Jueves, 28 Mayo 2015 16:54

Amor imposible que fue posible

El enorme templo de la iglesia Casa Sobre la Roca, en Bogotá, estaba repleto. Una familia ucraniana iba a relatar su testimonio de vida. El pastor Darío Silva-Silva, fundador y presidente de la iglesia, los había invitado a relatar en público algo de su vida conmovedora. Allí estaban Isaiev Levgen con su esposa Svetlana y sus hijas Anna, de 9 años, y Oleksandra, de 15. Aquí presentamos un resumen.

Testimonio de Isaiev, el esposo

“Mi pasado me apena pues durante diez años consumí heroína, estuve tres veces en la cárcel y pagué un precio muy caro por mi vida pues soy VIH positivo hace 23 años y le preguntaba a Svetlana: “¿cómo puedes amarme, cómo Dios me puede amar si todos me rechazan y nadie me necesita?”, soy una maldición, no solo para mí sino para mi país, entonces, me rechazaron mi familia y mis amigos, pero mi esposa seguía hablándome de su amor, diciéndome: “créeme, tu vida va a cambiar”.

Pasaron tres meses, ella tocó a mi puerta, era miércoles, todavía recuerdo ese día, ella me dijo: hijito: “perdona”, ella pidió orar y ayunar y yo sabía que ella, a los 17 años, había sido madre soltera de una niña; todo el mundo me rechaza, pero todavía alguien me necesita y esta gente tan rara, cristianos, esta mujer loca con valentía va a ayunar y a orar por mí durante tres días y tres noches.

Cuando ella se fue y cerró la puerta algo se quebrantó en mi corazón, un muro se rompió durante esos días. El sábado en la noche ella volvió a tocar a mi puerta, cuando mi corazón ya estaba listo para escucharla, para recibir lo que iba a decirme… el domingo me tomó por la mano y me llevó a la iglesia, era 4 de abril de 2004, día de Pascua y yo recibí a Cristo. Dios me sanó cuando solo quería arrepentirme y morir en paz pues tenía varios diagnósticos pero no sabía que Dios podía hacer tantas cosas en mi vida, solo quería recibirlo y terminar en paz, pero Él hizo un milagro en mi vida, me regaló una bella esposa. Somos dos personas diferentes, ella nunca consumió drogas, nunca tuvo problemas con el alcohol, nunca estuvo en la cárcel, salió del colegio con las mejores notas, pero Dios también la llevó a la iglesia en el 2004 y ahí nos encontramos, yo le pregunté algo en dos palabras: Svetlana, ¿sí será posible algo entre los dos a pesar del diagnóstico que tengo?

Ella me dijo: “dame una noche para pensar”, y luego me expresó: “vamos a tratar” y todo ha salido bien aunque nuestro pastor nos rechazó dos veces para bendecirnos. Él explicaba: “Svetlana, tú sabes que el amor puede venir o irse. Recuerda que él tiene un diagnóstico terrible, ha tenido problemas con drogas, ha estado en la cárcel y está muy enfermo”, pero Svetlana dijo dos palabras: “Te amo”, y a la tercera vez el pastor nos bendijo y Dios hizo un milagro en nuestra familia, no le pasó nada a ella con mi enfermedad y tenemos dos hijas biológicas sanas y yo puedo decir solo esto: “Cualquier cosa podemos hacer si Dios nos apoya”.

Testimonio sobre la familia

Cuántas dificultades teníamos, cuántas pruebas, pero Dios siempre estaba con nosotros, siempre había una salida. Cuando nos casamos, Dios nos bendijo y mi esposa quedó embarazada, ella tenía mellizos pero solo uno sobrevivió, Anna que hoy tiene 9 años y cuando Svetlana estaba en el hospital, ella experimentó muchas cosas negativas pues la sociedad maltrata a la gente con VIH. Ella recibió este sueño en su corazón, quiso adoptar por lo menos un niño con este diagnóstico, y al salir del hospital me dijo: “querido, vamos a adoptar un niño”, y yo le dije: “claro, vamos”, pero ella me dijo, “no un niño normal”, y yo reí diciendo: “de ¿la luna?”, dijo: “no, vamos a adoptar un niño con el mismo diagnóstico tuyo y en el 2007 adoptamos el primer año con VIH en nuestro país donde nadie adoptaba niños con ese diagnóstico; nosotros lo hicimos de una manera abierta, no teníamos miedo de nada ni de nadie y lo enseñamos a todo el país y nos llamaban locos, pero dijimos: es nuestra decisión, vamos a hacer lo que Dios nos ha dicho; luego adoptamos al otro niño y después dos niñas a la vez y ya queríamos parar pues en aquel momento ya éramos padres de siete niños.

