Miércoles, 22 Febrero 2017 22:26

Mis papas no me entienden

No es tema de hoy que los jóvenes piensen que sus papás no los comprenden o incluso que no los quieren. 

“Tengo 15 años y mis papás todavía creen que soy una bebé. No les gusta que salga con mis amigos, ni que tenga novio. Siento que no me tienen confianza y que creen que no soy capaz de hacer las cosas. En las vacaciones pasadas me inscribí en unas clases de voleibol y mi mamá quería llevarme y recogerme, todas mis amigas se iban solas en bus y yo era la única a la que llevaban como si fuera una niña. No quieren entender que ya crecí”, cuenta Alejandra Pedraza a Hechos&Crónicas.

No es tema de hoy que los jóvenes piensen que sus papás no los comprenden o incluso que no los quieren. La adolescencia es la etapa en la que cada individuo se redescubre y comienza una búsqueda de su identidad. Los padres, que habían sido admirados desde la infancia, dejan de ser héroes para convertirse en verdugos que no los comprenden, que cuestionan sus decisiones y quieren imponerles lo que creen mejor.

Los adolescentes y sus papás viven en una pelea constante por la forma en que ven la vida. El joven deja de ser el hijo que siempre han podido moldear y se convierte en un extraño que ahora intenta tomar sus propias decisiones y ¡boom!, explotan las situaciones porque no hay cómo poner de acuerdo a los papás con los hijos.

Parece que nunca fueron adolescentes

“Péinese. ¿Cómo va a salir a la calle con ese pelo así y los pantalones todos escurridos?” “No conozco a ese muchacho, no me gusta que salgas con él”.

“Puedes salir con tus amigos, pero tienes que estar en casa a las 10 en punto. Esa es la regla”.

¿Te suena conocido? Se supone que los papás quieren lo mejor para sus hijos pero, ¿cómo pueden pensar que lo mejor es llegar a casa a las 10 p.m. si la fiesta comienza a las 8 o 9? ¿Tengo que pasar por el oso de decirles a mis amigos que tengo que llegar a mi casa temprano? ¿Será que a ellos los trataban diferente cuando tenían mi edad?

“La verdad es que muchos papás se sienten atemorizados porque sus hijos están cambiando. Ya no quieren pasar tiempo con ellos y sus gustos son cada vez más diferentes y para colmo, ya no sienten la misma confianza para contarles lo que les está pasando. Muchos papás sienten que si no ‘aprietan las riendas’ en ese momento, sus hijos se van a perder y por eso actúan muchas veces de forma intransigente o equivocada”, asegura la psicóloga Diana Hernández.

Muchos jóvenes, además, al no lograr ponerse de acuerdo con sus padres, resultan sumergidos en una serie de peleas que parecen no tener fin, en las que nadie sale ganador y todos los corazones terminan heridos. Según un estudio de la Universidad de la Sabana, 83% de los adolescentes quisiera mejorar la relación con sus padres y tener más confianza para contarles sus problemas. La razón por la que no lo hacen es porque no se sienten cómodos y porque creen que sus sentimientos serán invalidados.

¿La solución? ¡No te rindas! Si tus papás y tú ven un asunto de manera diferente, la solución no es encerrarte en tu mundo, sino salir a hablar con ellos. De la misma forma en que Moisés habló con Dios para que tuviera misericordia de su pueblo. (Deuteronomio 9:14-19). Aunque tus papás no sean como Dios y estén lejos de resolver las cosas de la misma manera, la Biblia dice que los padres, aun siendo malos dan cosas buenas a sus hijos. (Mateo 7:9-11), así que no desistas y habla con ellos, es lo mejor que puedes hacer. A veces los problemas no son irreconciliables sino simples fallas en la comunicación.

Cómo mejorar la comunicación

Si sientes que la comunicación con tus papás no es buena, siempre hay algo que puedes hacer. Toma la iniciativa y piensa que ellos también están aprendiendo porque las situaciones que tú estás viviendo los afectan a ellos. Pueden estar asustados pensando cómo guiarte o actuando según la forma en que fueron criados o cómo vivieron ciertas experiencias, pero ante todo piensa que están tratando de evitarte cualquier tipo de sufrimiento.

