Miércoles, 20 Abril 2016 22:17

Activismo virtual, ¿trampolín del ego? ¿Oportunidad para ayudar?

El activismo social ya no es lo mismo de antes. Las redes sociales juegan un papel de protesta que en muchas oportunidades se queda mudo al lograr transformaciones sociales reales.

El activismo social ya no es lo mismo de antes. Los protestantes cristianos lograron la transformación de las creencias en Europa y Occidente con sendas victorias que le arrebataron poder al poder. Sin embargo, hoy las redes sociales juegan un papel de protesta que se queda mudo al lograr transformaciones sociales reales.

Martin Lutero, Billy Graham, Juan Calvino, Martin Luther King Jr, entre otros, fueron grandes pensadores y predicadores que lograron una transformación a partir de la aplicación de sus ideas en un mundo que las necesitaba. Ellos usaron los recursos que tenían a la mano para llegar a sus audiencias: Lutero, sus tesis; Graham, sus giras evangelizadoras; Calvino, sus enseñanzas; Luther King con su movimiento por los derechos civiles, discursos y marchas. Hoy tenemos la tecnología.

Facebook, Twitter, Instagram y Pinterest son las armas de una revolución que se están llenando de likes y no de transformaciones al mundo.

Así es una parte del activismo del siglo XXI y el cristianismo no está por fuera de este fenómeno. Actualmente las enseñanzas cristianas se comparten y casi no se viven. Versículos, libros, música cristiana, frases, fotos y demás situaciones se ven todos los días en las redes pero de acciones muy poco. Muchos cambiaron los guantes y botas por un buen computador y la comodidad del hogar. Las ideas no murieron, están estancadas en una carpeta en el PC.

Iniciativas que salen de la pantalla

Más allá de lo que usted publique o no, es hora de dejar los likes de lado y ponerse manos a la obra.

Movimientos y fundaciones necesitan de sus manos para auxiliar a los demás, no solo con dinero (que también puede aportarles). Esto será de gran ayuda, solo se necesita deseo de ayudar.

Un ejemplo de ello son las campañas publicitarias de Unicef y Crisis Relief Singapore que aprovechan estos fenómenos mediáticos para hacer un llamado a ayudar y apoyar.

Unicef Suecia realizó una campaña denominada Likes don’t save lives que buscaba llamar la atención al público e invitarlos a tomar acción para dejar a un lado los likes y acercarse a los bancos a donar dinero. Igualmente, la campaña Liking isn’t helping realizada por la organización no gubernamental Crisis Relief Singapore insiste que este fenómeno de solidaridad virtual en muchos casos se queda en nada.

“Un me gusta no está ayudando”, es una potente campaña publicitaria desarrollada por Publicis Singapur para Crisis Relief Singapur, que utiliza la idea de que los likes de Facebook en sí mismos no ayudan a la gente. Al hacer clic por apaciguar la culpa, no se alivia el dolor de las personas en situaciones horribles. Esta campaña fue producida gracias a las fotos reales de crisis, más la adición de los pulgares para ilustrar el famoso “me gusta” de Facebook.

Esto va en línea con lo que explica la periodista especializada en marketing y publicidad, Juliana Price Albornoz, en un artículo titulado Likes y donaciones: una estrategia con dos caras del portal YoungMarketing.co. “Si bien muchas de estas campañas son un ejemplo que deja ver la conciencia colectiva de las personas y su deseo de ayudar, muchas veces no se traducen en más que eso: un ‘deseo de cambio’. Ante este tipo de “virales” y cadenas, dirigidas a resolver problemáticas a través de las redes sociales y las cuentas de correo electrónico, aparecen dos alternativas: por un lado, generar campañas en contra de dichas dinámicas y pedir ayuda económica abiertamente y, por otro, convertir el problema en una nueva oportunidad para desarrollar aplicaciones que aprovechan el denominado ‘activismo de escritorio’ y lo convierten en dotaciones de alimentos, vestuario o material educativo”, explica Albornoz.

El deseo es importante pero la acción es indispensable

Alguna vez se ha puesto a pensar, ¿qué hubiera sucedido sí Jesús no transforma su deseo de ayudar en una práctica? Al examinar los evangelios de la Biblia se puede leer que Jesús nunca desaprovecho una oportunidad para ayudar o mejorarle la vida a la gente con dificultades. Un ejemplo de ello es la sanación de la mujer con hemorragias narrada en Lucas 8:42-48:

Jesús se puso en camino y las multitudes lo apretujaban. Había entre la gente una mujer que hacía doce años padecía de hemorragias, sin que nadie pudiera sanarla. Ella se le acercó por detrás y le tocó el borde del manto, y al instante cesó su hemorragia. —¿Quién me ha tocado? —preguntó Jesús. Como todos negaban haberlo tocado, Pedro le dijo: —Maestro, son multitudes las que te aprietan y te oprimen. —No, alguien me ha tocado —replicó Jesús—; yo sé que de mí ha salido poder. La mujer, al ver que no podía pasar inadvertida, se acercó temblando y se arrojó a sus pies. En presencia de toda la gente, contó por qué lo había tocado y cómo había sido sanada al instante. Hija, tu fe te ha sanado —le dijo Jesús—. Vete en paz.

A pesar de lo caótica que era la situación, el Maestro se detuvo y buscó a la persona que lo había tocado para bendecirla, conocer su historia y luego sanarla. Hoy, diversas causas sociales, culturales y de ayuda a los menos favorecidos buscan apoyo: dinero, voluntarios, comida, ropa y aportes de otro tipo entre otros. Es el momento de ayudar.

No olvide lo que Jesús enseñó en la parábola de las ovejas y las cabras: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos como forastero y te dimos alojamiento, o necesitado de ropa y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y te visitamos?” El Rey les responderá: “Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí”. Mateo 25: 37-40.

Actualmente existen muchas formas de ayudar, gran parte de ellas involucran a las redes sociales, páginas web, aplicaciones e iniciativas digitales con las cuales usted puede poner su granito de arena para quienes lo necesitan.

Es sorprendente que con todas las herramientas que existen, haya muchos que aplaquen su conciencia y culpa compartiendo likes en imágenes sin ninguna causa para apoyar en la realidad a través del activismo de escritorio. Este fenómeno lo único que hace es crear basura digital con la excusa de “querer ayudar” sin hacerlo realmente.

Por: David Bernal (@davidbernall) // Foto: 123RF

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