Miércoles, 13 Abril 2016 16:25

Aborto: Inseguridad en el vientre

El aborto es y seguirá siendo un motivo de polémica en la sociedad. Desde hace casi 10 años, Colombia despenalizó la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) en tres casos específicos que ante los ojos de cualquiera, son razones de sobra justificadas. Sin embargo, la laxitud de la norma está llevando a que miles de niños no nacidos pierdan sin razón el derecho a la vida.

De acuerdo con cifras de Profamilia, entidad dedicada a la salud sexual y reproductiva de los colombianos, en 2014, se realizaron 3.473 interrupciones del embarazo, mil más que el año anterior. Otras entidades especializadas estiman que en Colombia se practican cerca de 400.000 abortos al año.

Según el instituto Guttmacher, 44% de los embarazos no planeados en Colombia terminan en un aborto inducido y aún peor, una encuesta realizada por la Universidad Externado de Colombia reveló que el 46% de menores de 15 años en Bogotá que quedan en embarazo, abortan. ¿Qué está pasando?

Desde que en 2006, el aborto fue despenalizado en Colombia, los casos van en aumento. Se dice que solamente el 1% de los casos de IVE que se practican en el país son legales, sin embargo, las cifras de las entidades de salud cada vez son más altas y prácticamente se está obligando a los médicos y entidades de salud a proceder frente a los centenares de solicitudes de interrupción voluntaria del embarazo.

Para Sonia Mesa, miembro de Women’s Link, “el éxito de la aprobación del proyecto en 2006 tuvo que ver con que en ese momento la argumentación no se centró en el aborto en virtud de los derechos de la mujer, sino en un tema de salud pública”. Para nadie es un secreto que miles de adolescentes y mujeres que no deseaban tener a sus hijos estaban muriendo por procedimientos de aborto clandestinos y mal realizados (se estima que para la época se practicaban más de 200 mil abortos ilegales) y no parecería justo que estas cifras continuaran en aumento cuando se trata de causales justificadas que incluso a la luz de la Biblia podrían verse como motivos de conciencia entre Dios y la madre.

La sentencia es clara y dicta textualmente: ...no se incurre en delito de aborto, cuando con la voluntad de la mujer, la interrupción del embarazo se produzca en los siguientes casos: (I) Cuando la continuación del embarazo constituya peligro para la vida o la salud de la mujer, certificada por un médico; (II) Cuando exista grave malformación del feto que haga inviable su vida, certificada por un médico; y, (III)  Cuando el embarazo sea el resultado de una conducta, debidamente denunciada, constitutiva de acceso carnal o acto sexual sin consentimiento, abusivo o de inseminación artificial o transferencia de óvulo fecundado no consentidas, o de incesto.

Sin embargo, en la actualidad la dignidad de la mujer se está poniendo por encima de cualquier norma y prácticamente todos los casos de aborto son justificados ante la ley. Precisamente, una de las tres causales de aborto despenalizadas por la legislación colombiana, cuando el embarazo constituya peligro para la salud o la vida de la mujer, ha sido una de las causas más ambiguas, debido a que no solo se habla de salud física, sino también de salud mental, basada en la definición otorgada por la Organización Mundial de la Salud: “un estado de completo bienestar físico, mental y social”. No son pocos los casos en los que las mujeres han apelado a esta causal, argumentando sencillamente que no están preparadas para ser madres y esto afecta su salud mental.

De esta manera lo define el médico y pastor cristiano Alejandro Llanos: “El aborto ha pasado a ser casi como un método de planificación, apelando al derecho de la mujer de no truncar sus planes. Estamos endureciendo nuestro corazón.

Cuando uno estudia medicina, está educado y formado para defender la vida. Dentro de la carrera, los médicos sabemos que hay ciertas enfermedades que pueden poner en peligro la vida de la mujer en el embarazo y son muy específicas. Ante una emergencia de estas, en un momento dado hay que decidirse por el aborto para salvar la vida de la mujer. Sin embargo, el punto con la sentencia actual es que dice “vida o salud de la mujer” y cuando hablamos de salud, el abanico se abre porque se pone desde el punto de vista social y mental. Entonces, si en un momento dado el embarazo implica un truncamiento en el libre desarrollo de la personalidad de la mujer, ella puede aducir que va en contra de su salud mental y por lo tanto está justificado.

Se escudan en el riesgo que puede existir para la salud o tranquilidad de la madre, desconociendo que todo en la vida tiene su riesgo. Creo que esta sentencia que está rigiendo, bajo la que hay por lo menos un aborto diario, es como negar todo lo que se ha logrado en la ciencia. Es un motivo de oración y ayuno porque implica un cambio en las leyes y no es nada fácil”, asegura y lo exhibe en paralelo con una cita del enetista y director del proyecto Genoma Humano, Francis Collins, que dicta lo siguiente: “Permítaseme detener aquí para señalar que la conclusión de la ley moral existe; esto es un serio conflicto con la filosofía posmodernista actual que dice que no existe el bien y el mal absoluto y que toda decisión ética es relativa”. Dicho de otra manera, ¡Ay de los que llaman a lo malo bueno y a lo bueno malo, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo! Isaías 5:20.

Ante las otras dos causales, el pastor Llanos también es bastante enfático:

Causal 2: Cuando exista grave malformación del feto que haga inviable su vida, certificada por un médico.

