Miércoles, 20 Enero 2016 22:44

¡Pilas!... que comenzó el semestre

Con el inicio de una nueva etapa para muchos jóvenes en la universidad, también llega una oleada de nuevos conocimientos, amigos y costumbres. Pero no todo lo que se ve, aprende y comparte en la Universidad ayuda al crecimiento personal y espiritual de los alumnos.

Hechos&Crónicas le da algunos consejos para que su cristianismo no muera en las aulas.

Libreta, lista. Ipad, listo. Horario, listo. En unas pocas semanas muchos jóvenes estarán, si ya no lo están, ingresando a las universidades, allí donde la cultura y el humanismo florecen por todos lados. Esta es una nueva etapa para muchos jóvenes que hasta hace poco salieron de sus colegios a expandir sus conocimientos en las áreas de su preferencia, con el ánimo de cursar una carrera, crear nuevas amistades y experiencias. Y es precisamente en la universidad donde estás últimas cobran una importancia sinigual. Nueva gente, sitios distintos, menos control y un nuevo aire, son el coctel perfecto para definir la personalidad de un joven y más para quien es cristiano.

“Ingresé a la universidad tras graduarme del colegio. Allí descubrí un mundo distinto al que había vivido durante muchos años y lo mejor era que no había nadie que me controlara como me pasaba mientras estaba en bachillerato. Lastimosamente ese fue mi error, no medí las consecuencias de lo que estaba haciendo y caí en el cigarrillo, alcohol y en el consumo de drogas. Mis padres se vinieron a enterar solo dos años después, cuando había probado hasta la saciedad y me retiraron de la U. Para ese tiempo, había defraudado a Dios, a mis padres y familia, había perdido buenos amigos, tiempo, dinero y repetí varias materias. Fue una experiencia dura, dolorosa pero salí adelante no sin antes haberme arrepentido y llorado hasta más no poder. Había empezado mi carrera con todas las ganas de honrar a Dios con mi vida, pero terminé en todo lo contrario”, concluye un joven que dio su testimonio a Hechos&Crónicas.

El mundo puede darle tres vueltas a un joven inexperto y más, cuando tiene a su disposición, como un buffet, todo lo que siempre le han prohibido o deseado. La pluralidad y el humanismo que se vive en estos recintos académicos son armas de doble filo porque mientras se pueden aprender nuevos conocimientos también se pueden arraigar costumbres, modos de pensar y acciones que disiparán cualquier esperanza.

No en vano la Biblia exhorta en 1 Pedro 5: 6-9: Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes. Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. Resístanlo, manteniéndose firmes en la fe, sabiendo que sus hermanos en todo el mundo están soportando la misma clase de sufrimientos.

¿Cómo tener una vida íntegra en la U?

El reto consiste, según lo explica en un artículo titulado “Conectando con la universidad: los retos en el contexto actual” escrito por Ruth Rodas de International Fellowship of Evangelical Students IFES (Movimiento Internacional de Estudiantes Evangélicos), “el reto es conectar con la universidad de una forma integral. Debemos construir una comunicación centrada en el Evangelio del Reino y en las disciplinas académicas”.

A lo que agrega “si realmente comprendemos el contexto universitario, si comprendemos las Escrituras y buscamos una forma creativa para aplicarlas a nuestros estudios, nuestras relaciones y nuestras vidas completas, por la Gracia de Dios empezaremos a dejar atrás nuestros miedos. Comprenderemos el lenguaje y la forma de vida universitaria, la forma de pensar y de sentir. Pasaremos por las mismas luchas que los demás, comprenderemos las necesidades de la gente y sus sueños…. Y en medio de todo ello, verán a Jesús en nosotros”.

Concepto que va en línea con lo que Jesús expresa en Juan 17: 15-19 No te pido que los quites del mundo, sino que los protejas del maligno. Ellos no son del mundo, como tampoco lo soy yo. Santifícalos en la verdad; tu palabra es la verdad. Como tú me enviaste al mundo, yo los envío también al mundo. Y por ellos me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.