“Consigues más escuchando que gritando. Si escuchas a tus padres y tratas de entenderlos, lo más probable es que ellos hagan lo  mismo”. (Rianne).

Baja la guardia y explica con sinceridad tus sentimientos y necesidades. Ellos son las personas que te dieron la vida y difícilmente vas a encontrar a alguien que te ame más que ellos. Piensa que tal vez simplemente tus papás no han pensado que puedas estar sintiéndote así. Al hablar, podrán encontrar el punto medio en la situación y buscar soluciones juntos.

Hechos&Crónicas te recomienda seguir los siguientes consejos para mejorar la relación con tus padres.

- Detente. Si tus papás o tú están ofuscados o ya cayeron en una discusión interminable y no logran ponerse de acuerdo, respira y detente. Es mejor esperar a que las cosas se calmen para volver a hablar con mayor tranquilidad. En el enojo no se encuentra la solución. Como naranjas de oro con incrustaciones de plata son las palabras dichas a tiempo. Proverbios 25:11.

- No seas respondón. ¿Para qué aumentar el problema por la forma de responder? Lo que quieres es que ellos estén de tu lado y te entiendan, no que se enojen aún más. El que refrena su lengua protege su vida, pero el ligero de labios provoca su ruina. Proverbios 13:3.

- Respétalos. La principal preocupación de tus papás es tu bienestar. Sea que se equivoquen o no, toman las decisiones pensando en lo que es mejor para ti. Antes de pedir algo de ellos, debes hacerlos sentir escuchados y respetados. No puedes pedir que te comprendan si tú no tratas de comprender su posición. Mis queridos hermanos, tengan presente esto: Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse. Santiago 1:19.

- Presenta argumentos. Si vas a confrontarlos en una situación determinada en la que no han logrado ponerse de acuerdo, no impongas tus deseos, sino presenta argumentos bien planteados y adecuadamente escogidos. No hables por hablar, habla con prudencia, piensa en las razones de tus papás y presenta soluciones y no problemas, ni rabietas. Si quieres que te  dejen de ver como un niño, no actúes como tal. En cambio, hablamos con sabiduría entre los que han alcanzado madurez. 1 Corintios 2:6.

- Escucha su consejo. La sabiduría de tus padres tiene fundamento y si ellos  te animan o desaniman hacia algo, sus razones tendrán. No creas que lo hacen por dañarte, piensa que es una forma de amarte. Atiende al consejo y acepta la corrección, y llegarás a ser sabio. Proverbios 19:20.

- No los veas como enemigos. Aunque tus amigos sean muy importantes en este momento, no creas que tus papás son tus enemigos. El hecho de tener unos años más que tú los hace tener un poco de experiencia que puede aportar un punto de vista más completo. No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos. Cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses sino también por los intereses de los demás. Filipenses 2:3-4.

Sus temores no están infundados

Aunque pueda sonar exagerado, las prohibiciones de tus papás están basadas en aprendizajes previos, en temores o en situaciones cotidianas que quieren evitarte.

El mismo estudio de la Universidad de la Sabana sobre comportamientos en adolescentes reveló que los jóvenes inician su vida sexual a los 14 años aproximadamente, al igual que el consumo de drogas y alcohol. Claramente, es algo que tus padres quieren evitarte.

Por un lado, las drogas y el alcohol deterioran tu cerebro y tus funciones, el consumo traerá consecuencias irreparables para tu futuro. Por otra parte, la vida sexual es un hermoso regalo que Dios nos dio exclusivamente para el matrimonio, por eso tus papás no van a querer que dejes de disfrutar ese regalo con la persona que Dios tiene para ti.

Aunque en esta etapa de tu vida las opiniones de tus amigos sean vitales, no desprecies los consejos de tus padres. Piensa que tú eres su tesoro más preciado y quieren protegerte por encima de todo.

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