Viernes, 27 Mayo 2016 17:53

Huérfanos digitales

Vivimos en una sociedad que comprende como progreso todo avance tecnológico y que cambia día a día la forma en que funciona la familia. Sin embargo, esto trae grandes consecuencias para los niños que crecen ignorados por sus padres.

Recientemente, la organización chilena ‘Educa Chile’ lanzó la campaña «No más huérfanos digitales», que busca sensibilizar a los padres sobre el uso desmedido del teléfono celular frente a los hijos. Para la entidad, “se considera huérfano a un niño cuyos padres están ausentes. En la actualidad son muchos los niños que sufren de desatención de sus padres por el uso del Smartphone; razón por la cual se les denomina ‘huérfanos digitales’, debido a la brecha que el mal uso de estos dispositivos crea al interior de la familia”. Y es que las cifras son alarmantes.

Un estudio de la Universidad de Washington encontró que al 44% de los padres se les dificulta poner atención a sus pequeños cuando los lleva al parque. Esto quiere decir que casi la mitad de los niños están desatendidos y en riesgo de accidentes aun cuando sus padres están cerca. A pesar de la escasez de cifras al respecto, en los últimos años se ha detectado un preocupante ascenso de las lesiones en niños, y muchos médicos consideran que este aumento está directamente relacionado con el creciente uso de dispositivos móviles por parte de los padres.

Nos estamos perdiendo su infancia… la mayoría de padres coincidimos en que los niños crecen demasiado rápido, pero en el día a día prestamos más atención a la rutina diaria y a cosas sin importancia que a dedicarnos a acompañar su crecimiento.

¿Qué ocurre?

Algunos padres simplemente no nos damos cuenta. La agitada vida diaria nos exige estar informados y un paso adelante para desenvolvernos en el mundo. Facebook, Twitter, Instagram, Pinterest, correos, chats... todo esto, sumado a la cantidad de trabajo que se puede adelantar desde un teléfono móvil, se está robando el tiempo con nuestros hijos. El Smartphone nos distrae de prestar suficiente atención a los pequeños.

Durante el estudio de la Universidad de Washington, los investigadores vieron que cuando un niño intentó interrumpir a un adulto que usaba su teléfono, este no respondió en un 56% de los casos. Por otro lado, si el adulto estaba hablando con otro adulto o haciendo otras actividades no relacionadas con su móvil, solo el 11% no respondió.

Aunque algunos sienten culpa por este comportamiento, para otros (casi el 25%) no tiene nada de malo ver el correo electrónico y navegar por internet mientras sus hijos juegan. Sin embargo, ¿cuánto tiempo libre tenemos por día?

Haga la cuenta: Si usted tiene un horario promedio de ocho horas de trabajo diarias y dedica una hora en ir y otra en volver a su lugar de trabajo, usted pasa cerca de 10 horas fuera de casa. Suponiendo que dedica un par de horas a sus hijos antes de la hora de dormir, ¿cuánto de ese tiempo es realmente para ellos? ¿Cuánto para su celular?

Peor aún. Según el Dane, 41,9% de las mujeres tiene alguna ocupación laboral fuera del hogar. Casi la mitad de las madres deben dejar a sus hijos al cuidado de terceros para llegar a compartir unos pocos minutos junto a ellos cada día. El panorama es más desalentador cuando se piensa que además del celular, hay otros distractores como el televisor que disminuyen la calidad de tiempo con los niños.

Lo que pocos padres tienen en cuenta es que este comportamiento es un tipo de maltrato emocional. “Este lo padecen los niños que constantemente son ignorados, ridiculizados, insultados, rechazados, confinados, despreciados, regañados o subvalorados por sus propios padres”, explica la sicóloga infantil María Isabel Guerrero.

El maltrato emocional proviene principalmente de los padres, pues ellos son la fuente de autoestima del niño. Así que si ellos no les brindan la aprobación y el reconocimiento que requieren para consolidar y fortalecer su personalidad, su estabilidad emocional puede tambalear. Ignorarlos es un gran primer paso para que esto ocurra. La sicóloga sicoanalista Clara Maya Gallego lo complementa así: “Cuando las personas significativas para el niño lo ignoran o descuidan, este se siente vulnerado y como consecuencia va a tener sentimientos de inseguridad, dificultad para valorar a los otros y establecer vínculos, resentimiento con otras personas, que impulsan deseos de venganza y retaliación”, asegura.

Además de lo inseguros y poco amados que hacemos sentir a nuestros pequeños, detengámonos por un momento a pensar en el ejemplo que les estamos dando: Abandono, desatención, desorden en las prioridades, falta de interés y empatía por los demás, etc. Esto no debe ser así, el mandato de Dios es que los enfoquemos en el camino correcto, con nuestro ejemplo y con nuestras enseñanzas. Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará. Proverbios 22:6.

¿Qué hacer?

Usted debe estar analizando en su cabeza si es o no uno de estos padres. Recuerde que como en todo vicio, aceptarlo es el primer paso, así que comience por preguntarse lo siguiente:

• ¿Cuántas horas al día dedico a revisar mi celular y cuántas a compartir con mis hijos sin interrupciones?

• ¿Qué recuerdo tendrán sus hijos de usted en unos años? ¿Estará su celular en ese recuerdo?

• Si sus hijos le hablan mientras está atendiendo su celular, ¿cuál es su reacción?

• ¿Dónde guarda su celular mientras está en casa o comparte con sus hijos?

Sepa establecer límites

Recientemente, el portal bebésymás.com publicó cinco consejos para desintoxicarse del celular y dedicar más tiempo a los hijos:

- Ponga horarios. Estipule horarios en los que sus hijos no estén con usted para utilizar el móvil. Por ejemplo, cuando estén en el colegio o por la noche después de acostarlos. Usted también está en todo su derecho de disfrutar de su teléfono, solo sea sabio.

- Deje el móvil en casa cuando salga con sus hijos. Empiece por ratos cortos y vaya alargando el tiempo. Es una adicción, así que paso a paso.

- No responda llamadas ni mensajes que pueden esperar. No hace falta coger el móvil enseguida. Aprenda a distinguir lo que es verdaderamente urgente.

- Silencie el móvil. Comience por silenciarlo para evitar caer en la tentación de cogerlo cada vez que suene una notificación.

No lleve el móvil encima. Si lo lleva en el bolsillo no aguantará la tentación de mirarlo a cada rato, así que cuando esté en casa con los niños destine un lugar para que todos descarguen sus celulares. Esto funciona muy bien con los hijos adolescentes que de igual manera ignoran a sus padres.

Recuerde que, finalmente, es usted quien tendrá que dar cuentas a Dios por el corazón de sus hijos y por lo que hizo o dejó de hacer como padre.

¿Quiere seguir perdiéndose la infancia de sus pequeños por un frío aparato? Los hijos son una herencia del Señor, los frutos del vientre son una recompensa. Como flechas en las manos del guerrero son los hijos de la juventud. Salmo 127:3-4.

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