para todos?

Más tarde el pastor de Sogamoso, Mario Arcila, visitó Panamá con su familia. Allí conoció lo que estamos haciendo y nos expresó: “deben sacar el grupo de su casa”. Más tarde le habló al pastor Darío de la obra que nacía en Panamá mientras que nosotros orábamos por la cobertura espiritual de nuestra iglesia y decidimos esperar a la confirmación de nuestras oraciones.

El 23 de septiembre de 2012 empezamos a reunirnos en un salón de hotel en el área de Clayton, y un año después, recibí una llamada del pastor Darío, estando en la plataforma de construcción de la cúpula de la nueva sinagoga de la comunidad hebrea en Panamá…. ¡Que coincidencia de situaciones! Allí me confirma la apertura de la iglesia y mi ordenación como pastor en ciudad de Panamá, la cual celebramos el 22 de septiembre pasado… Acompañaron al pastor Darío Silva-Silva, el pastor Francisco Vega y el pastor Mario Arcila, con sus esposas.

“No pierdas tu capacidad de asombro

 Una noche de viernes, pasada la hora de inicio de la reunión, solo estábamos mi esposa y yo. ¡Que desilusión! le dije a ella: no importa, si no viene nadie, no dejaremos de hacer lo que hemos decidido, respondió. Oramos y mientras alabamos al Señor, nuestra casa empezó a llenarse de gente que inclusive no conocíamos.

Las estadísticas indican que hoy en Panamá hay 800.000 cristianos, por eso acepto el reto de decidir por Cristo, que es lo mejor que me ha pasado en mi vida, y solo deseo que el Señor renueve y fortalezca su iglesia cada día en este país de prosperidad donde convergen todas las razas y culturas y con uno de los más altos niveles de crecimiento en América Latina.

Por: Arturo Rojas. Director de la Unidad Educativa Ibli Facter de la iglesia Casa Sobre la Roca, en Bogotá

A pesar de que en el medio secular el matrimonio cada día se devalúa más –en especial en Colombia, país en el que, según confiables encuestas, la institución matrimonial decrece más que en ningún otro país latinoamericano, hasta casi languidecer–; en el contexto cristiano protestante sigue siendo valorado y promovido abiertamente. Y lo es a tal punto que se recomienda como la mejor y más satisfactoria alternativa para los creyentes, relegando a segunda categoría las opciones alternas, como por ejemplo la soltería voluntaria. Así, en las iglesias cristianas evangélicas los solteros suelen ser vistos de manera condescendiente a la espera de que, finalmente,  logren casarse.

Condescendencia que puede transformarse en velada descalificación y hasta menosprecio en el caso de los solteros que eligen voluntariamente permanecer como tales. A todo esto se añade el cada vez más polémico y cuestionado celibato obligatorio de los sacerdotes católico-romanos, controversia atizada por los recurrentes escándalos mediáticos de conducta sexual impropia –por decir lo menos– de amplios sectores del clero católico y, últimamente, por las declaraciones del papa Francisco, de quien se dice que estaría considerando acabar con el celibato sacerdotal o, por lo menos, despojarlo de su carácter obligatorio, a juzgar por las palabras recientes de Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, en el sentido de que el celibato no es un dogma de la iglesia sino tan sólo una tradición eclesiástica que, como tal, puede discutirse.

Parece, pues, que en este juego de acción y reacción las posturas se encuentran radicalizadas. Por una parte, los católico-romanos sobredimensionando el celibato por encima del matrimonio y por el otro los cristianos evangélicos haciendo lo propio con la institución matrimonial al punto de desvirtuar el celibato como legítima opción de vida para un cristiano. Pero en éste, al igual que en muchos otros temas, la verdad se halla en los términos medios, no en los extremos. Examinemos, entonces, los términos medios avalados por las Escrituras.

El celibato en la Biblia

El Señor Jesucristo abordó el celibato en un pasaje algo enigmático del evangelio de Mateo en los versículos 11 al 12 del capítulo 19 en el que se refiere a los eunucos, funcionarios de confianza de las cortes de los países del antiguo medio oriente que solían ser emasculados o castrados, lo cual implica que para efectos prácticos serían célibes. Utilizando esta figura el Señor afirma que hay eunucos (o, para el efecto, individuos célibes), por causas involuntarias ajenas a ellos mismos, tales como defectos de nacimiento o la imposición de terceros (cabe preguntarse si no caería bajo esta categoría el celibato obligatorio del clero católico).

