Jueves, 30 Julio 2015 20:28

La otra cara del maltrato

Es prácticamente involuntario. Al hablar de violencia de género, se hace referencia a la mujer. No es injusto. Para nadie es un secreto que la mujer por siglos ha sido violentada y subyugada por el hombre. Sin embargo, existe otra cara de la violencia de género, una que es invisible y de la que poco se habla: el maltrato a los hombres, que representa el 13,5% de las denuncias por violencia de pareja.

“El hombre es maltratado igual que la mujer. Lo sé porque en mi familia vivimos este caso con mi hermano menor. Todo comenzó cuando mi mamá muy amablemente recibió en nuestra casa a Marina, una amiga que vivía en Venezuela, pero sería operada de los ojos en Bogotá. Pasado un tiempo, durante una reunión familiar, mi hermano Antonio la presentó como su novia. Él tenía 17 años y ella 34. No le dimos importancia, pensamos que era algo pasajero y no trascendería, pero no fue así. Al poco tiempo mi hermano dejó el colegio por sugerencia de ella. Comenzaron a salir todas las noches y a llevar una vida desordenada.

Cuando Antonio cumplió 18 años, ella lo ayudó a sacar los papeles para irse juntos a Venezuela. Según supe, al llegar a ese país Marina no contó que Antonio era su compañero. Lo puso a trabajar arduamente durante el día y en la noche, lo obligaba a hacer los oficios de la casa.

Después de tres años, cuando empezó la recesión en Venezuela regresaron a vivir con nosotros en casa. Para ese entonces ya tenían un niño pequeño. La relación entre ellos ya no era la misma. Peleaban mucho, incluso ella quería obligarlo tener relaciones sexuales.

Las agresiones se hicieron más evidentes. Marina comenzó a maltratarlo frente a nosotros. Lo insultaba, le tiraba objetos pesados a la cara (botellas, teléfonos, etc). En una oportunidad le rasguñó la cara y él tuvo que irse a trabajar así y pasar la vergüenza en la empresa, una multinacional importante. Sin embargo, Antonio nunca le respondió. Tal vez porque la amaba y porque mi papá le enseñó desde pequeño que a las mujeres no se les pega ni con el pétalo de una rosa.

Sin embargo, la violencia física y verbal se hizo tan frecuente que un día mi hermano decidió irse de la casa. En ese momento su vida cambió totalmente. Marina lo denunció ante un juzgado de familia por abandono de hogar y por no cumplir con sus obligaciones económicas. Esto era una total calumnia, ya que Antonio cumplía con todo lo que su hijo necesitaba. Por esta razón fue despedido de la empresa, que le ayudaba con algunos de los gastos escolares de mi sobrino.

Antonio sufrió carencias. El dinero no le alcanzaba para mantenerse y mantener a su hijo. Marina lo obligaba a darle todo. En casa las cosas tampoco mejoraron. La convivencia con Marina fue muy difícil porque ella nos maltrataba verbalmente a mis papás y a mí, pero aguantábamos por amor a mi sobrino. Gracias a Dios Antonio logró organizarse. Es un hombre noble, no le guardó rencor ni le reprochó. Nunca habló mal de ella, no la avergonzó. Hoy en día sigue siendo su amigo y la defiende.

Sin embargo, el dolor en él fue muy fuerte. No solo por la violencia física y sicológica, sino porque en los hombres el dolor se arraiga. Ellos no lo exteriorizan, no lloran, no hablan. Los hombres se avergüenzan y prefieren callar. Son juzgados, calumniados, agredidos. Algunos como Antonio se vuelven desconfiados y temerosos de emprender una nueva relación y las heridas son tan fuertes que solo Dios puede sanar”, cuenta Helena López a Hechos&Crónicas.

El temor a denunciar

El testimonio de Antonio es solo uno entre los pocos que se conocen. Como era de esperarse, ni siquiera es contado en su propia voz, porque los hombres temen ser catalogados como débiles al denunciar situaciones de este tipo. Durante 2014 el Instituto Colombiano de Medicina Legal y Ciencias Forenses (ICML y CF), realizó 43.807 exámenes médico legales por violencia de pareja o expareja en contra de mujeres y hombres. De estos, 37.881 correspondieron a mujeres, es decir, el 86,5% del total y 5.926 para varones, es decir, el 13,5%.

Gran parte de los casos de violencia de género no se denuncian. La fiscalía cree que 73% de las mujeres no denuncia las agresiones de su pareja; sin embargo, ni siquiera tiene un estimado de los casos de hombres agredidos que deciden callar.

“Un hombre que le pega a una mujer es un violento, uno golpeado no tiene pantalones”. Los hombres son juzgados por maltratar y también por ser maltratados.

La periodista Maureén Maya, en una de sus columnas del diario El Espectador lo confirma. “La mayoría de los hombres que han sido víctimas de violencia por parte de mujeres, bien sea en el plano laboral, sexual o sentimental, no denuncian. Muchos no lo hacen por vergüenza, (porque en una cultura patriarcal el poder lo ejerce el hombre y mostrar debilidad ante una mujer lo convierte en objeto de burlas y discriminación), por temor a sufrir represalias, porque sus derechos sobre los hijos podrían verse afectados o porque saben que el sistema está diseñado para dar mayor credibilidad a la mujer”.

Violencia es violencia

Según el más reciente informe Forensis, de Medicina Legal, de los 14.394 asesinatos en contra de hombres que ocurrieron en 2012 en Colombia, 61 fueron perpetrados por la pareja o expareja. Un índice muy bajo si se tiene en cuenta que de las 1.316 mujeres asesinadas, 138 fueron víctimas de sus compañeros o excompañeros En ese mismo año, 6.779 hombres denunciaron ser víctimas de maltrato. En España el 25% de las denuncias por violencia doméstica, corresponde a hombres maltratados por sus parejas. Y en términos generales, se estima que un 8% de las denuncias por violencia de género presentadas por mujeres, son falsas, lo que constituye otra forma de agresión, porque la falsedad, injuria o calumnia es una violación a los derechos fundamentales que conciernen a todo ser humano.

En Inglaterra las cosas son muy diferentes. Recientemente el gobierno lanzó una campaña denominada “violencia es violencia” en la que se busca generar conciencia, debido a que en ese país, el 40% de los casos de maltrato físico lo sufren los hombres. La campaña busca sensibilizar a la sociedad, mostrando que en muchos casos una mujer maltratada despierta la solidaridad de los demás, pero un hombre maltratado solo despierta burlas.

“El maltrato hacia los hombres es principalmente sicológico, aunque el físico también existe y ni siquiera se le presta atención. En realidad es un fenómeno silencioso, pero ahí está… desafortunadamente todo está enfocado hacia la mujer, porque es un maltrato que se ve. Pero violencia es violencia y no podemos permitirla. ¡Debemos hacer algo!”, asegura Paola Vélez, docente de la Unidad Educativa de Casa Sobre la Roca y autora del libro “Las mujeres son malas los hombres son buenos por naturaleza”.

Dios no acepta la violencia

Tan reprochable como la violencia contra la mujer es el maltrato hacia los hombres. La recomendación de Dios es la tolerancia: …les ruego que vivan de una manera digna del llamamiento que han recibido, siempre humildes y amables, pacientes, tolerantes unos con otros en amor. Efesios 4:1-2.

Además, bíblicamente los hombres son llamados a dar amor y las mujeres a dar respeto. Una cosa supone a la otra porque quien ama, respeta. Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo. Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor. Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo. Así como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en todo. Efesios 5:21-30.

Foto: 123RF

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