Martes, 25 Octubre 2016 22:25

Ser feliz es cuestión de método

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La vida cada vez se hace más difícil; sin embargo, todos queremos vivir bien y ser felices. Para muchos es cada vez más complicado, debido al gran mito que existe de que la verdadera felicidad es un fin y no un estado permanente.

El pastor Darío Silva-Silva, en su libro ‘El fruto eterno’, realiza la siguiente reflexión: “El ser humano en el Edén era feliz; y, por lo tanto, vivía alegre. La tristeza era algo desconocido totalmente para él antes de la caída. Adán fue diseñado por Dios para ser feliz, pero perdió su felicidad, y, con ella, su alegría por una sola causa: el pecado.

El gran poeta francés Albert Samain escribió un verso terrible pero realista: “El hombre es un animal triste”. Alejada de Dios, ¿qué es lo que busca la humanidad caída? Ser feliz. La búsqueda de la felicidad es instintiva en el hombre; pero -como la practica a toda costa, por sus propios medios, en su propia prudencia-, el único resultado que obtiene de esta manera es aumentar la tristeza, hacer más grande el vacío interior, acrecentar eso que se llamó en el siglo pasado, con muy buen juicio, la “angustia existencial”.

El desengaño, la amargura, el resentimiento, llevan al hombre a tropezar y caer cada vez más profundamente. El alcohol, las drogas, el sexo desordenado, la codicia de los bienes materiales y, con lamentable frecuencia, la búsqueda de lo trascendente por caminos equivocados -sectas ocultistas, falsas religiones, etc- no pueden satisfacer al hombre. Agustín de Hipona enseñó, en forma muy acertada, que el ser humano nace con un gran vacío interior que sólo se puede llenar con la presencia de Dios. Poreso, es inútil buscar la felicidad en opciones distintas. Todo lo que el hombre pretenda para ser feliz es un esfuerzo perdido fuera del camino de Dios.

El deseo del corazón de Dios es que seamos felices en el cielo y vivamos felices, también, aquí en la tierra. Si Dios es Padre –como lo es- la pregunta que podría servirnos es simple y directa: ¿qué padre quiere ver sufrir a sus hijos? Con mayor razón, Dios nuestro Padre lo único que quiere es que sus hijos seamos completa y absolutamente felices.

Sofonías es un profeta adecuado para creyentes de hoy. En una escritura sobre la relación de Dios con su pueblo se deleita diciendo: Porque el SEÑOR tu Dios está en medio de ti como guerrero victorioso. Se deleitará en ti con gozo, te renovará con su amor, se alegrará por ti con cantos como en los días de fiesta. »Yo te libraré de las tristezas, que son para ti una carga deshonrosa. Sofonías 3:17-18.

El Señor está en medio de nosotros. ¿Hemos creído realmente a Jesús cuando afirma que donde haya dos o más reunidos en su nombre, él estará en medio de ellos? Para quienes no lo dudan, será real también que Él se deleita con gozo en medio de los creyentes, que les renueva su amor. El Señor se alegra por nosotros con cantos y llama a la tristeza ‘una carga deshonrosa’. Dios es un ser infinitamente y eternamente alegre, y su Palabra dice que nosotros, sus hijos, somos su alegría”.

Pero entonces, ¿qué es la felicidad?

La felicidad, más que una meta final, es un estado permanente. No es la ausencia de dolor o de problemas, sino la sana actitud con que se enfrentan todas las situaciones de la vida. Es la plena confianza en que Dios tiene el control de todo en nuestras vidas.

La escritora y psicóloga chilena, Pilar Sordo, brinda una serie de pasos para construir ese estado permanente que se llama felicidad. Estos pasos complementan la relación con Dios y el fruto que el Espíritu Santo deposita en nuestros corazones. El primer requisito que ella recomienda: tiempo, paciencia y constancia.

1. Hacer el bien

Hacer un favor o prestar un servicio es la mejor manera de comenzar. No es teoría, ser solidario hace que sucedan cosas buenas, hace que veamos otras realidades, además, siempre recibimos algo de vuelta.

2. Vivir el momento y disfrutar las pequeñas cosas

No hay que estar buscando cosas extraordinarias para ser felices. El día está lleno de pequeños momentos que la vida regala: una sonrisa, un postre, una persona agradable. No hay que hacer una lista de lo que me hace feliz y las cosas que debo hacer para ello. Hay que vivir el momento y disfrutarlo.

3. Dar las gracias

Ser agradecido es quizás lo más importante. Ser amables con los demás, reconocer lo bueno que hacen y apoyarnos en ellos reduce el estrés y el maltrato cotidiano que vivimos en la calle, al volante o en una fila de banco.

4. Encontrar una pasión

¿Hay algo que te gusta hacer? No importa lo que sea, tejer, correr, pintar… la idea es alimentar una pasión, en vez de estar pensando en solucionar todos los  problemas, enfócate en esto que te genera tranquilidad, las respuestas que estás buscando, llegarán poco a poco.

Para ser feliz, deje a un lado la ansiedad de conseguir lo que quiere. Dedíquese a disfrutar lo que tiene y recuerde que usted está en manos de Dios. Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes. 1 Pedro 5:7

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