Por último identifica a los eunucos que lo son por voluntad propia por causa del reino de los cielos, únicos de los tres que parecen contar con su tácita aprobación. Sin olvidar que el Señor también afirma que esta última condición no está reservada para todos, sino para unos pocos. Justamente… aquellos a quienes se les ha concedido entenderlo (v. 11) que son todos y cada uno de los que puede comprender y aceptar de parte de Dios esta condición para sí mismos y, en efecto, la aceptan y deciden vivir de manera célibe, recibiendo de Dios el llamado y las facultades para hacerlo con éxito (v. 12). En este pasaje quedan así establecidas dos cosas. Primera, el carácter voluntario y no obligatorio ni impuesto del celibato. Y segunda, su legitimidad en la iglesia.

Pablo, quien según sus biógrafos parece haber decidido permanecer célibe después de enviudar, también se ocupa de precisar el alcance de lo dicho por Jesucristo al responder a quienes le preguntan si es mejor no casarse, diciéndoles que en vista de la generalizada promiscuidad sexual, el matrimonio es la mejor alternativa para los cristianos que no reciben de Dios ni el llamado ni las facultades requeridas para permanecer célibes de por vida, dando a entender que estos últimos constituyen un grupo de excepción, no porque ostenten una mayor espiritualidad o aprobación de Dios por ello, sino porque Dios decide soberanamente otorgarles este don a unos pocos y no a todos, entre quienes el mismo apóstol se cuenta (ver 1 Corintios 7:1-7).

Valga decir también que en este pasaje plantea el celibato sólo como una concesión para los casados que debe, sin embargo, tener en estos casos un carácter temporal limitado y que, además, debe ser una decisión tomada de común acuerdo por ambos cónyuges, preferiblemente para dedicarse a actividades piadosas durante el tiempo acordado de abstinencia sexual.

Como puede verse, Pablo no ordena nunca, ni el celibato, ni tampoco el matrimonio, pues ambos son decisiones personales y en principio legítimas para todo creyente y la única recomendación adicional que hace en el sentido de optar por el celibato por encima del matrimonio es de carácter coyuntural, es decir que el celibato podía ser recomendable para los cristianos del primer siglo únicamente en vista de los críticos tiempos de persecución sistemática que la iglesia estaba afrontando de forma creciente (ver 1 Corintios 7:25-38).

Una consideración adicional para no menospreciar a los creyentes voluntariamente célibes es el papel positivo que las viudas jugaron –y siguen jugando hoy– en las iglesias cristianas. Pablo alude a ellas en su primera epístola a Timoteo (ver 1 Timoteo 5:3-16), amonestando a las que no se comportaban con decencia y decoro, a la altura de su condición; pero estableciendo al mismo tiempo la necesidad que la iglesia tiene de ayudar a las que  se encuentran desamparadas, en el mismo espíritu del Antiguo Testamento que ordenaba ayudar de manera prioritaria a las viudas, los huérfanos, los levitas y los extranjeros que se encontraran necesitados.

Muchas de estas viudas se convertían en muy eficientes, valiosas y consagradas siervas de Dios en el contexto de la iglesia a la que pertenecían y les brindaba apoyo económico para su sostenimiento, a la manera de la profetisa Ana en el evangelio de Lucas (ver Lucas 2:36- 37). Es tanto así que únicamente en el caso de una viuda Pablo llega a recomendar el celibato por encima del matrimonio al margen de que las circunstancias para la iglesia sean críticas o no (ver 1 Corintios 7:39-40). De este modo, las viudas en la iglesia llegaron a convertir su difícil condición en una dignidad merecedora de honor.

Solteros a mucha honra

A la luz de lo anterior, el celibato voluntario en la iglesia está más que justificado como opción legítima de vida en la condición de los eunucos mencionada por el Señor, en la ausencia de coerción o coacción por parte del apóstol Pablo en contra del celibato o a favor del matrimonio, más allá de recomendar el uno o el otro indistintamente cuando así convinieran y, finalmente, en el constructivo y elogioso papel que las viudas han desempeñado de manera generalizada en la iglesia a lo largo de su historia.

