Miércoles, 06 Enero 2016 16:09

Amor en forma de app

El crecimiento acelerado de la tecnología y su uso diario en muchas áreas de la vida, ha tomado nuevos caminos que podrían llegar a ser tanto beneficiosos como peligrosos. 

Las relaciones sociales han entrado en una era donde el punto de encuentro e interrelación es la tecnología pero ¿qué pasa cuando el amor y las relaciones empiezan a depender de aplicaciones y redes para poder crecer?

“Empecé a usar Tinder por aburrimiento luego de que varios amigos me comentaran acerca de esta aplicación. Al comenzar a usarla, encontré mujeres de todo tipo, desde aquella que buscaban una charla y una cita hasta las que solo querían sexo y otras ocurrencias sin compromiso. Salí con una universitaria con la que habíamos tenido un match (coincidencia de gusto en esta App) y con la que llevaba chateando un par de días, y la experiencia fue buena. Hasta el momento me ha gustado la aplicación, pero sé que no es para todo el mundo. Hay que saber cómo usarla y con quién concretar una cita, ya que puedes hallar gente que busca pasarla bien como otra que no”, comenta un bogotano de 26 años.

“En la App –como en la vida real– una puede encontrarse con todo tipo de personas: honestas, infieles, intensas, pervertidas, tímidas, etc. No digo que Tinder sea malo, solamente que creo –o bueno, en mi caso “sé”– que no es para todos, en especial para aquellos que no tenemos la paciencia de ser coquetos vía chat. Tinder puede ser divertido, confuso y complicado. No es fácil y no es para todos. En definitiva, no es para mí. A mis 28 años soy lo suficientemente adulta y segura de mí misma para decir: sí, usé Tinder y no me gustó. Regreso al mundo tradicional “de los viejitos” en donde tal vez sea más “difícil” –o menos complicado, depende de quien lo vea– conocer gente”, explica Elva González, una bloguera en México.

Esta par de testimonios reflejan las dos caras de una tendencia que cada vez cobra más fuerza no solo en Colombia sino en el mundo: la búsqueda del amor o de algo similar a través de aplicaciones móviles. Tinder es la aplicación más popular para conseguir citas, aunque también son conocidas Happn, Bumble, Down Dating, Coffee Meets Bagels, How About Me, OkCupid, entre muchas otras.

Algunas cifras de Tinder hablan mucho de esta tendencia: al día se realizan más de 1.6 billones de escogencias entre los usuarios (swipes) y de ellas resultan 26 millones de coincidencias (match) entre quienes usan la aplicación. En total se han registrado más de 9 billones. Estas cifras son un consolidado de los 126 países donde se encuentra disponible esta App.

A febrero del 2015, Tinder reportaba 50 millones de usuarios donde 54% son solteros, y casi 10 millones activos por día. Por segundo en esta App hay 16.600 swipes y 300 matches.

Estos números revelan que la interacción que proporciona este tipo de aplicaciones es amplia ya que con un solo toque en la pantalla del celular, puedes tener contactos de todo el mundo. Las redes sociales, Apps, páginas web y chats en la red son las nuevas formas en donde muchos han buscado relaciones amorosas aunque la mayoría sin compromiso o para pasar el rato, con puntuales excepciones. Es allí donde radica el peligro de estas conexiones sociales con el propósito de una relación o vinculación sentimental, la idea del no compromiso.

“Resulta curioso que muchos estudios basados en el amor a través de chats y de diferentes páginas web especializadas en contactos, afirmen que la mayoría de usuarios apuntan en un principio para pasar el rato y divertirse y que al amor solo es secundario si bien ha de surgir de forma espontánea; sin embargo, ingresan sus datos, muchos ponen sus fotos, determinan gustos y preferencias y descartan candidatos/as sin apenas intercambiar información”, comenta Núria Costa, psicóloga licenciada en la Universidad Ramon Llull de Barcelona, (Blanquerna) y Colegiada por el Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña (COPC).

En esta búsqueda del “no compromiso”, los criterios para conocer una persona se transforman y pasan de evaluar a profundidad a una persona: su vida, sentimientos, espiritualidad, etc. y se centran más a la descripción del físico para obtener algo momentáneo.

“Las relaciones amorosas virtuales son platónicas en el sentido de que con ellas no se puede satisfacer de una forma plena. Si las relaciones virtuales acaban en relaciones presenciales dejan de ser una cosa para convertirse en otra, ya que en las relaciones virtuales la relación es lo único que importa, no las personas”, señala Victoria Bescós Calleja, Coordinadora de Multimedia y Comunicación en la Universidad Abierta de Cataluña, en su artículo “Del amor platónico al amor virtual”.

Todo es lícito, pero no todo conviene

«Todo está permitido», pero no todo es provechoso. «Todo está permitido», pero no todo es constructivo.

En la era de las aplicaciones móviles donde casi todo se puede tener a través de un celular inteligente, este versículo de 1 Corintios 10:23 cobra vigencia. Aunque la Biblia muestra muchos casos donde el amor llegó de formas muy extrañas: Isaac no buscó a su esposa Rebeca, la conoció luego de que un criado de su padre la encontrara, mediante una señal de Dios; José encontró al amor de su vida en la tierra donde por años estuvo esclavizado y Jacob trabajo 14 años y fue engañado por su suegro para obtener la mano de su esposa Raquel.

Hoy internet es el medio ideal para muchas personas casadas y que llevan una excelente relación amorosa. Los casos abundan.

Desde la perspectiva de las “relaciones exprés” el tema es delicado y no recomendable. La motivación de las personas detrás de tales perfiles es, en su mayoría, un placer momentáneo o de una relación sin compromiso.

Como lo explica el pastor Darío Silva-Silva en su libro Sexo en la Biblia “a través de la televisión, el cine, los videos, algunos periódicos y revistas, y aun medios tan sofisticados como Internet, se lleva hoy a la gente, no a una cultura sexual ordenada y fiel, sino a una casi del todo animal, en cuyo seno hombres y mujeres buscan satisfacer sus necesidades fisiológicas, sin sospechar el costo incalculable que acarrean cinco o diez minutos de placer”.

El problema no surge con la aplicación a no ser que sea desarrollada con el fin de buscar sexo, como es el caso de la App Pure, sino con el propósito o motivación con el cual se usa, como lo afirma Andrei Molina, pastor de jóvenes de la Iglesia Casa Sobre la Roca, “Este tipo de aplicaciones no son buenas ni malas. La pregunta es ¿cuál es el motivo por el que yo abro una aplicación o una red social? Porque se pueden tener encuentros sexuales por Facebook, donde se encuentran los datos de las personas y a través de un inbox (mensaje) se concreta o también se puede ver a la persona, enviar imágenes y escribirse en un chat. Tinder es igual de peligroso a Facebook. Una cosa son las redes sociales, aplicaciones o páginas que son construidas con el propósito de compartir y otra tener relaciones sexuales. Si yo abro una red social o entro a una aplicación con las motivaciones incorrectas, de por sí, esa red o App ya se vuelve algo muy peligroso”, explica.

El uso de este tipo de Apps y redes sociales está supeditado al usuario aunque no es conveniente a la hora de buscar el amor verdadero o entablar relaciones serias. En el océano inmenso que es internet, hay de todo tipo de personajes, lo mejor es no exponerse para no recibir sorpresas desagradables y dolorosas.

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