Lunes, 31 Julio 2017 21:46

“Qué bueno que el señor haya creado la familia”: José Ordoñez

Todo empezó cuando el joven José Bernardo Ordóñez López, nacido en Bogotá el miércoles 28 de febrero de 1968, se aficionó a escuchar por radio todos los días al mediodía cuando, al entonces número uno de los profesionales del chiste.

Se trataba de Montecristo quien, desde Medellín vía RCN, tenía un sintonizado programa de una hora para contar chistes y solo chistes. José Ordóñez lo escuchaba con un radio de pilas mientras vendía rodajas de piñas frescas en las afueras del estadio de fútbol Alfonso López de Bucaramanga.

Al recordar estos avatares de su vida, Ordóñez, reconocido en Colombia y en el exterior por su programa Ordóñese de la risa. Dice que los dos grandes amores de su vida son su esposa Yasmith y el Atlético Bucaramanga. Gracias al Atlético tuvo una infancia bonita, y ahora ya adulto, gracias a Yasmith goza de un bello hogar que no tambalea a pesar de lo mucho que debe viajar por su profesión de comediante muy solicitado en distintos escenarios.

Yasmith, dice José, “es una esposa maravillosa que se enamoró de mis sueños”.

Agrega que tuvo, según él, el infortunio de no haber nacido en su hermosa y amada Bucaramanga. “Nací en Bogotá, pero la Notaría donde hicieron mi registro de nacimiento se incendió y como mis padres resolvieron trasladarse a Bucaramanga, me registraron en mi Ciudad Bonita”.

Llegaron a Bucaramanga a vivir en una modesta casa en el barrio San Pedro debajo del Viaducto García Cadena, cerca al barrio San Martín. Ahora, como él viaja mucho por Colombia y sobre todo por el exterior, ella desarrolla en casa una eficiente labor en diferentes asuntos para suplir las ausencias temporales de su esposo.

Nace el humorista

Por primera vez en 1987 se presentó en el programa de Caracol TV Sábados Felices. Su padre escribía y organizaba el libreto y José lo desarrollaba e interpretaba. En 1988 ganó el Campeonato Nacional de Cuentachistes del famoso programa y recibió como premio un automóvil que para esa época costaba $2.417.000.oo. Lo vendió y compró un taxi que pocos meses después le robaron.

Estudió la primaria en Bucaramanga, en el Centro Educativo Bellavista, donde, según él, se convirtió en el dolor de cabeza de profesores y compañeros a quienes imitaba. Así, poco a poco fue desarrollando su talento escénico.

En la parte posterior de sus cuadernos siempre anotaba chistes nuevos y buenos a los que agregaba un acento profesional indispensable para llevarlos a un escenario o transmitirlos por radio.

Pastor y orador cristiano

Se radicó en Bogotá con su padre, donde poco a poco fue desarrollando el éxito y popularidad de las que todavía hoy disfruta. En la fría capital también encontró a Dios. Fue en la iglesia cristiana integral Casa Sobre la Roca donde el fundador y presidente, pastor Darío Silva-Silva, le abrió fraternalmente las puertas del templo.

Hoy José ostenta el título y distinción de pastor y varios domingos al año es predicador en los cuatro cultos de la iglesia. Siempre… siempre, el templo se llena de congregantes que gustan escucharlo y lo aplauden con vigor, que ríen con sus chistes y lloran con sus reflexiones.

El poder de la unión matrimonial

Resumen del sermón del pastor José Ordóñez el lunes 24 de abril en la Iglesia Casa Sobre la Roca en Bogotá.

Entonces Dios el Señor hizo que el hombre cayera en un sueño profundo y, mientras este dormía, le sacó una costilla y le cerró la herida. De la costilla que le había quitado al hombre, Dios el Señor hizo una mujer y se la presentó al hombre. Génesis 2:21-22.

Hoy destacamos el hecho de la unión matrimonial. Cuando veo a un hombre solo, pues solo veo a un hombre. Si yo estoy solo, soy un bobo sin gracia, pero… pero si usted me ve y a mi lado está mi esposa, las cosas cambian. Incluso me puede saludar: “buenos días don José, o buenas tardes señor Ordóñez”.