No sobra advertir que, a diferencia de lo que sucede en el mundo, en dónde la soltería suele ser una carta blanca para una vida sexual activa y promiscua con diferentes compañeros sexuales, el celibato es en la iglesia estrictamente obligatorio para todos quienes voluntariamente optan por permanecer solteros, de donde célibe y soltero son términos sinónimos intercambiables en el contexto cristiano. Por tanto, la única salvedad particular que le cabe de entrada al soltero o soltera en la iglesia es la tendencia a la relajación en asuntos sexuales y nada más. Por lo demás, pueden desempeñar el oficio o profesión que deseen con la sanción favorable de la iglesia, siempre y cuando sea lícito desde la óptica cristiana y se enmarque dentro de los principios éticos revelados en la Biblia para todos los creyentes.

Pero tal vez, considerando los eventuales beneficios que la soltería puede brindar para compensar las satisfacciones que el matrimonio otorga y de las que el soltero se priva voluntariamente, es deseable que éste último sea un creyente aún más consagrado que el casado, aprovechando las ventajas que su condición le otorga en el servicio a Dios en la iglesia y fuera de ella, aligerado de las responsabilidades que por momentos pueden llegar a agobiar a los casados y que llegan a dispersar su atención y afectar su consagración en el servicio directo a Dios en la iglesia. 

Por: Jennifer Barreto

“La vez pasada me llamó una colega a decirme que iba a venir hasta Miami, lugar en el que estoy viviendo con mi esposo. Y por no pasar por mala gente, le dije que mi casa estaba disponible. Días después me contactó para saber si podía hospedarse con nosotros y le dije que sí, aunque por dentro no quería. La verdad no era una amiga sino una conocida, pensé que nos íbamos a entender y que ella respetaría mi hogar. El día que llegó, la recibimos muy bien y la acomodamos. El problema es que nos exigió que la llevara a las tiendas, a comer, etc., etc. Eso empezó a incomodarme. Pero eso no es todo. Había noches en que llegaba muy tarde. Con mi esposo nos trasnochábamos esperándola. Además, mi apartamento se convirtió literalmente en un hotel. Llegó al punto de llevar a amigos que no conocíamos y esto terminó siendo un caos. Esto me pasó por ser buena gente y evitar decir ¡No!” cuando se debe decir ¡NO!

En vez de “no”, dice “sí”

Existen situaciones cuando debemos ser radicales con nuestras respuestas. Por ejemplo: cometer fraudes, hacer favores que no queremos, exponernos a circunstancias que sobrepasen nuestros principios y, ante todo, cuando nos vemos tentados a pasar por alto los preceptos divinos.

De acuerdo con la consejera cristiana Stella Moreno, decir “no”, es muy importante para nuestras vidas. “Cuando evitamos decirlo podemos ocasionarnos traumas y hasta conflictos en nuestros sentimientos. Muchas veces es difícil responder a esa persona que no vamos a hacer eso, pero es mejor no comprometer nuestro nombre ante algo que no queremos hacer o que simplemente no es correcto”, explica Moreno a Hechos&Crónicas.

“Claro, recordemos que hay veces que debemos decir “sí”, cuando somos conscientes que esa situación no afecta nuestra integridad. Cabe aclarar que hay casos en que estamos dudando si hacerlo o no, ahí es mejor recurrir al consejo”, concluye.

Cuando Dios dice ¡NO!

Lea el siguiente pasaje de la Biblia: »Ustedes me respondieron: “Hemos pecado contra el Señor. Pero iremos y pelearemos como el Señor nuestro Dios nos lo ha ordenado.” Así que cada uno de ustedes se equipó para la guerra, pensando que era fácil subir a la región montañosa.

»Pero el Señor me dijo: “Diles que no suban ni peleen, porque yo no estaré con ellos. Si insisten, los derrotarán sus enemigos.” »Yo les di la información, pero ustedes no obedecieron. Se rebelaron contra la orden del Señor y temerariamente subieron a la región montañosa. Los amorreos que vivían en aquellas montañas les salieron al encuentro y los persiguieron como abejas, y los vencieron por completo desde Seír hasta Jormá. Deuteronomio 1: 41-44

Este pasaje es claro. Cuando clamamos a Dios, siempre queremos escuchar “sí”, pero en muchos casos Él nos pide que esperemos. Hay otros en los que la respuesta es un “no” y punto.

