Miércoles, 28 Septiembre 2016 18:05

¿Cómo deben ser los mejores cristianos?

Personas, esposos(as), amigos, padres, profesionales, hijos y etc., etc. ¿Perfectos? No, pero sí mejores.

Henry Amorocho Moreno es un economista barranquillero de 54 años que dedica algunas horas del día, con su esposa Bertha Lilia, a hablar con el Señor, es decir, a orar… orar por la paz en Colombia, orar por la buena gestión del gobierno, orar por la educación universitaria en el país, orar por los más pobres y desvalidos, orar por los enfermos y así, por diversos sucesos que ocurren a diario.

Fue bautizado como cristiano, congregante de la iglesia Casa Sobre la Roca, en Bogotá, el 3 de septiembre de 2005 y, según dice él, todo se inició como un proceso de inquietud espiritual e intelectual. “Comencé a visitar a la iglesia los domingos desde julio de 2005, luego seguí asistiendo los primeros sábados cuando se programa el ayuno mensual, lo cual fue por invitación de nuestros amigos Jaime y Carolina quienes fueron amablemente insistentes en el proceso del bautismo.

Seguí con entusiasmo el curso de Vida Nueva, preliminar al bautismo, y ahí fue cuando empecé a conocer al cristianismo. Pero añado que la decisión del bautizo no fue fácil porque sabía que ya había sido bautizado, recién nacido, en una iglesia católica y como que no veía claro que el bautismo cristiano fuera diferente al católico. Pero lo hice de nuevo y ahora me hace feliz.

Pero, eso sí, quería para mi bautismo que se dieran no dos condiciones sino dos beneficios: que fuera un sábado en Bogotá y que el oficiante fuera el pastor Darío Silva-Silva. Cuando Jaime y Carolina me aseguraron que había bautizos el sábado 3 se septiembre de 2005 y que quien iba a oficiar era el pastor Darío, no dudé ni un instante porque mis deseos se estaban cumpliendo a cabalidad ante esa evidencia contundente del llamado del Señor”.

Casi… casi que no

Pero como a los éxitos se llega luego de subsanar algunas dificultades, “me ocurrió que el sábado 2 de septiembre tuve la tentación de aceptar un cargo para trabajar con un prestante político como su asesor principal, con un alto salario pero con la singularidad de que debía estar disponible los siete días de la semana ya que la política en ciudades y pueblos de Colombia se celebran en los fines de semana. Si aceptaba, pues adiós iglesia pues sus cultos o servicios, que incluyen siempre un excelente sermón, se realizan los domingos.

La respuesta a la situación fue clara, respetuosa y coherente con la nueva vida que iniciaba: no aceptar el cargo público porque perdería el encargo del Señor de asistir a Casa Sobre la Roca los domingos… era claro: no podía dejar a Dios a un lado, a mi familia y a la Academia. Al tener en cuenta lo anterior, salí de la entrevista con los políticos para hablar directamente con Bertha Lilia, mi esposa, para exponerle mi decisión de seguir a Cristo y no a la política local. Luego de una larga conversación de pareceres, ella optó por apoyarme y acompañarme al bautizo.

El día del bautizo fue uno de los más felices en mi vida pues escuchamos la Palabra y fuimos a la pila bautismal con infinita alegría y hasta lloré cuando se produjo la inmersión. Cuando salí del agua cesaron mis lágrimas, quizás lágrimas de emoción, no porque hubiera perdido algo, y todo fue alegría. El vacío que sentía antes, un vacío espiritual que se convertía en vacío material, eso desapareció y percibí la presencia de Dios en nuestras vidas y a Cristo habitando en nuestros corazones. ¡Gloria a Dios, esa era la compañía que necesitábamos!

Recuerdo que a mi lado estaba el pastor Darío y en la otra orilla mi amada esposa y algunos amigos de la iglesia y luego celebramos el cumpleaños con mi familia.

