Martes, 27 Octubre 2015 16:16

La nueva frontera digital

Desde la invención del cinematógrafo el mundo había perdido su capacidad de asombro. Hitos técnicos como el cine sonoro, la llegada del color y las imágenes tridimensionales llegaban como artificios novedosos, generaban oleadas de interés, hasta que terminaban por convertirse en estándares o ser abandonados por su elevado costo.

Con la llegada de la televisión, a mediados del siglo pasado, muchos predijeron la muerte de la radio, o del cine. Una cosa era ver historias proyectadas en pantalla gigante, con estrellas perfectamente maquilladas y producciones impecables; y otra muy diferente contemplar la vida en tiempo real, a miles de kilómetros de distancia, en una caja mágica instalada en medio de la sala, justamente el lugar de privilegio que ocupaba antes el aparato de radio, con la inmediatez que no podía ofrecer el teatro local y sin pagar entrada.

La cinta de video significó una revolución en calidad técnica y narrativa de los productos de televisión; comenzó un desarrollo formal de la industria, dando origen a diversos géneros, formatos, estilos y lenguajes de contar historias. La ficción y realidad encontraron un lugar de privilegio para instalarse en los hogares y mentes de la audiencia.

Si bien el cine y la televisión no desaparecieron, la hegemonía de la televisión ha tenido amenazas que vienen de su propia tecnología. En la década del 70 el nacimiento del videocasete y el concepto de consumo de contenido por demanda, comprando o rentando películas, levantó nuevas voces que predecían otra vez la extinción del cine y el declive de la televisión; sin embargo, cuatro décadas y múltiples formatos después, el video casero se convirtió en un aliado del cine y la TV, especialmente al servir de estímulo de los estrenos de secuelas fílmicas, mediante la tradición de las maratones de películas.

Y en este punto de la historia una nueva realidad se ha venido tomando poco a poco la industria: la digitalización de contenidos en un principio, y la generación nativa digital después, sumadas al fácil acceso a la tecnología, vienen produciendo desde hace un par de décadas, un fenómeno de convergencia nunca antes visto en la historia. Los grandes canales, cadenas y conglomerados de comunicaciones, que en el pasado acaparaban la preferencia del televidente con sus presupuestos multimillonarios y costosas campañas de mercadeo y relaciones públicas, y las casas productoras que los alimentaban, están viendo amenazada su hegemonía por pequeños productores independientes con grandes restricciones técnicas, limitados equipos de producción y gran osadía creativa, que están penetrando segmentos cada vez más amplios de gusto de audiencia; hablando lenguajes más cercanos a las diversas comunidades, y aportando con sus productos puntos de vista, ideas y soluciones muy alejadas del manejo politizado de los conglomerados de producción industrial.

¿Qué significa esta transición para los cristianos del siglo XXI?

Con los nuevos retos vienen nuevas oportunidades. Nunca antes en la historia ha sido más barato producir contenidos de calidad; hoy existen diversos medios para formar equipos en producción, encontramos cientos de tutoriales para aprender a editar, usar cámaras o producir efectos; incluso cómo convertir nuestro teléfono inteligente en una mini cámara de cine, con grabación de alta calidad HD.

En esta coyuntura de transformación, Internet se ha levantado como la nueva frontera digital; ese “santo grial” de las comunicaciones que todos quieren conquistar pero pocos logran entender. El fenómeno contemporáneo de los youtubers está desafiando a los creadores de contenido a buscar nuevos lenguajes, propuestas, y maneras de atraer las audiencias. Los presupuestos de publicidad de las agencias están siendo diseñados cada vez más tomando en cuenta las estadísticas de Twitter que los ratings de los canales.

Que nada nos detenga…

¿Qué nos impide entonces contar historias, trascender las barreras de la religión y comunicar esa vida que Jesús nos enseñó a respirar con sus cortometrajes narrados en forma de parábolas?

Tal vez debamos volver a estudiar al contador de historias por excelencia, aquel que atraía multitudes para que lo escucharan hablar durante horas. Si en los tiempos de Jesús hubieran existido las redes sociales, me puedo imaginar los servidores colapsados cada vez que el Hijo del Carpintero pasaba por una región; las redes estallando con millones de likes y reproducciones.

La breve historia del hijo perdido, narrada en Lucas 15, es la historia final de un tríptico que completa el cuadro de la búsqueda. Jesús narró con tremenda carga dramática una trilogía de historias que concluye con la vuelta a casa de un pequeño rebelde que da un giro de 180 grados en su vida, un pequeño que perfectamente podríamos ser usted o yo.

El eco de esas tres historias sigue resonando dos mil años después; el peso del significado de sus figuras literarias, el poder de la restauración de su protagonista; la pasión de los personajes que se embarcaron en estas búsquedas... y como ésta, hay decenas de historias: la mujer que desafió a la multitud para tocar el manto del Maestro, el niño que salió de su casa con dos pescados y cinco panes para escuchar un predicador y presenciar un milagro poderoso, la mujer que quebró el frasco de perfume como imagen de su propio corazón…

Esa frontera digital está siendo usada por millones de personas para comunicar toda clase de mensajes, errores, aciertos, ideas, opiniones, pero cada vez es más extendido el entretenimiento ligero y los mensajes vacíos que solo buscan risas fáciles, efecto de shock y millones de likes. ¿Qué diferencia podríamos lograr si uniéramos el poder de la tecnología con la creatividad sin límites que está disponible para nosotros mediante la inspiración del Espíritu de Dios? ¿Qué impacto lograríamos si uniéramos técnicas clásicas como animación, marionetas, Stop Motion, teatro de sombras, con las pequeñas historias de nuestros testimonios, las victorias de otros, las maravillas que Dios obra en quienes nos rodean?

Qué espera, ¡hágalo!

¿Qué le detiene? ¿Tiene un teléfono con cámara y acceso a un computador con conexión a Internet? ¿Tiene una pequeña historia qué contar? ¡Anímese! No espere más; descargue un tutorial de cómo escribir guión de cortometraje, escriba su historia, póngala a prueba con gente que sepa del tema, haga los ajustes y vuelva a consultar, toque puertas y lleve su historia a su cuenta gratuita de YouTube para que la vean familiares, amigos y pueda ser difundida. Inscríbala en competencias, muéstrela a sus contactos.

Anímese pensando esto: ese contador de historias que cambió el destino de la humanidad, es el mismo que prometió: ustedes harán cosas todavía mayores de las que yo he hecho. Juan 14:12c (TLA).

Recuerde que…

Hay una frontera por explorar, y Dios ha prometido darnos todo territorio que pisen nuestros pies. Esta promesa aplica también para las fronteras virtuales… ¿qué está esperando para avanzar?

Visto 1184 veces

logo-con-transp4

Revista Hechos&Crónicas es la opción perfecta para los lectores que quieren estar bien informados de lo que pasa en Colombia y el mundo. Analiza desde la perspectiva cristiana integral con cifras, datos y hechos, temas sociales, económicos, religiosos, políticos, deportivos, del mundo del espectáculo, entre otros.
Este medio impreso cuenta con el respaldo de la iglesia Casa Sobre la Roca.

 

Contáctenos

Revista H&C

Tel: (571) 6346100 ext 1090
Cel: (57) 320 275 0899
Email: servicliente@revistahyc.com
Dir: Cll 104 # 14a - 22 
Bogotá - Colombia