La vida universitaria debe tener un equilibrio entre la vida espiritual y la académica porque abandonando un lado se perjudicará al otro, como lo explica Daniel Bourdanné, secretario general del IFES: “Me gustaría animar a los estudiantes cristianos a encontrar un equilibrio para tener tiempo tanto para la fe como para los estudios. Quiero animarlos a ser totalmente estudiantes y totalmente testigos para Jesucristo. Nunca se debe elegir uno, se deben combinar ambos. Dios me ayudó a encontrar el equilibrio correcto. Estoy seguro de que su gracia les bastará y les ayudará a integrar su fe y su vida académica si confían en Él”.

Nunca será bueno sacar a Dios de las aulas. El 84% de los cristianos que tienen entre 18 y 29 años de edad, admiten que no tienen idea de cómo se puede aplicar la Biblia a sus intereses profesionales o a su vida diaria, según un estudio de Barna Group.

La U no solo comprende el mundo académico sino también es una mezcla entre experiencia emocional y personal, relacionamiento cultural, desafíos ideológicos a su fe, ajuste emocional y relacional con sus familias y el inicio de una experiencia de independencia definitiva.

“No es suficiente con solo cursar la carrera, hacer exámenes, obtener buenas calificaciones y recibir el diploma como los demás. Necesitamos guiarlos a la oración y al consejo sabio de gente adulta que los conozca lo suficiente y ayudarlos a permanecer abiertos al llamado de y a la dirección de Dios para sus vidas. Él está interesado en cada uno de los jóvenes y le encanta que nuestros muchachos lo involucren en sus decisiones. Le importamos a Dios. Él nos creó para su placer, pero también puso intereses y pasiones dentro de nosotros que Él está dispuesto a respetar”, afirma Sergio Valerga, pastor y director de Especialidades Juveniles en Estados Unidos.

Algunos consejos para ayudarlo

• Fortalezca su relación con Dios. Esto lo mantendrá atento y vigilante frente a cualquier conocimiento que busque poner en duda sus creencias y tentaciones de sus compañeros. No olvide las palabras del Director Nacional de Especialidades Juveniles Argentina, Fernando Altare: “tus necesidades Vs. la voluntad de Dios, es el gran partido que los cristianos de todas las épocas venimos disputando y sigue constituyendo la más fuerte e importante de las tentaciones”. (Juan 17: 25) (1 Corintios 10:12)

• Capacítese en estudios bíblicos. En la universidad, los profesores y libros le darán a conocer una avalancha de teorías, conocimientos y postulados que casi siempre dejan a Dios a un lado. Investigue y aprenda para que pueda hacer defensa de su fe en cualquier momento con argumentos sólidos frente a sus maestros y profesores. (Hechos 17:11-12).

• Busque acompañamiento y consejo de líderes cristianos y adultos sabios de confianza. Ellos podrán ayudarlo y orientarlo a la hora de batallar con las presiones universitarias y académicas. (Proverbios 19:20).

• No deje caer en la monotonía la relación con sus padres. Aunque muchas veces no lo parezca, ellos siempre quieren lo mejor para usted y van a estar ahí para ayudarlo. Recuerde que también fueron jóvenes y le pueden ayudar a superar algunas situaciones. No pierda la confianza con ellos y si no la tiene, empiece a construirla. (Salmo 78: 1-4).

• Aprenda a manejar el tiempo y el dinero. En la vida universitaria, el tiempo y el dinero son dos cosas que usted va a necesitar así que aprenda a manejar estos valiosos recursos para evitarse dolores de cabeza y malas decisiones. La Biblia contiene 2.350 versículos relacionados con el dinero, es un tema para tener en cuenta. (Filipenses 4:19) (Proverbios 13:11).

• No todo conviene. Salir con sus amigos y compañeros está bien pero debe tener cuidado con el tipo de salidas y pasatiempos que disfrute con ellos. Hay momentos en que un entretenimiento se puede convertir en la puerta de entrada a vicios, adicciones y situaciones de las cuales se puede arrepentir. (1 Corintios 10:23)

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