Lunes, 28 Marzo 2016 21:32

Terminé con mi novi@, ¿qué hago?

¿Ennoviado/a en este momento? ¿Cómo está tu relación? ¿Qué tipo de novio/a tienes? En este artículo encontrarás historias y herramientas para enfrentar uno de los momentos más difíciles: la terminación del noviazgo.

El caso de Rodrigo…

Tuve una relación de dos años, muy sana gracias a Dios. Mi propósito era conocer, crecer y cuidar a mi novia, pensé que íbamos a pasar nuestras vidas juntos. Lamentablemente la falta de comunicación y el silencio destruyeron nuestro noviazgo. Tengo claro que toda situación buena o mala debe hablarse con amor y verdad, para animar o edificar. Además, debe haber una actitud de cambio para no deteriorar la confianza. La ruptura fue dolorosa, pero con madurez aceptamos los errores que siempre fueron evidentes y no se cambiaron. He aprovechado para aferrarme a Dios en oración, en mi ministerio. Mis amigos me han animado y acompañado. En este tiempo he tenido momentos para hablar con ella sin acusarnos. ¡Estamos dispuestos a luchar por la relación y descubrir si es la voluntad de Dios!

El caso de Natalia…

Mi relación de noviazgo fue con un muchacho que se veía “santo y que no rompía un plato”. Al cabo de 10 meses me di cuenta que salía con otras muchachas y las cortejaba. Lo peor, es que íbamos a la misma iglesia, decía ser cristiano, y ¡no señor!, ¡qué hombre para ser mentiroso! Lo más triste: caímos en fornicación, me sentí sucia. No tenía cara para pedirle perdón a Dios. Un día tomé la decisión de sacarlo completamente de mi vida a pesar que lo quería mucho. Fue lo mejor. Tuve que pedir consejería, no podía salir sola de esto, necesitaba restaurar todas mis áreas. Esto sucedió por no escuchar la voz de mis padres; siempre me dijeron que ese muchacho no me convenía, que había algo raro, pero no hice caso. Esta ha sido la peor decepción amorosa de mi vida.

Y…cómo es tu novio/a?

Antes de decirte qué hacer y qué no en caso de ruptura, el líder y consejero Luis Alfredo Rodríguez, del ministerio Casa2 de Casa Sobre La Roca, quien investigó a varias fuentes sobre el tema, considera importante que conozcas los tipos de novi@s que existen:

El/la natural

El que no tiene el Espíritu no acepta lo que procede del Espíritu de Dios, pues para él es locura. No puede entenderlo, porque hay que discernirlo espiritualmente. 1 Corintios 2:14.

El novio/a natural tiene apagada su dimensión espiritual. Su relación es carnal, es decir, hace lo que su cuerpo (necesidades fisiológicas) y su alma (mente, voluntad y emociones) le indican.

Son guiados por el mundo y Satanás, quien tiene el dominio en la tierra. Quieren que su pareja supla sus necesidades. Esto los convierte en personas sin compromiso, egoístas, faltos de amor, caen fácil en fornicación y tiene mala comunicación.

El/la carnal

Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos y envidia; borracheras, orgías, y otras cosas parecidas. Les advierto ahora, como antes lo hice, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Gálatas 5:19-21.

El/la novio/a carnal, ha reconocido a Cristo en su corazón; es decir, ya tiene la salvación, pero no trabaja en su proceso de buscar la santidad en Cristo a través de las disciplinas espirituales diarias. No sigue la dirección de Dios para su noviazgo, se guía por la carne como el/ la novio/a natural. Aunque tienen a Cristo en su corazón, no dejan que Él los direccione.

El/la espiritual

En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas. Gálatas 5:22.

El/la novio/a espiritual, ha reconocido a Cristo en su corazón, ya tiene la salvación y diariamente busca la santidad en Cristo a través de disciplinas espirituales. Como su dimensión espiritual es fortalecida, se deja dirigir por Dios para manejar el noviazgo; somete su cuerpo y alma a la voluntad suprema de Dios. Vive en función del amor verdadero que nos enseñó Jesús en la cruz; es decir “la entrega total”; hay compromiso, unidad en Cristo, buena comunicación, no hay inmoralidad sexual: (fornicación, lascivia…).

Fuentes: Libros: STOP, solo para atrevidos, por Silvano y Patricia Espíndola. Editorial Vida. ¿Con quién me casaré? por Luis Palau. La Batalla de cada mujer, por Shannon Ethridge y Stephen Arterbum. Editorial Unilit.