Dios nos bendijo otra vez, mi esposa quedó embarazada, otra vez de gemelos, pero otra vez la tragedia sucedió en nuestra familia, enterramos a dos bebés uno vivió 10 minutos y el otro dos días; en aquel momento pensé que no solo perdería a mis bebés sino que perdería a mi esposa, porque ella se encerró por tres semanas y se alejó de la familia, volvía a casa por las noches; estas tres semanas las pasó en las tumbas de nuestros bebés y los asuntos de la casa los debía hacer yo y una noche cuando volvió de la tumba de los niños, me dijo: “¿no crees que estoy loca?”. En estas tres semanas hablaba con mi Dios, y recibí como respuesta estas palabras: “Perdona, deja de ir y recibe”. Así que decidimos perdonar a este médico.

Perdimos dos niños pero Dios nos dio otros dos

No sabía que ella iba a decirme más, me dijo, vamos a adoptar a aquella niña que rechazamos dos veces y grité no, no, yo no estoy listo para enterrar por tercera vez a mi bebé, porque mi corazón no es de piedra, me duele, tengo heridas por haber perdido a los niños, pero ella me dijo, amado, vamos a llevar a esta niña a nuestra familia y los médicos decían que iba a vivir solo dos o tres años pero mi esposa dijo, por lo menos ella va a conocer lo que significa tener mamá y papá, cualquier ser sin manos, sin piernas, a esta niña, vamos a regalarle nuestro amor de mamá y papá, era tan difícil hacerlo pero fuimos a este hospital, era un hospital donde los niños ya están muriendo y llevamos a nuestra familia, ella de verdad estaba en una condición muy grave, tenía el Sida en la última etapa, ya se estaba muriendo, tenía dos tuberculosis, de pulmones y de huesos, cuando la llevamos a nuestra casa lloré al verla escupir sangre de sus pulmones, era totalmente calva, porque recibía quimioterapia, empezamos a orar y ayunar y no pasó un día sino un mes pero nosotros creíamos que nuestro Dios podía salvarla y la sanó de tuberculosis y esta es nuestra hija, esta niña ahora está con nosotros, se llama Alexandra.

Adoptamos a otro niño y mi esposa tenía tantas ganas de quedar embarazada pero los médicos decían que era estéril y la doctora que la veía le dijo Betlania “tú nunca vas a quedar embarazada, ya tiene ustedes nueve hijos, tienen los hijos para amarlos, cuidarlos, pero Betlania tenía tantas ganas de tener otro bebé y la doctora dijo: los médicos no tienen poder, pero ella sabía que nosotros éramos creyentes y dijo una palabra especial: “Nosotros no podemos hacer nada, pero nuestro Dios sí” y después de adoptar a otro niño después de Alexandra, Dios hizo otro milagro en nuestra familia, mi esposa quedó embarazada y la tercera vez no teníamos gemelos pero nació una niña sana.

Queríamos parar, cien por ciento, pero adoptamos a Yuri, una niña con parálisis cerebral. Ahora les presento a Oleksandra.

Oleksandra

Cuando yo estaba en mi país en aquel hospital, no podía moverme, era una condición muy grave, no recuerdo cómo encontré una oración, y cada noche me esforzaba y me arrodillaba a orar el Padre Nuestro; en el hospital me maltrataban, me decían que nunca nadie me iba a llevar a su familia, que nadie me necesitaba, por eso yo no soñaba estar en una familia, pero una vez me dijeron que habían llegado unas personas que querían llevarme a su familia, pensé que era una broma, que ellos querían maltratarme otra vez, pero no era broma, estas personas me visitaron una y otra vez y finalmente prometieron llevarme a su familia y el 25 de diciembre me llevaron, antes de mi cumpleaños, estoy muy agradecida con Dios porque ellos me acogieron. En ese hospital me sentía terrible, todos los niños en aquel hospital soñaban solo con una cosa: “estar en una familia”, estoy tan contenta con Dios…

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