El pastor Enrique Monterroza explica al respecto: “Hay momentos en nuestra vida en donde queremos pintar nuestra voluntad como si fuera la de Dios. Hay cosas con las que Él no está de acuerdo, pero nuestra naturaleza humana y pecaminosa nos quiere engañar y hacernos ver que es un “sí”, cuando en realidad la respuesta de Dios es un “no”. Esto nos pasa porque nos cuesta mucho asimilar el “no” de Dios”, asegura.

Y concluye que el resultado de no obedecer el “no” al Señor es una derrota humillante. “Así es la vida cristiana, cuando no obedecemos el “no” de Dios siempre nos vamos a dar en la cara y venimos corriendo y llorando a decirle al Señor por qué nos pasa eso, cuando en realidad los únicos responsables de esos malos resultados somos nosotros”, dice Monterroza.

Más “NO” que “SI”

Los mandamientos son claros. Existe un decálogo que Dios nos insta a seguir y  nos enseña qué debemos hacer y qué no. Si observa el siguiente cuadro, hay tres mandatos a los que les correspondemos decir “sí” y ocho a los que se exige decir “no”.

SI: Amar a Dios sobre todas las cosas. Santificar el día del Señor. Honrar a padre y madre.

NO: Tener dioses ajenos, pronunciar el nombre de Dios en vano, matar, cometer adulterio, robar, dar falso testimonio en contra del prójimo, codiciar los bienes ajenos y/o la mujer del prójimo.

Evite los malos ratos: Claves para decir NO

En una de las columnas del periodista cristiano Italo Cevallos, quien escribe para el portal de noticias nuevotiempo.org, menciona los siguientes consejos para aprender a decir “no” sin sentirse mal.

-         Siempre se le debe enseñar al ser humano a tratar a las personas como cada uno se lo merece. De no ser así, entrarían factores de abuso a la buena voluntad, o daño a la sensibilidad.

-         No se debe tratar de ser el más suave y dócil, en este caso no debemos quedarnos callados. Siempre debemos expresar lo que sentimos sabiamente.

-         Debemos ser firmes en nuestras respuestas. Si establecemos límites desde el principio y expresamos lo que no nos gusta, lo más probable es que no debemos repetirlo una segunda vez.

-         No debemos inventar excusas ya que no estaríamos expresando lo que sentimos, y lo que logramos es que en una segunda vez debamos acceder y lidiar con el problema.

-         Evite que lo manipulen y que termine haciendo lo que le están pidiendo. Lleve siempre las riendas de su vida, nadie más tiene por qué controlarla.

-         Debe definir su lugar en el mundo ante cualquier circunstancia.

-         Por favor establezca límites. Esto evitará en determinado momento que hayan malentendidos, que se presenten discusiones y que usted explote de ira.

-         Nunca intente razonar. Esto a veces no funciona porque en vez de pensar con la cabeza, las decisiones se terminan tomando por emociones.

-         Aprender a decir “no” aliviará esas situaciones difíciles que se pueden presentar en la vida. Esta palabra de tan solo dos letras, se debe emplear sin temor. No le dé pena en hacerlo. De vez en cuando es bueno decir “no gracias, hoy no puedo”

-         Que su «sí» sea «sí», y su Que su «sí» sea «sí», y su «no», «no», para que no sean condenados. Santiago 5:12b “APRENDA a DECIR NO, sin sentirse culpable, o creer que lastima a alguien. Querer agradar a todos es un desgaste enorme”. De manera que, con cortesía, diga NO cuando deba decir No y diga sí cuando crea que debe decir Sí.  

Nick Vujicic: ¡Invencible!

30 Sep 2013
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La primera vez que supe de su existencia fue cuando vi la película El circo de las mariposas, película altamente motivacional que me recomendaron con la promesa de que aumentaría la seguridad en mí misma. Verla me impactó. No solamente por su inusual contenido sino por el impresionante protagonista. No podía comprender cómo un hombre realizaba escenas tan increíbles al carecer de extremidades, ni brazos ni piernas.