“Este es un tema de conciencia de la pareja delante de Dios. Si hay un diagnóstico en el que efectivamente se dice que no es compatible con la vida, pueden tomar esa decisión delante de Él. Pero aquí el punto es que la sentencia y los protocolos que se manejan dictan que si a un médico le llega una paciente con este requerimiento, tiene tres días (no le pueden dar más) para que decida. Si hay duda de que el bebé venga mal, el médico no tiene derecho de tener una junta médica y comprobar si efectivamente viene bien o mal. No está permitido tener un consenso con otros colegas ni corroborar la información dada por otro médico. Todo lo que es el método científico de corroborar, pasa a un segundo plano y hay que proceder”. Lo más lógico sería que si existe esperanza de un tratamiento para el niño, su vida sea preservada.

En el caso de Brasil, por ejemplo, frente al actual contexto y gravedad del virus del Zika que se cree, ha producido 4.120 casos de microcefalia, se ha apelado a la esperanza de un tratamiento y el ministerio de salud decidió negar las solicitudes de aborto a las mujeres que contraigan Zika durante la gestación.

En Colombia sin embargo el caso es diferente. Recientemente, una mujer puso en revuelo al país por solicitar un aborto a sus 32 semanas de gestación, debido a que su bebé tendría microcefalia porque la madre contrajo Zika durante el primer trimestre de embarazo. Decenas de médicos se negaron a realizar el procedimiento objetando que el feto sobreviviría a las condiciones del ambiente; sin embargo, como se trataba de un “aborto legal”, finalmente el procedimiento fue autorizado y el bebé murió. Esto a pesar de que mucho se explicó sobre la posibilidad de un tratamiento o de la capacidad del bebé de sobrevivir.

Causal 3: Cuando el embarazo sea el resultado de una conducta, debidamente denunciada, constitutiva de acceso carnal o acto sexual sin consentimiento, abusivo o de inseminación artificial o transferencia de óvulo fecundado no consentidas, o de incesto.

“Este igualmente es un tema de conciencia. El asunto es que si la mujer llega con un documento, firmado por un juez, el médico no puede aducir nada. Ni siquiera piden pruebas de medicina legal para corroborar si hubo una violación. En conclusión, no vale el criterio médico. Si el médico presenta objeción de conciencia, es obligado a remitir a la mujer a otro médico o entidad donde sí se realice el procedimiento. No importa si hay tratamiento o esperanza, porque si se determina que constituye un riesgo, según la legislación actual, hay que proceder con el aborto y esto no puede continuar”, afirma el pastor.

El doctor Antonio Cruz, en su libro ‘Bioética cristiana, una propuesta para el tercer milenio’, brinda una profunda reflexión sobre la problemática del aborto: “Los cristianos primitivos se caracterizaron por su respeto a la vida, aún no nacida, precisamente en medio de un mundo que solía practicar habitualmente el aborto e incluso, el infanticidio. El mensaje de Jesús acerca del amor a los enemigos, de no dar respuesta a la violencia con la misma violencia, la convicción de que no se vence el mal con el propio mal, sino con el bien, creó con la iglesia del primer siglo, un ambiente de consideración y dignificación de todo ser humano. Jesucristo, además de salvar la infranqueable barrera moral entre Dios y el ser humano, contribuyó decididamente a revalorizar la vida. Pero no solo se condenaba el aborto, sino también toda actitud que promoviera y legitimara la muerte. Los primeros cristianos supieron ser coherentes con su fe y su defensa de la vida, oponiéndose abiertamente a la pena de muerte, la guerra, la participación de los creyentes en el ejército, siendo críticos por tanto con la defensa de la propia vida: el homicidio, la tortura, el suicidio, la eutanasia.

En la actualidad, todo esto debería hacer reflexionar al pueblo de Dios para que su defensa de la vida no se limite a una cómoda condena del aborto, hecha desde la distancia y la falta de compromiso. Estar contra la muerte de criaturas inocentes, es también abrir vías de ayuda a las mujeres que experimentan su embarazo como una experiencia de injusticia y soledad. Las declaraciones de principio y las acciones legales pueden ayudar, pero es menester articular sistemas reales y actitudes personales para hacer que el aborto resulte innecesario. ¿Cómo se mira en las congregaciones evangélicas a las adolescentes solteras que quedan embarazadas?

¿Y a las madres solteras, qué consejo se les da? ¿Cómo reaccionan los padres y los abuelos creyentes? ¿Qué razones aporta la propia familia? Aquí es donde se ve si se trata a favor de la vida. En muchos casos, la decisión de abortar la provocan los mismos parientes por motivos absolutamente egoístas.

Estar en contra del aborto no es solo fomentar el cambio de mentalidad frente a la madre soltera, sino también promover una mejor educación sexual de los niños. Multiplicar los centros de ayuda psicológica, espiritual, jurídica y económica para las niñas y mujeres que atraviesan por esta dificultad; facilitar la adopción de bebés a tantas parejas que lo desean y que tanto se les dificulta.

Lo importante no es condenar teóricamente la interrupción voluntaria del embarazo, sino entender y difundir el evangelio de Cristo para que la triste realidad del aborto, deje de tener cabida en nuestro mundo”.

Lo invitamos a leer el artículo “razones para no abortar” en la edición N.32, (junio de 2013) de Hechos&Crónicas, en la que se explica, a través de diferentes testimonios, por qué la respuesta siempre está en respetar la vida.

Por: María Isabel Jaramillo (@MaiaJaramillo)

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