Jueves, 20 Abril 2017 17:25

Que no le pique la lengua para agradecer

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Una de las primeras palabras que me enseñó a decir mi mamá fue “gracias”, y a lo largo de mi vida he comprendido la importancia de esas dos sílabas. Tal vez usted considera que agradecer no es importante y cree que eso ni le quita ni le pone a su existencia, pero no es así. Varios estudios comprueban que dar gracias mejora nuestra vida 100%.

Su raíz

De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española, la palabra “gracias” con la semántica de agradecer o dar gracias, proviene de la frase gratias agere (dar gracias). En la Vulgata se encuentran algunos ejemplos:

• Accipiens septem panes et pisces et gratias agens fregit. “Tomando los siete panes y los pescados, dio gracias, los partió…”. Mateo 15:36a.

• Et accipiens calicem gratias egit et dedit illis dicens. “Después tomó la copa, dio gracias, y se la ofreció diciéndoles…”. Mateo 26:27.

La palabra “gracias” proviene del latín gratia, la cual deriva de gratus (agradable, agradecido), y en origen gratia en latín, signifi ca la honra o la alabanza que sin más se atributa a otro, para luego significar el favor y reconocimiento e un favor. Gratus y gratia vienen de la raíz indoeuropea “gwera” (alabar en voz alta).

Agradecimiento y salud

Es muy cierta la frase del escritor Francisco de Quevedo en la que asegura que “el agradecimiento es la parte principal de un hombre de bien”. ¿Quiere vivir saludable? Acostúmbrese siempre a agradecer. Algunos estudios lo comprueban.

• Mejora la salud mental: un estudio de la Asociación Americana de Psicológica, asegura que los adolescentes que acostumbran a agradecer, tienen mejor comportamiento en la escuela y más esperanzas, a diferencia de los menos agradecidos.

• Aumenta el bienestar: una investigación publicada en el Journal of Personality and Social Psychology, concluye que estar consciente de las cosas por las que hay que agradecer incrementa el bienestar.

• Esto se debe a que se tiene una visión más positiva y en ocasiones más objetiva sobre un problema determinado.

• Mejora el rendimiento intelectual: el Journal Happiness Studies, dice que los estudiantes que tienen los promedios más altos, así como una mayor integración social son los que sienten gratitud.

• Ayuda a dormir mejor: la investigación publicada en Applied Psychology, aconseja escribir por lo que está agradecido durante 15 minutos. Es una terapia liberadora que relaja y mejora el sueño.

• Se convierte en mejor amigo: psicólogos aseguran que el hecho de ser agradecido, impulsa el comportamiento pro-social y lleva a ayudar a otras personas.

• Cuida el corazón: el American Journal of Cardiology indica que la gratitud y las emociones positivas, se vinculan en la variabilidad del ritmo cardiaco, lo que puede ser utilizado en el  tratamiento de la hipertensión.

Más allá de estudios científicos

No tenemos que esperar a que nos digan que agradecer mejora nuestra salud si está escrito en la Biblia, tampoco esperar al Día de Acción de Gracias para agradecer a Dios por todo lo que nos ha dado, debemos hacerlo a diario. 1 Tesalonicenses 5:18 dice: den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús.

Si usted no acostumbra a dar gracias, sencillamente es un ingrato. El apóstol Pablo no permite a los creyentes ninguna excusa para albergar el desagradecimiento. Sin importar las luchas o pruebas de nuestra vida, Dios nos manda a encontrar razones para agradecerle siempre (ver Hechos 5:41; Santiago 1:2-3; 1 Pedro 1:6-9). Esa es Su voluntad.

Si usted no está obedeciendo esa orden, no está siguiendo la voluntad de Dios. Piénselo de esta manera: si no es fácil agradecer para usted, tampoco será fácil que encuentre la voluntad de Dios. O para decirlo de otro modo, si le cuesta ser agradecido, le costará seguir la voluntad de Dios que es buena, agradable y perfecta. ¿Necesita alguna motivación? Aquí tiene tres razones por las que Dios quiere que sea agradecido…

1- Dios lo ordena: ver Filipenses 4:6; Colosenses 2:7; 1 Tesalonicenses 5:18). Por lo tanto, todas las formas de ingratitud son pecaminosas. Pablo ordenó a los Colosenses Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos. Colosenses 3:15.

2- La gratitud reconoce la soberanía de Dios: Con un corazón agradecido, usted puede decir en medio de cualquier situación, “Alabado sea Dios”. Ese tipo de actitud ve más allá de la circunstancia, ve el plan de Dios. Quienes son agradecidos ven la mano de Dios en todas partes y dicen: “Dios, te agradezco por los tiempos de paz, por los difíciles, por las enfermedades, etc., porque sé que usarás esas cosas para mi bien y Tu gloria”.

3- Dios juzga la ingratitud: William Shakespeare escribió: “Cuánto más defrauda tener un hijo ingrato que el diente de la serpiente. Ingratitud, demonio con corazón de mármol.” Si Shakespeare comprendió la actitud hostil detrás de la ingratitud, imagine lo que Dios debe pensar sobre ello. La ingratitud es la esencia de un corazón no regenerado; es uno de los pecados más intolerables.

A pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se extraviaron en sus inútiles razonamientos, y se les oscureció su insensato corazón. Romanos 1:21.

Reflexión

Max Lucado, en su libro “Cada día merece una oportunidad”, dice lo siguiente: Dios se percata del corazón agradecido, ¿Por qué? ¿Acaso está obsesionado consigo mismo? No. En cambio, nosotros sí. La gratitud eleva nuestra mirada, nos quita los ojos de las cosas que nos faltan para que podamos ver las bendiciones que poseemos. Nada acaba con el frío invernal del día como la brisa caribeña de la gratitud. ¿Necesitas un cambio de vientos?

La gratitud siempre es una opción: Mathew Henry optó por ella. Cuando el famoso erudito fue acechado por ladrones que le robaron el bolso, escribió el siguiente diario: “Primero quiero dar gracias porque nunca antes me habían robado; en segundo lugar, porque así se hayan llevado mi bolso no me quitaron la vida; en tercer lugar, aunque se llevaron todo lo que tenía, no era mucho; y en cuarto lugar, porque me robaron a mí y no fui yo el que robó”.

Haz de la gratitud tu estado emocional básico y verás cómo das gracias por los problemas de la vida. Que no nos pique la lengua para agradecer.

Por: Jennifer Barreto - @BarretoJenn

Foto: 123RF

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