Así lo dio a conocer la Fundación Marcha por Jesús Venezuela quienes a través de un comunicado enviado al Consejo Evangélico de Venezuela invitaron a todos los cristianos de este país a participar en el evento que se realiza año tras año en las principales ciudades de esta nación.

La inconstancia, es más común de lo que se cree. Las personas que prometen cosas y no las cumplen están por todos lados. ¿Está usted en este grupo?, ¿alguna vez le ha quedado mal a alguien?

La resurrección es uno de esos temas que, a la par que se da por sentado en el cristianismo, se cuestiona y ataca sistemáticamente por el pensamiento secular, pero sin que ninguno de los dos frentes lo aborde finalmente con el debido rigor. Para los creyentes es —o debería ser— la más fundamental de las esperanzas y la expectativa más realista de toda la gama de temas abarcados por la doctrina y el dogma cristianos.

La eventualidad de que existan seres inteligentes en otros planetas diferentes al nuestro ha estimulado la imaginación de los hombres desde épocas ancestrales, pero ha sido particularmente en nuestra era de tecnología y viajes espaciales en que la posibilidad de entrar en contacto con estos presuntos seres ha cobrado fuerza y ha dado lugar a toda una industria alrededor de este interés, alimentada por la literatura de ciencia ficción en alianza con Hollywood, siempre dispuesto a llevar estas historias a nuevos y asombrosos niveles de realismo cinematográfico.

¿Cómo están cambiando nuestras expectativas para los cristianos en la educación?

Cuando narro mi testimonio la gente se sorprende: ¿Cómo puede un ateo convertirse al cristianismo en Harvard, el bastión del elitismo intelectual laico?

A propósito de la elección del nuevo papa Francisco I, un papa, por cierto, muy singular, ya que no solo no es europeo, sino que es un latinoamericano que reúne en su persona algunas características que parecerían contrasentidos, como lo es el ser un jesuita conservador y un argentino humilde; los vientos ecuménicos comienzan a insinuarse con nueva fuerza generando esperanza en ciertos sectores de la cristiandad a la par que suscitan temor en otros sectores de ella.

Tradicionalmente se considera que la modernidad se inició con la ilustración, que dio lugar a su vez a la Revolución Francesa emprendida, presuntamente, en el nombre de la libertad, la igualdad y la fraternidad, tríptico enarbolado como lema que inspiró esta revolución.

La Envidia ¡Puede matar!

13 Mar 2013
1069 veces

Carlos Aguilar, padre de Christian, el joven colombiano que fue asesinado por su mejor amigo, Pedro Bravo, el año pasado en Florida (EE. UU.) dijo a los medios de comunicación que una de las razones que tuvo Bravo para matar a su hijo fue la envidia. El joven cometió el crimen tras enterarse de que Christian había ingresado a la Universidad de Florida.

El vínculo existente entre el cristianismo y el judaísmo es tan evidente que no puede ser negado por nadie que tenga tres dedos de frente. En efecto, judíos y cristianos compartimos gran parte de nuestras escrituras sagradas —de hecho, todo el Antiguo Testamento—. Asimismo, Jesucristo, nuestro Señor y Salvador, fue judío tanto racial como culturalmente y no renegó nunca de esta condición, aunque sí fue un incisivo crítico del judaísmo de su época y procuró reformarlo y retornarlo a su esencia, motivos y propósitos originales, perfeccionando y cumpliendo en su persona y en sus actos todo lo que el Antiguo Testamento anunciaba.

El pequeño Lutero

06 Mar 2013
874 veces

¿Qué hizo Martín Lutero durante sus tiernos primeros años? La infancia de Martín Lutero no fue un jardín de rosas pues sufrió los estragos de la pobreza y de la dura y amedrentadora educación de la época; pero la fe en Dios y el impacto religioso en su niñez permitieron que lograra impulsar la reforma protestante y exhortar a los creyentes a volver a las enseñanzas originales de la Biblia. Adentrémonos, entonces, en la infancia de uno de los más grandes teólogos de la historia.

Sin embargo, hay instituciones y personas que, con enorme valentía social, trabajan al rescate de centenares y millares de niños(as) en Colombia.

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