Se nota cuando mi mujer está a mi lado, eso me dignifica y brinda valor a mi vida. Caminar al lado de ella es espectacular porque me siento completo, siento que estoy con el ser humano más grandioso sobre la tierra. Y esto también sucede con usted, amigo mío, usted solo no vale tanto pero con su esposa usted vale mucho.

Dice la Palabra: Por eso el hombre deja a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y así los dos se funden en un solo ser.

Aquí es cuando Dios empieza a hablar de poder. Se funden dos que antes eran uno y otro y pasan a ser uno solo. Esas dos personas entienden que todas las decisiones hacia adelante se toman como si fueran decisiones de un solo ser. Esa es una de las más importantes consecuencias del matrimonio bien fundado y mejor llevado.

Cuando vamos al altar nos explican con claridad la ecuación de uno más uno no son dos, sino la unión de la que resulta solo uno.

Allí, en el altar, el hombre dignifica a su mujer. Públicamente la viste de honor, la trae a un altar para presentársela a Dios y para unirse con ella en matrimonio ante, quizás, aterrados testigos. Este hombre se compromete con su mujer y la familia de ella, así como con la suya propia, para llevar una vida de respeto mutuo. Aquí él deja puntos muy claros: “si estoy aquí es porque quiero que nos casemos y que ella, ahí conmigo frente al altar, sea mi esposa durante toda nuestra vida”.

Además, haré de ella la mujer más feliz sobre el planeta y al decir “Sí, sí quiero casarme con ella”, estoy firmando un pacto y un juramento para siempre.

Lo que dice la novia antes de subir al altar: Papá y mamá: he venido a este altar, ante la presencia de Dios, a decirles con cariño que ya no estaré más con ustedes, que recibo la pertenencia más grande, el tesoro más bello que Dios me entrega, mi esposo de por vida.

Y reitera el novio, próximo a sellar el matrimonio de por vida:

Padre y madre, traje las llaves de la casa, las llaves de soltero, para evitar que cuando tenga el primer problema con mi esposa sienta la tentación de refugiarme debajo de las faldas de mamá. He decidido ser un hombre y aprender a enfrentar las dificultades. Te prometo que seré fiel a ti mujer, siempre fiel. Estaré contigo para serte fiel porque en el acto permanente mismo del matrimonio hay poder y bendición.

Bebe el agua de tu propio pozo, el agua que fluye de tu propio manantial. ¿Habrán de derramarse tus fuentes por las calles y tus corrientes de aguas por las plazas públicas?

Son tuyas, solamente tuyas, y no para que las compartas con extraños. ¡Bendita sea tu fuente! ¡Goza con la esposa de tu juventud! Es una gacela amorosa, una cervatilla encantadora. ¡Que sus pechos te satisfagan siempre! ¡Que su amor te cautive todo el tiempo! Proverbios 5:15-20.

En este pasaje, la Biblia habla de la fidelidad como un río, un caudal, ¿Han visto un río lleno de vida? ¿Han visto imágenes del Amazonas? Es un solo caudal con una fuerza impresionante, sirve para regar los sembrados, generar energía eléctrica, que haya transporte, navegación, dice el verso que es como un árbol plantado junto a corrientes de agua, y alrededor hay árboles y pájaros, aves y pesca.

Cuando un hombre entiende la fortaleza de lo que significa ser fiel a una sola mujer, es ese caudal impetuoso, un río lleno de abundancia, que tiene la capacidad de enfrentar las dificultades de la vida.

Señor, te damos gracias hoy por lo bueno que fuiste cuando creaste la institución del matrimonio, qué bueno que pensaste en nuestras esposas, qué bueno que creaste la familia.

Por todo lo que has hecho, Señor, este pueblo aquí congregado, hacemos el firme compromiso de que nuestras familias, nuestros matrimonios, nuestras vidas y todo lo que amparamos en Tu Palabra son y serán el fundamento de esta Roca inconmovible y fuerte.

Foto: Cortesía José Ordoñez.

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Este medio impreso cuenta con el respaldo de la iglesia Casa Sobre la Roca.

 

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