En el liderazgo he podido experimentar enormes satisfacciones porque el Señor me permitió participar en la formulación de dos proyectos principales para mi iglesia: el estudio y la promoción para la entonces posibilidad de crear la universidad cristiana integral y la transformación de la Cooperativa Redil de multiactiva a cooperativa de ahorro y crédito.

En el ministerio de Nehemías, he tenido la posibilidad desde 2008, construir y edificar un excelente espacio de estudio de la Palabra de Dios con mi equipo, conformado por tres hermanos en la fe y sus esposas, bajo el liderazgo del pastor Álvaro Lozano y su esposa María Claudia, en el que, además, compartimos fraternalmente las familias.

Cabe agregar que el servicio al Señor a uno lo llena de enorme satisfacción y produce tesoros en el cielo y aquí en la tierra; cada una de nuestras familias crece integralmente de la mano de Dios. Y esto redunda en que cada día somos mejores personas, mejores amigos, mejores esposos y etc., etc.

Siento el cumplimiento del propósito de Dios cuando observo que hemos hecho el tránsito de la labor en los altos cargos del Estado, a la labor de consultoría, de docencia universitaria y asesorías empresariales en distintos espacios académicos y del sector público, a nivel nacional y territorial.

Esto lo visualizo cuando en desarrollo de dichas actividades se me permite impactar a quienes les transmito conocimientos en espacios gerenciales mediante el compartir de la convergencia que tienen dichos temas con la aplicación de la Palabra de Dios, mucha de ella contenida en la Biblia.

En desarrollo de mis cátedras y conferencias, expongo que de la aplicación de los principios y valores consagrados en la Biblia, líderes como Jesús, José, David, Daniel y Salomón, entre otros, han dejado invaluables testimonios que apalancan a las ciencias de la Economía, la Administración, el Derecho y su Jurisprudencia, entre otros tantos”.

¿Cómo es su relación con Dios?

“Es diaria, constante y fluida. Comienza con el primer pensamiento de la mañana para Él y con el agradecimiento por todo lo sucedido y por el propósito que espero cumplir en su compañía. Luego inicio mi oración y realizo mi devocional diario. Mis encuentros con Cristo son constantes porque me considero instrumento y actúo con dependencia absoluta de Él.

En el evento de haber llegado a Cali como subgerente financiero de una empresa de servicios públicos, sin conocer a nadie comercialmente hablando y conseguir en la primera visita para arrendar apartamento, que el dueño sin conocerme, sin referencia alguna y aún sin haberle anticipado algún pago nos diera las llaves del apartamento porque venía en mi familia y en mí credibilidad, ¡no dejó de sorprenderme!

Otra experiencia ocurrió en el Centro de Convenciones de Neiva cuando unas 3.000 personas que atendían mi conferencia sobre aspectos tributarios del contrato estatal, quedaron sorprendidas cuando les manifesté que no hay constitucionalista, ni tributarista como Jesús.

Claro que una cosa son las leyes divinas y otras las humanas, pero nuestra legislación tributaria se debe honrar con el pago de los impuestos allí consagrados porque esa ley es producto de la autoridad humana debidamente constituida. Las religiones y las creencias no se pueden constituir en obstáculo para el pago de los tributos. Dicha esta aclaración, el público en Neiva se pone de pie y ofrece a este conferencista un reconocimiento a manera de aplauso al cual se le responde de manera inmediata con la frase de que todo cristiano no debe olvidar que ¡la gloria y la honra son de Dios!

Finalmente, mis relaciones con mi esposa y con nuestros hijos, con mi iglesia y nuestros amigos son hoy más que excelentes. No importa el momento que atravesemos, si es de alegría o de algunas lágrimas, todo nuestro amor es producto de la presencia de Dios en nuestros corazones. Tener a Cristo en nuestros corazones nos hace poseedores de muchas ventajas”. Si tú, amigo lector, no tienes a Cristo en tu corazón, ensaya, empieza, y te darás cuenta de que estamos en lo cierto.

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Este medio impreso cuenta con el respaldo de la iglesia Casa Sobre la Roca.

 

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