Cuando todo se acaba…

¿Qué tipo de novio/a tuviste? ¿Cómo terminó tu relación… cómo el caso de Rodrigo o el de Natalia? ¿Qué hiciste?...

1- Te sentaste a escuchar música de plancha y llorar, llorar y llorar.

2- Llamaste a tus amigos, te fuiste a rumbear y a pasar la pena.

3- Pusiste en riesgo tu vida.

4- Te encerraste en tus estudios o trabajo para no pensar en ello.

5- Hiciste un “alto en el camino” y reflexionaste respecto a qué pasó, y qué aprendo de esto…

Preguntas y respuestas

Andrey Molina, pastor y director del grupo de jóvenes tMt de Casa Sobre la Roca, habló con Hechos&Crónicas sobre este tema que afecta a los jóvenes.

H&C: ¿En qué momento se justifica terminar un noviazgo?

Andrey Molina: Hay dos razones:

1. Cuando la relación afecta el carácter, hace que nos lleve a mentir, a ser orgullosos, a pelear en nuestra casa, se convierten en causales que pueden llevar a terminar una relación.

2. Cuando te das cuenta que no estás preparado para ennoviarte. Aunque no hay una edad para empezar una relación, la madurez emocional es clave, es decir, cuando sabes cuáles son los planes que tienes para tu vida, ese sería un buen momento para tener novio.

H&C: La pregunta que nuestros lectores están esperando, ¿terminé con mi novio… qué hago?

A.M.: Dependiendo la relación tengo dos caminos: Si el noviazgo me llevó a crecer, a ser una mejor persona; si la relación fue en el momento adecuado, ayudó a mi crecimiento espiritual, y dijimos: “listo, chévere, pero no me voy a casar contigo”, es una situación más fácil de sobrellevar, no es tan dolorosa. Cuando tienes ese tipo de noviazgo, tienes la perspectiva completa de tu vida.

Si la relación fue tormentosa, tomé las peores decisiones, no crecí en mi carácter, me llevó a pelear con mis papás, caí en fornicación… ahí debemos cortar el noviazgo porque nos lastimamos.

H&C: Cuando termino una relación, ¿es sano quedar como amigos?

A.M.: Si el noviazgo terminó en buenos términos, creo que no está mal continuar una comunicación, pero ¡ojo!, no es sano que sean los mejores amigos, que se hablen todos los días, se vean con frecuencia. Hay que marcar límites, poner fin a los ciclos. Ese lazo de novios ya no debe existir. Una cosa es el noviazgo donde hay cercanía, otra es ser amigo. Si la relación terminó mal, es mejor alejarse.

H&C: Cuando la relación es traumática, ¿cuáles son los errores que suelen cometerse?

A.M.: En la mayoría de casos cuando terminamos se afectan nuestras emociones y se busca algo para calmar el dolor. Por lo general no vamos a Dios porque no nos calma de inmediato la pena, lo dejamos a un lado porque decimos que es abstracto.

Los jóvenes que pasan por rupturas sentimentales buscan como una “droga” para calmar la ruptura. Caen en pornografía, masturbación, alcohol, drogas, y un gran porcentaje de hombres y mujeres terminan buscando a otra persona, como dice el dicho popular: “un clavo saca a otro clavos”. Otros, terminan exponiendo su cuerpo y caen en anorexia, bulimia y otro tipo de trastornos.

H&C: ¿Cuál es la solución?

A.M.: Dios es el único que puede sanar el dolor. Si mi noviazgo fue un caos, es vital tener un tiempo para restaurar las consecuencias de mis malas decisiones. Debo arreglar la relación con mis padres, dejar atrás los pecados en los que caí, por ejemplo, si hubo fornicación debo restaurar mi parte sexual y volverme a encontrar con Dios. Es un proceso que puede tomar meses o un par de años.

H&C: ¿Cuánto esperar para volverme a ennoviar?

A.M.: Cuando estés restaurado, hayas perdonado a la persona que te hizo daño y te sientas sano en todas tus áreas, puedes pensar en ennoviarte nuevamente. Si tu relación anterior fue sana, tal vez podrías ennoviarte más rápido, pero ¡cuidado!, eso no significa que te cuadres con otra persona de inmediato.

En ambos casos debes cuidar tu corazón y el de tu ex novio/a, guarda un tiempo prudencial para no lastimar al otro y ante todo, ora para que Dios te muestre Su voluntad que es buena, agradable y perfecta.

Por sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque de él mana la vida. Proverbios 4:23.

Por: Jennifer Barreto (Twitter: @BarretoJenn)

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