Lunes, 21 Noviembre 2016 21:11

“Si está en descuento, yo entro”: Oniomanía o adicción a las compras

“Me siento deprimida”, “estoy angustiada”, “me falta el aire, tengo que salir”, estas son solo tres de las cientos de frases que usan la mayoría de mujeres con la convicción de que gastar aliviará la ansiedad o el disgusto.

Caso de la vida real (Parte 1)

“Llevo casada 15 años con mi esposo, confieso que el matrimonio no ha sido fácil. Mientras él trabaja en sus negocios, me dedico a mis tres hijos, a mantener la casa en orden y a atenderlo a él a pesar de nuestra falta de diálogo y discusiones constantes… Eso me ha llevado a sentirme deprimida, es una situación aburridora y constante. A veces por tanto encierro quiero salir corriendo, pero no a caminar sino a comprarme cosas. Sí, me encanta vestirme bien y tener accesorios lindos en mi ropero así no los necesite. Entonces, cuando me disgusto con mi esposo, gasto de mis ahorros y de la tarjeta de crédito que tengo. Casi siempre llevo a alguna de mis dos hijas quienes me entienden y me acompañan cuando estoy con la nota abajo. Me fascinan las ofertas, me inventé la siguiente frase: -si está en sale, yo entro”.

Me fascinan las ofertas de buenos almacenes, amo lo zapatos, los bolsos, y la plata se va, pero me trae un leve contentamiento. Obviamente cuando llega el extracto de la tarjeta, mi esposo se va para atrás y nuevamente empieza la batalla campal en mi hogar. Él me recrimina todo el tiempo que soy una enferma, que soy una adicta a las compras, y aunque no lo veía de esa forma, en el grupo de consejería al que asisto, me han confirmado que padezco este mal que al parecer es común en mujeres y se conoce como oniomanía”, cuenta Elizabeth Castro a Hechos&Crónicas.

Oniomanía o compra compulsiva

El Diccionario de psicología de Umberto Gallimberti, explica que “la oniomanía o compra compulsiva es un trastorno psicológico cuyo síntoma es un deseo desenfrenado por comprar sin una necesidad real, frecuente en personas que padecen trastornos del estado de ánimo. Esta psicopatología suele estar asociada con trastornos depresivos y baja autoestima, aunque la compra compulsiva puede estar presente en otras enfermedades mentales como el trastorno bipolar o el trastorno límite de la personalidad”.

Problema frecuente ¿en mujeres?

Científicamente, se ha demostrado que la población femenina es más propensa a volverse compradora compulsiva que la masculina. Cifras aseguran que en Estados

Unidos, aproximadamente un 80% de los compradores compulsivos son mujeres.

El psicólogo español José Antonio Molina, especialista en adicciones y director del centro Psicohealth, en Madrid, asegura que “a pesar de la idea de que son las mujeres las mayores adictas a las compras, en realidad la diferencia radica en el tipo de productos que adquieren unas y otros. Por ejemplo, las mujeres compran más joyas, lencería o cosméticos; mientras que los varones compran teléfonos móviles, informática, tecnología...”, señala Molina para el diario El Mundo de España. “Una cosa es que a ellas les guste más ir de compras y otra muy distinta es que sean más adictas”, señala el doctor Javier Garcés, presidente de la Asociación de Estudios Psicológicos y Sociales.

Un estudio realizado entre los años 1997 y 2000 sobre consumo y liderado por Molina, muestra que las diferencias que se observaron no fueron cuestión de género sino de edad: “Los jóvenes cada día son más consumistas que sus predecesores. Nadie mayor de 65 años tiene problemas de adicción a las compras; mientras que jóvenes entre 16-17 años han crecido ya educados en el consumo, sin ninguna sensación de riesgo”, explica el investigador.

¿Qué lleva a que las mujeres compren más?

“La mujer es más presa del consumismo que el hombre. Hay mucho más permiso para que la mujer compre”, asegura el psicólogo Manuel Saravia, quien explica algunos factores por los cuales ellas gastan más

- La mujer tiene más exigencias que el hombre en relación al consumo.

- Gran porcentaje de las mujeres manejan el tema económico en su casa y eso hace que tengan más facilidad para comprar.

- Actualmente, ellas son más independientes y manejan su propio dinero.

- La depresión influye en este problema. Muchas utilizan las compras como una forma de escapar de la tristeza y sus problemas.

¿Cómo saber si sufro oniomanía?

Los síntomas más comunes de adicción a las compras son:

- No solo gastan dinero sino más de lo que tienen de forma regular.

- Sus vidas giran pensando en cuál será su próxima salida para comprar algo.

- Compran por horas o compulsivamente y sin pensar.

- Sienten que ir de compras es una manera de tener el control sobre sus vidas, pero con drásticas consecuencias, como el endeudamiento, la quiebra económica, discusiones de pareja, culpa, pérdida del trabajo y la diversión.

- Sufren falta de confianza.

- En casos extremos, son capaces de robar, presentan cambios en los hábitos de sueño y alimentarios, entre otros.

- No solo van a centros comerciales, también gastan tiempo ordenando por teléfono los productos que se venden por televisión.

- Algunas mantienen en secreto sus compras porque saben que para los ojos de muchos lo que hacen no es correcto.

- Sus compras compulsivas, generalmente son una forma de calmar sentimientos de soledad y depresión.

- Les gusta ver ofertas por celular, computador y compran on-line.

- Presentan sentimientos de culpa luego de haber comprado de esa manera.

- Les angustia perder una compra.

- Son vulnerables a la publicidad y anuncios mediáticos.

Auxilio, ¡soy adicta!

Caso de la vida real (Parte 2)

“Cuando en consejería me dijeron que padecía oniomanía o adicción a las compras, me costó afrontar el problema, pero me costó más, cuando me di cuenta que esto sucedía por mi pésima relación con mi esposo. ¡Estaba desesperada, endeudada, y mi corazón vuelto nada! La crisis de ese momento me hizo volver a Dios, estuve muchos años alejada de Él y hoy veo la necesidad de reencontrarme con el dueño de mi vida. Mi consejera me ha ayudado bastante con el tema de las compras, me ha dicho que se puede curar siempre y cuando arregle mis problemas conyugales. Con Dios todo es posible y sé que saldré de esta”, concluye Elizabeth.

Si usted presenta un caso similar al de Elizabeth y es consciente que el tema se convirtió en adicción, es recomendable pedir ayuda profesional.

Cualquier tipo de adicción trae consecuencias. Sin importar cuánto tiempo haya estado en el problema, es fundamental disponerse para que Dios abra una senda, Él lo hará, siempre y cuando deje de decirse a usted mismo que puede solo. Admita su debilidad y reconozca que no logrará nada en sus fuerzas. Si usted se preocupa de las cosas de Dios, Él se encargará completamente de usted. Por eso me regocijo en debilidades, insultos, privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte. 2 Corintios 12:10.

Expertos recomiendan:

- Cuando vaya a hacer compras haga una lista de los productos que necesita. ¡Respétela!

- Evite pasar horas frente a medios de comunicación para evitar comprar lo que le están promocionando.

- Haga un presupuesto detallado. Así reducirá gastos.

- Conozca cuánto dinero tiene y para qué está destinado. Pida sabiduría.

Por: Jennifer Barreto | @BarretoJenn

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