Martes, 27 Octubre 2015 21:57

¿Por qué a nosotros?

Cuando una pareja que no puede tener hijos logra quedar en embarazo, es un milagro increíble; pero cuando el bebé nace con alguna complicación, es desalentador, la fe empieza a tambalear. Esta es la historia de Lucas López Ariza contada por su padre Pedro Rolando López a Hechos&Crónicas.

Lucas es una bendición para nuestras vidas, todos los días lo bendigo y le digo que lo amo. Es importante vivir un día a la vez y hablarle con palabras sabias para que sus cicatrices no definan su identidad, sino que sean la evidencia de una batalla ganada en su pasado.

Cuando Lucas nació el 9 de agosto de 2014 el desconcierto se apodero de nosotros. Dios nos había dejado claro que él era una bendición para nuestras vidas desde antes de su nacimiento, porque después de tener tres diferentes diagnósticos médicos que aseguraban que mi esposa Ángela y yo no podíamos tener hijos, y saber que dentro de ella se formaba un bebé, reforzó el hecho de que esa criatura es un milagro para nuestra familia.

Cuando vimos por primera vez a nuestro hijo con lunar gigante que cubría su mejilla, oreja, cuero cabelludo y cuello del lado izquierdo de su cabeza, dudamos de los regalos de Dios. Nos preguntamos: ¿por qué a nosotros?

Un problema congénito

Hace un año pensaba que cuando la adversidad toca nuestra puerta es porque hemos hecho algo malo, hasta de forma inconsciente, pero Dios nos llevó de su mano para aceptar lo que está pasando con Lucas y continuar adelante con nuestra vida para lograr Su propósito en nosotros.

En la sala que nació Lucas ningún médico tenía claro el nombre de esta marca de nacimiento, nadie daba respuestas. Se activó en mí la necesidad de buscar una explicación lógica y científica de lo que sucedía.

Luego de investigar e indagar con personas, familias, organizaciones y páginas web sobre lo que tiene mi hijo Lucas, encontramos que esa mancha de nacimiento se llama Nevus Congénito Melanocítico Gigante (NCMG), condición poco conocida en Colombia y clasififi cada como enfermedad rara o huérfana. Se presenta en uno de 500.000 nacimientos en el mundo (www.naevusglobal.org).

Luego de varios exámenes descubrimos que el lunar es benigno y se presenta durante el periodo de gestación. Hasta el momento no se conoce la causa por la que aparece, tampoco se puede diagnosticar.

Nuestra duda creció… ¿por qué fuimos escogidos para tener un bebé con esta condición? ¿Qué seríamos capaces de hacer por él? ¿Qué riesgos implicaría? ¿Saldríamos de nuestra zona de confort? ¿Cuál es el propósito de todo esto? Y con muchas preguntas sin respuesta decidimos dar un paso de fe hacia un mundo desconocido.

Caminar por fe y no por vista

Mi esposa y yo dejamos nuestros trabajos para crear en honor a nuestro hijo, la fundación “Lucas Quiere Prevenir” (www.lucasquiereprevenir.org) con el firme propósito de apoyar a otras familias que atraviesan la misma circunstancia.

Fue confiar en la sabiduría que Dios nos había dado para tomar la mejor decisión en pro del futuro de nuestro hijo. Esta condición solo puede manejarse con tratamientos especiales o por medio de cirugía, pues existe un alto riesgo de que el lunar se transforme en cáncer de piel (melanoma), en piel de tortuga o roca, o producir problemas neuronales.

No es fácil tomar esta clase de decisiones, sabemos que muchos padres deciden no hacer nada por razones válidas, pero nosotros decidimos arriesgarnos.

En búsqueda de la mejor opción

Contemplamos la mayoría de opciones médicas en Colombia para iniciar la remoción del NCMG de Lucas. Luego de consultar con seis familias de otros países que ya habían realizado este procedimiento, recomendaban practicar la cirugía entre los seis y nueve meses de edad. En ese momento encontramos uno de los mejores especialistas del mundo y decidimos que por medio de donaciones podríamos recaudar el dinero suficiente para pagar las cirugías necesarias viajando a otro país, dejando el trabajo de ocho horas al día para pasar 24 horas con mi familia. Muchos pensaron: ¡vacaciones!, pero no fue así.

Al llegar a nuestro destino (Chicago, EE. UU.), solo debíamos velar por los cuidados de Lucas; fueron momentos muy estresantes. Sin embargo, saber que estábamos juntos en familia, teniendo claro lo que dice Eclesiastés 4:12b ¡La cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente!, nos ha hecho más fuertes. Las lágrimas no se hicieron esperar después de la primera cirugía, nos dividimos las tareas del hogar, dejamos de lado las noches de descanso, para dormir los tres en una misma habitación y estar pendientes de cambiar tubos de drenaje cada cuatro horas, y cada semana realizar las expansiones de piel que necesita Lucas.

El milagro de generar piel

Las expansiones consisten en tomar dos jeringas cargadas con una solución salina que deben inyectarse en dos puertos ubicados en el pecho y cabeza de Lucas hasta lograr una tensión en su piel, y milagrosamente, generar más tejido. Esos momentos son un verdadero trabajo en equipo: mientras mi esposa lo abrazaba para alimentarlo, yo realizaba el procedimiento cuidadosamente para no lastimarlo.

Esperando la siguiente cirugía

Días después nos mudamos a otra ciudad de los Estados Unidos donde permaneceríamos dos meses en espera de la siguiente intervención. La rutina de cuidados continuaba pero esta vez con más roles. Mi esposa se encargaba de los almuerzos y el aseo de los baños; yo de los desayunos y lavandería; y juntos, del orden y cuidado de Lucas. Nos apoyamos el uno al otro para enfrentar una nueva etapa que era aliviada con nuestras visitas a la iglesia y las salidas del fifi n de semana. Enfrentamos momentos difíciles mientras nos adaptábamos, claro, sin dejar de lado espacios de intimidad y comunicación con Ángela.

Como padres, nos sentíamos incómodos cuando la gente acechaba a Lucas por tener una expansión de piel en su cabeza, muchos especulaban antes de preguntar. Gracias a Dios persevero en una relación íntima con Dios. Sin Él esto sería imposible.

Iniciamos esta aventura, llevamos nuestros primeros kilómetros. Sabemos que si Dios no está en el primer lugar de nuestras vidas, todo se puede derrumbar, seguimos adelante para que poco a poco vayamos aclarando el propósito de todo esto; estamos seguros de que en unos años miraremos atrás para maravillarnos del plan perfecto que Dios ha tenido con todo esto.

Apoyemos a Lucas

El sueño de Pedro y Ángela es remover totalmente el nevus de Lucas. Aún quedan siete cirugías de nueve. Se necesitan USD 203,462, es decir, un aproximado de $600 millones de pesos colombianos. Todos podemos ayudar a través de donaciones.

La revista Hechos&Crónicas lo invita a conocer más sobre la historia de Lucas López Ariza a través de este vídeo:

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